Ariel Medri, exdelantero de 59 años con pasado en River Plate y Talleres de Córdoba, atraviesa uno de los momentos más complejos de su vida. El exfutbolista padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y se encuentra internado en el Hospital Samco de Maggiolo, su pueblo natal en el sur santafesino, donde recibe atención y continúa con su tratamiento.
La enfermedad lo obligó a dejar su casa, su rutina y parte de sus recuerdos cotidianos. Actualmente no puede hablar y se comunica por escrito, con la dificultad propia de los días en los que sus manos se lo permiten. Aun así, mantiene la lucidez para repasar su camino y dimensionar lo que significó haber llegado al fútbol grande desde un pueblo del interior.
Del sueño de Núñez al Monumental
El recorrido futbolístico de Medri comenzó en clubes de su zona, entre ellos Sportsman Carmelense, mientras completaba sus estudios. Su aspiración de llegar a la élite lo llevó a Buenos Aires.
En 1982, con apenas 16 años, tuvo una primera prueba en River Plate, aunque no logró quedar. Lejos de abandonar el objetivo, Medri siguió insistiendo: pasó por inferiores de Vélez Sarsfield, jugó en Sporting de Laboulaye y, finalmente, en 1985 logró incorporarse al club de Núñez. En River llegó a la Reserva y compartió plantel con futbolistas de enorme jerarquía.
Un debut histórico en Primera División
El debut de Medri en Primera División se produjo el 2 de mayo de 1987, ante Platense, en el Monumental. Fue un ingreso fugaz, de apenas un minuto y medio, pero suficiente para quedar inscripto en una estadística particular: se transformó en el jugador con menos minutos en la Primera de River Plate.
El propio Medri recordó que aquel día iba a ser titular, pero una modificación de último momento lo dejó en el banco. Entró sobre el final, tocó una pelota y el partido terminó poco después. Para muchos podría haber sido una frustración, pero para él, en cambio, fue un privilegio haber llegado desde un pueblo y una familia humilde, en un camino forjado a fuerza de insistencia.
Talleres, el ascenso y la vida post-fútbol
Después de aquel paso por River Plate, Medri fue cedido a Talleres de Córdoba para la temporada 1987/88. Allí tuvo su momento más importante en Primera, al convertir un gol frente a Racing de Córdoba, en el viejo Chateau Carreras, hoy Mario Alberto Kempes. Sin embargo, no logró consolidarse en un equipo que atravesó una temporada difícil.
Más tarde continuó su carrera en otros destinos, como Villa Dálmine y Macará de Ecuador. También probó suerte en Italia, aunque sin lograr afianzarse definitivamente. Con el tiempo, como tantos futbolistas que no alcanzaron una estabilidad económica plena desde la actividad profesional, tuvo que reinventarse.
Trabajó en funciones administrativas en un banco de Venado Tuerto y luego durante más de una década como cajero en el peaje de la Ruta 8, en el kilómetro 381. A la par, siguió cerca de la pelota: hizo el curso de entrenador y trabajó en divisiones inferiores en Maggiolo, hasta que la enfermedad lo obligó a dejar esa actividad.
La pelea más difícil
Medri recibió el diagnóstico de ELA en 2020. Desde entonces, su estado se fue deteriorando y actualmente permanece internado para recibir una mejor atención. También debe trasladarse a Rosario para continuar con parte del tratamiento, a más de 200 kilómetros de su pueblo.
En medio de ese proceso, destacó el acompañamiento de su familia, especialmente de su hermana, sus hijos, primos y gente cercana. También reveló que algunos excompañeros de River Plate le transfieren dinero para ayudarlo con los gastos que demanda la enfermedad. Más allá de los montos, remarcó el valor del gesto y el cariño recibido.
La historia de Ariel Medri no entra solamente en el casillero de las curiosidades futboleras, es mucho más que el dato de haber jugado apenas un puñado de segundos en River Plate. Es la vida de un santafesino que persiguió un sueño, conoció el fútbol grande, volvió al interior, trabajó lejos de las cámaras y hoy enfrenta una enfermedad dura con la misma entereza con la que alguna vez fue a buscar una pelota en el Monumental.
