Lunes 15.07.2019 | 23:15 hs


04-07-2019 / Entrevista a Osvaldo Ramírez

Un paranaense que salta de categoría

Consiguió con All Boys el ascenso a la Primera B Nacional, tras imponerse sobre San Telmo en la final del Reducido de la B Metropolitana.


Víctor Ludi

En diciembre del 2018 se dio una nueva desprolijidad de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Desde el ente que regula el deporte más popular del mundo en nuestro país, se anunció que el certamen de la B Metropolitana tendría una reestructuración, ya que en lugar de dos serían cinco los ascensos a la Primera B Nacional que se pondrían en juego durante la temporada 2018-2019. La desprolijidad no fue lo que se anunció, ya que el formato de los torneos de ascenso suele cambiar año tras año, sino que esta decisión se conoció cuando el certamen ya había comenzado. 
Un papelón.

Independientemente de esto, a los equipos se le abrieron nuevas puertas y se le presentaron más premios en juego, por lo que la competencia se volvió más dura y reñida. Los ascensos se distribuyeron de la siguiente manera: del primero al cuarto equipo de la tabla (Barracas Central, Atlanta, Estudiantes de Buenos Aires y Deportivo Riestra) subieron de categoría directamente; mientras que a la última plaza la disputaron mediante playoffs los elencos que finalizaron entre la quinta y octava ubicación (Acassuso, San Telmo, Colegiales y All Boys, respectivamente).

Y fue justamente All Boys, que entró por la ventana al Reducido, el conjunto que se quedó con el último galardón. El Albo, que definió como visitante las dos series, dejó en el camino a Acassuso (igualó 1 a 1 como local y se impuso por 2 a 1 en la revancha) y derrotó a San Telmo en la instancia decisiva (sacó ventaja en su casa por 3 a 1 y cayó 2 a 1 en el compromiso de vuelta) para retornar a la B Nacional tras un año en la tercera categoría.

En el equipo de Floresta fue importante la actuación de un conocido del fútbol de la capital entrerriana: el paranaense Osvaldo Ramírez fue una pieza clave en el mediocampo del elenco comandado por la dupla compuesta por Pablo Solchaga y Gustavo Bartelt, quienes también lo utilizaron como rueda de auxilio en la defensa cada vez que necesitaron emparchar la zona baja.
Entre festejos, el ex jugador de Atlético Paraná y Belgrano atendió el llamado de Mirador Entre Ríos.

-¿Tuvieron miedo de que se les escape cuándo iban perdiendo 2 a 0 en la revancha con San Telmo?

-Fue una serie atípica, porque en nuestra cancha la hubiésemos podido liquidar cuando ganábamos 3 a 0 y erramos goles debajo del arco. Por esas cosas que tiene el fútbol nos descontaron, se pusieron en partido y sabíamos que se nos iba a complicar en su cancha.

-¿En qué momento se convencieron de que estaban preparados para ascender?

-Tuvimos un primer semestre muy bueno, en el que llegamos al clásico contra Atlanta a un punto del líder y con tres partidos menos. El equipo jugaba bien y estábamos sólidos, pero perdimos en nuestra cancha (NdeR: fue 2-3, por la fecha 11) y se nos empezó a complicar la historia, porque entramos en un bache de varios partidos sin poder ganar. En el segundo semestre no encontramos nunca una regularidad, cada vez que ganábamos dos partidos seguidos, cuando parecía que nos acomodábamos, volvían los altibajos. Además, tuvimos el agregado de que nos enfrentamos con los equipos más complicados en las últimas fechas. Faltando tres partidos le ganamos como visitante a Estudiantes de Buenos Aires (2-1) e hicimos un click, porque sacamos adelante un encuentro muy complicado. Después vinieron Barracas Central y San Telmo; ahí el equipo encontró solidez y confianza para afrontar los playoffs. Esto lo pudimos mantener hasta el final y logramos el objetivo.

-Clasificaron por la ventana al Reducido y pudieron festejar. ¿Es muy distinto jugar playoffs que la etapa regular?

-Son partidos diferentes, en los que se juega distinto. Hay que tener temple y saber salir adelante en los momentos malos que te pueden tocar, porque el margen de error es mínimo. Por darte un ejemplo, Atlanta, cuando fuimos a su cancha (fecha 30), estaba por debajo nuestro, pero definió el torneo contra los equipos que estaban abajo y logró el ascenso directo, lo que también es un mérito enorme, pero no tuvo la dificultad que vivimos con All Boys.

-En lo personal hubo momentos en los que te sacaron del mediocampo y te pasaron a la defensa.

-A lo largo de mi carrera lo había hecho ocasionalmente, pero nunca había iniciado un partido en esa posición. Acá hubo una urgencia y el técnico vio que podía solucionarle el problema en la defensa y me utilizó atrás. No me disgusta la posición y me siento cómodo, ya que tenés más tiempo y el desgaste es muy inferior al que te genera jugar en la mitad de la cancha. Me sentí cómodo a la hora de ganar de arriba y cuando me tocó ir a cruzar hacia los costados. Por ahora físicamente me siento bien para jugar en la mitad de la cancha, pero éste es un puesto que voy a ir viendo de reojo pensando de acá a un par de años.

-A tu carrera en gran parte la hiciste en las diferentes categorías del Consejo Federal. ¿En qué varía el ascenso metropolitano?

-Son distintas y muy competitivas ambas, cada una con sus características. Al Federal lo juegan equipos que muchas veces representan a toda una provincia, con una historia grande y mucha gente por detrás. Estuve en Chaco For Ever y en Central Córdoba de Santiago del Estero, entre otros clubes, que son muy representativos y exigen mucho. Además te demandan más desde lo físico, ya que los viajes son mucho más largos y agotadores. Cada dos semanas te puede tocar viajar 1000 o 1500 kilómetros entre ida y vuelta, y eso a lo largo de la temporada se siente; en cambio en la B Metropolitana a lo sumo es una hora de viaje. Lo que tiene este certamen es que cuenta con muchos jugadores con un pasado y trayectoria importantes, lo cual lo hace muy competitivo.

-¿Te imaginás a los 35 años jugando la B Nacional por primera vez en tu carrera?

-Obviamente que después de este logro y en una institución tan grande, me entusiasma la posibilidad de quedarme y defender la camiseta en otra categoría. Pero no me he puesto a pensar aún, quiero disfrutar un poco de este logro. Ya veré qué sucede en el futuro, pero por ahora quiero descansar dedicarle más tiempo a Malena, mi señora, y Martina, mi hija que está en camino.

Se acordó del Gato

En un párrafo aparte, Ramírez se lamentó por el descenso de Atlético Paraná, club en el que jugó en las temporadas 2005-2006 y 2010-2011, en el Torneo Argentino B. “Fue una lástima lo que sucedió. En el plantel había jugadores que fueron compañeros míos, con los que hasta hoy me sigo hablando. Se perdió una linda plaza y bajó a un torneo muy complicado”.


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