Domingo 17.11.2019 | 01:19 hs


21-10-2019 / En el mes de sensibilización del cáncer de mama

“Entretiempo”: fotos y textos para narrar el dolor y la cura

La fotoperiodista Silvina Salinas acompañó con su cámara (y afecto) el proceso de tratamiento y recuperación de su amiga, Cecilia Augsburger. El resultado es la muestra y proyección que pasó por la Legislatura santafesina y seguirá en otros espacios de la ciudad capital y la región.

Nancy Balza
redaccion@miradorprovincial.com


Hace 25 años que Silvina Salinas trabaja en el diario rosarino La Capital, donde ingresó como correctora y luego de dos años (reestructuraciones mediante) pasó a la sección donde quería estar: fotografía. Hace más de diez que conoce a Cecilia Ausgburger, y 5 que recibió de su amiga un llamado tímido, pero decidido: acompañar con su cámara el proceso de tratamiento y, finalmente, cura de un cáncer de mama.

Allí, entre salas de espera, sesiones de quimioterapia, análisis clínicos, pero también paseos, compras (incluyendo una peluca) y cafés, compartieron el año que demandó la cirugía, el tratamiento y el alta médica, un lapso al que Salinas decidió llamar “Entretiempo”. Y con ese nombre se presentó, en el formato de muestra de fotos y textos, y una proyección, entre el miércoles y el viernes en el hall de la Legislatura santafesina, a instancias del presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Bonfatti, y la diputada provincial Silvia Augsburger (Igualdad y Participación).

En las próximas semanas, la muestra seguirá itinerando en otros espacios de esta capital, como Osdop, y en el interior.

Como se dijo, las fotos son de Salinas, y los textos que completan la exposición pertenecen a Augsburger, psicóloga, docente universitaria e investigadora. “(...) Mezcla de envidia y admiración por los que pueden ver con otros ojos. A través de sus ojos. Lo concreto, lo aplastante, lo insignificante, lo devastador es descubierto por un ojo que identifica el detalle, el color o la magia de un instante. Es un don ver allí donde otros estamos ciegos”, se lee en uno de los cuadros que acompañan a las fotografías que fueron mostradas al público, por primera vez, en agosto, en la sede gremial de Coad (Asociación de Docentes Universitarios) de Rosario.

No es la primera muestra que hace Salinas: primero fue “40 de 40” cuando cumplió esa edad, y luego llegó “Intemperie”, donde expuso 60 fotografías (de las muchas más que registró) de personas durmiendo en la calle.

“Entretiempo” se gestó a partir de la invitación de Augsburger cuando recibió hace 5 años un diagnóstico de cáncer de mama. “Inmediatamente le dije que sí; no se me hubiese ocurrido, la hubiera acompañado de otra manera, pero me pareció bárbaro que me lo pidiera”. Y aquí destaca “esa cosa tan importante de pedir ayuda o pensar que el otro te puede ayudar de alguna manera”. Tanto que “cuando sabía que iba a fotografiarla, en lugar de pensar en el tratamiento que le iban a hacer, se concentraba en qué ropa usar”.

- ¿Cómo fue acompañar el proceso de una amiga con cáncer de mama?
- Fue la mejor forma de acompañarla. Por nuestra profesión, tenemos una especie de coraza, nos alejamos de lo que estamos fotografiando y así logramos que no nos afecte tanto. Siempre tuve confianza en que ella iba a salir de ese momento. Este es un tema que nos afecta tanto a las mujeres... Y que todos los años, cuando nos hacemos el control, sea como un fantasma hace que una se sienta solidaria con las demás.

- ¿Qué le pasó a la gente cuando fue a la muestra?
- Fue una sorpresa absoluta, porque muy poca gente sabía de qué se trataban las fotos. Muchas personas se enteraron ahí y resultó muy impactante. Pero tampoco es un golpe bajo, es la crónica de un caso. Luego, cada personalidad ve cómo puede salir de esa situación: Cecilia puso el cuerpo y la cara; estaba dispuesta y decidida a mostrarla.

- ¿En qué te cambió este proceso?
- Una se sorprende de que las cosas sucedan como suceden. Cecilia me pide que haga las fotos porque piensa que tengo una mirada bella sobre aquello que a veces no es tan amable. Pero bello no significa liviano.

“Este es un tema que nos afecta tanto a las mujeres... Y que todos los años cuando nos hacemos el control sea como un fantasma, hace que una se sienta solidaria con las demás”.
Silvina Salinas


Del otro lado de la cámara
Poner el cuerpo
N.B.


“No lo esperaba. Pero, ¿quién lo espera? Un día la vida cotidiana se modifica de manera abrupta, imprevisible. El trabajo se altera, el ritmo se altera, la sonrisa, el sueño, los anhelos. Sólo hay preguntas en momentos acuciantes, que pulsan por irrumpir en la conciencia”. Así describió el momento que atravesó cinco años atrás Cecilia Ausgburger, autora de los textos que completan la muestra “Entretiempo”.

Y en diálogo con este medio cuenta cómo fue aquella decisión de poner el cuerpo para que Silvina Salinas lo registre en fotos: “Cuando recibí el diagnóstico le pregunté si estaba dispuesta a participar, a acompañarme, a hacer fotografías sobre lo que significaba este proceso”.

En medio de la preocupación y la angustia “por cuestiones muy desagradables y penosas que significan estar enferma, el diagnóstico, las cirugías y todos los procesos por los que hay que pasar, me inquietaba la idea de cómo transcurrir una situación que no sea solamente en modo pasivo; cómo hacer para no estar solamente con pena o sufrimiento. Me pareció importante la posibilidad de hacer algo creativo que me sacara de ese rol de objeto en el que inevitablemente estás cuando se hacen intervenciones médicas sobre el cuerpo de la persona; y lo artístico lo permitía”, reflexiona.

La idea de la muestra tiene ese espíritu: “Cambiar el sentido de algo que es muy penoso, muy poco atractivo hacia los ojos, y colocarlo en valor con otro color y significado”.

Ese lazo de amistad permitió acordar los límites: “En los momentos en los que estaba mal o cuando no quería ni levantarme de la cama, no había fotos”. Y el acompañamiento fue en lo cotidiano: “Silvina me preguntaba ‘¿hoy qué vas a hacer’ y le decía que tenía que comprarme una peluca, o hacerme los análisis, o que me iba a caminar o a tomar un café”. Entonces, iban juntas las dos y así se hicieron las fotos.

Cuando aquel proceso terminó, no hubo publicidad ni difusión. Cinco años después pareció el momento adecuado para volver sobre aquel momento y también sobre el recuerdo. A la certeza de estar en condiciones de revelar el trabajo conjunto y revivir esa etapa, se sumó la invitación del Coad para montar allí la muestra.

- ¿Cómo fue volver sobre aquel momento de tu vida?
- Muy movilizante. Por un lado me gustó mucho presentarlo. Y además era saldar una deuda con Silvina: una fotógrafa hace fotos para mostrar, no solamente para que las imágenes sirvan de contención y apoyo para una amiga. Algunas imágenes me parecieron muy bellas y movilizantes, como la de las manos que se trenzan, que es la mano que lastima, pero también sana. La imagen de la sala de espera también es fuerte: todos tenemos salas de espera encima.

- ¿Cómo estás ahora?
- Tengo alta completa, soy una persona sana.

- ¿Tenés más miedos que antes?
- No creo tener más miedo que antes, no creo haberme vuelto una persona más precavida de lo que era como el común de las personas con los controles regulares y los cuidados de alguien que está activa. No creo que eso se haya modificado. Sí la percepción de que hay que ponerle mucho valor a la vida y no hay que postergar las cosas que interesan. La cercanía a un diagnóstico de cáncer es una situación muy traumática e impactante.

- ¿Por qué la muestra se llama “Entretiempo”?
- Pensamos el nombre cuando decidimos montarla. Conversamos mucho con Silvina y en un momento ella la tituló y me pareció que era muy elocuente respecto de lo que significa un proceso de enfermedad. Transcurrió un año desde los exámenes preliminares, el diagnóstico y el alta. Y fue un entretiempo, una interrupción, un lapso de reposo entre los tiempos en los que estás en el campo de juego. Ahí estás esperando, te estás recuperando, descansás para volver a tener energía, así que me gustó esa metáfora deportiva del nombre.

“El sentido de la muestra es sensibilizar, concientizar porque no tenemos por qué morirnos de cáncer de mama. Es una enfermedad con detección precoz, tiene una altísima probabilidad de sobrevida. La muerte por cáncer de mama es completamente evitable”.
Cecilia Augsburger.


En Ospod

“Entretiempo” va a permanecer abierta al público en la sede de Osdop (Obra Social de los Docentes Privados), Tucumán 2.955, a partir del lunes y por dos semanas, en el horario de 7.30 a 14.30.




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