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02-06-2020 / Cine entrerriano

Productores locales insisten con una ley de fomento

Entre Ríos es tierra de realizadores audiovisuales que producen películas con una mirada local. En sus producciones cuentan las historias de lugares y personajes de nuestra provincia. Maximiliano Schonfeld y Eduardo Crespo cuentan sus experiencias como realizadores audiovisuales nacidos en Crespo.

Aldana Badano
redaccion-er@miradorprovincial.com

Desde Entre Ríos han surgido directores, guionistas, técnicos especializados en la narrativa audiovisual. Estos productores del séptimo arte siguen apostando a contar historias locales con paisajes, actores e impronta entrerriana.

Maximiliano Schonfeld y Eduardo Crespo son dos realizadores audiovisuales entrerrianos que cuentan sus experiencias en torno a la producción de cine. Ambos nacieron en la ciudad de Crespo y tienen numerosas películas en su haber, incluyendo films rodados íntegramente en su ciudad natal. Ambos tienen en común que se mudaron a otras provincias a estudiar cine y allí hicieron su camino en el ámbito audiovisual.

- ¿Cómo surgió el interés por el cine? ¿Cómo fueron esos primeros pasos?

EC: Arranca de muy pequeño sin siquiera ser muy consciente. Mi padre era amante del cine y aunque en Crespo el último cine cerró cuando yo tenía 6 años, en mi casa se veían muchas películas de la televisión. Hubo un gran auge de la piratería cuando estaba en la secundaria, en que los canales locales pasaban películas pirateadas, lo último en estrenos, sin permiso de nadie, recuerdo que con mis amigos hablábamos mucho de las películas y nos juntábamos a verlas hasta en horarios escolares. Con ese mismo grupo de amigos hicimos varias obras de teatro en Crespo, donde aparte de divertirnos, poníamos mucho trabajo y creatividad, fueron en su momento algo excepcional y que casi todo el pueblo acompañó. Y, por último, algo de la influencia de mi hermano mayor, Martín, que trabajaba como programador en I-Sat y era como una suerte de referente. La importancia que tuvo ese canal en los pueblos chicos acercándonos un cine diferente, que de otra forma no llegaba, fue en parte gracias al trabajo de mi hermano.

MS: Mi interés no surgió en un momento determinado. Creo que me dejé llevar un poco por un grupo de amigos que estaba comenzando un taller de cine en Paraná y yo en ese momento estaba estudiando Abogacía. No surgió de manera mágica, sino que fue más bien dejarme llevar.

EC: Cuando terminé el secundario, me fui a vivir a Buenos Aires a la casa de mi hermano. Empecé a estudiar en una escuela de cine, que al tiempo me desencantó. En ese momento éramos vecinos con Iván Fund y nos pusimos a estudiar juntos, leyendo mucho, viendo y analizando películas. Trabajaba además en un sello discográfico llamado Índice Virgen donde editábamos discos de músicos de la escena indie que arrancaba a tener fuerza en Buenos Aires, así que a través de la música también fui conociendo diferentes espacios. Se cruzaba todo, las bandas tocaban en el festival de cine y aparecían las bandas con las que trabajábamos en las películas que me gustaban. Todo eso fue formándome y transformando de alguna manera mi forma de ver el mundo.

Luego aprendí el oficio filmando, con Iván, con Maxi Schonfeld, primero con la intuición y lo que teníamos a mano, y luego observando a otros directores y directoras con los que tuve la suerte de trabajar como Santiago Loza, Celina Murga, entre otrxs.

MS: Cuando me decidí, estudié cine en la Universidad Nacional de Córdoba durante 3 años y después en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y realización Cinematográfica perteneciente al INCAA), en Buenos Aires, estudié la especialización en producción durante 3 años.

- ¿Cuántas producciones tienen en tu haber?

EC: Como director filmé dos largometrajes, mi primera película, “Tan cerca como pueda” y un documental que fue lo último que estrené, “Crespo (La continuidad de la memoria)”. Además, dirigí algunos cortometrajes entre ellos “Amaina”. Luego co-dirigí junto a Santiago Loza la serie “Doce Casas” producida por la TV Pública con la que ganamos un Martín Fierro. Y ahora estoy trabajando en dos películas nuevas, un documental que se llama “Las delicias” y una ficción que se llama “Nosotros nunca moriremos”.

MS: Como director hice tres cortos, un mediometraje, dos series para la televisión Digital Abierta, documentales y películas de ficción. Entre ellas destaco los largometrajes de ficción: “La helada negra” (2016) y Germania (2012), el documental “La siesta del tigre” (2016) y los cortometrajes “Invernario” (2010), “Entreluces” (2006) y “Esnorquel” (2006). “Jesús López” es la película que escribí junto a Selva Almada pero tuvimos que posponer el rodaje por el decreto de Aislamiento Social Obligatorio.

- ¿Crees que es posible vivir de la producción audiovisual en Entre Ríos?

EC: Hace ya 18 años que vivo en Buenos Aires y me fui justamente porque que es muy difícil hacer cine desde donde yo vivía, en Crespo. Lo digo con conocimiento de causa, porque todas mis películas fueron filmadas en Crespo y he filmado unas cuantas más también en Entre Ríos, invitando a amigxs a filmar en la provincia, porque de alguna forma sentíamos que se nos podían ayudar, pero eso nunca pasaba, o la ayuda era escasa o la burocracia eterna. Aclaro que no es el caso de los municipios, que siempre me apoyaron y brindaron toda la ayuda posible, sin ser ese su trabajo específico.

-¿Qué pensás que hace falta para fomentar la producción audiovisual en Entre Ríos?

MS: Hace mucho tiempo que estamos luchando para que haya una ley de cine en la provincia. El primer borrador lo presentamos en el 2009 y hubo otros intentos en el 2017 y 2019, pero por diferentes razones la ley queda pospuesta por el Poder Legislativo y muchas veces también por el Poder Ejecutivo.

Pensamos que el Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER) era el marco ideal para poder construir por fin esta ley y de hecho hubo varias mesas de trabajo pero finalmente no se presentó. Todavía falta mucho por hacer en materia de fomento audiovisual en la provincia de Entre Ríos, creo que quedamos un poco atrasados con respecto a lo que se había generado en el 2007 con la gestión de Pablo Feuillade en el IAER.

EC: En una época el Instituto Audiovisual de Entre Ríos (IAER) hizo el amague de empezar a fomentar con ayudas para que los directores puedan filmar pero eso duró muy poco y hasta el día de hoy no se le está encontrando la vuelta. El IAER debería existir “para” lxsrealizadorxs y debería tener un diálogo fluído con ellxs para que ambos se potencien, pero eso no pasa.
También hubo y todavía algo queda, de resquemores con lxs que se van de la provincia, como si fuera una especie de traición. Por suerte, los momentos de crisis hacen que estas confrontaciones desaparezcan y hoy estamos trabajando muchxs realizadorxs juntxs peleando por lo que realmente hace falta pelear, y eso es una ley de cine de Entre Ríos que impulse a nuevxs realizadorxs y que acompañe a lxs que ya producen y filman en la provincia. Una ley que sea inclusiva y con perspectiva de género. Que también incluya la difusión de las obras apoyando espacios y festivales, y la formación de jóvenes tanto en el oficio de hacer cine, como en el de espectadores.

- ¿Hay más posibilidades en otras provincias?

EC: Hay provincias que están un poco más avanzadas en esto, como el caso de nuestra vecina Santa Fe, donde hay un fondo de fomento para desarrollar y producir cine en la provincia. En Córdoba también, que reconoce al cine como una industria y eso hace que lxs realizadorxs puedan quedarse a vivir en su lugar de origen porque tienen trabajo y colegas con los que compartir ese trabajo y ese día a día.

Muchas veces pienso cómo hubiese sido mi vida si no me hubiese visto obligado a viajar a Buenos Aires para hacer lo que me gusta hacer. Ojalá otras generaciones no se tengan que preguntar estas cosas, es para eso que luchamos, y siendo del interior siento que se lucha doble.

MS: Otras provincias lograron tener fondos de fomentos e institutos de cine provinciales que funcionan de manera adecuada, como por ejemplo Misiones, Santa Fe y Córdoba, mientras que Entre Ríos en este momento no tiene nada que pueda financiar a las producciones entrerrianas y eso es muy grave porque tenemos muchos directores y directoras que les está yendo muy bien pero lo que más les cuesta es conseguir fondos en la provincia, entonces la representación del sector entrerriano es difícil y actualmente ya es grave. Si bien hay cosas más graves que suceden en nuestra provincia, como el exceso de glifosato en nuestros campos y pueblos, creo que ahora necesitamos apuntalar una política audiovisual con interlocutores claros y con el FICER como punto de encuentro. Necesitamos una ley de fomento para que genere nuevas miradas y nuevos realizadores que eso, en lo personal, es lo que más me preocupa.

- ¿Qué le dirías a un/a realizador/a que recién comienza? 

EC: Primero, le diría que se acerque a otrxs realizadorxs, que se haga amigxs, que pregunte todo lo que quiera saber. Muchas veces, y más viniendo de un pueblo chico, cuesta perder esa distancia y yo creo que dentro del mundo del cine hay mucha gente dispuesta a compartir sus conocimientos y sobre todo con lxs más jóvenes. Y otra cosa es que luchen y trabajen por lo que quieren y creen, que las cosas no vienen por arte de magia. En estas cuestiones muchas veces se va gran parte de nuestra vida, pero cuando se ganan aunque sean pequeñas batallas, uno se da cuenta que todo valió la pena.

Paisajes interiores

- ¿Cuál creen que es la riqueza de contar historias de Entre Ríos en Entre Ríos?

EC: Yendo a lo práctico, creo que filmar una película en Entre Ríos genera, además de fuentes de trabajo para muchxs, que personas que no imaginan que pueden ser parte del proceso fundamental de hacer una película, de repente encuentren su voz o la forma de expresarse a través del cine. Ya sea actuando, muchas personas que nunca habían actuado antes, o trabajando como técnicxs en roles fundamentales. Todo esto hace que no sea lo mismo filmar en cualquier lugar. Filmar en Entre Ríos es acercarle la posibilidad a muchas personas y sobre todo a lxs jóvenes, de encontrar una nueva forma de expresión.

Como pueblo tenemos la necesidad de contar nuestras propias historias y de tener pantallas para mostrarlas. Que lxs entrerrianxs se puedan conmover no sólo viendo una película, sino que además se puedan sentir parte de ella, trabajando para que esa película se lleve a cabo, reconociendo los lugares que tanto nos representan y las diferentes historias que construyen nuestra identidad cultural.

MS: Somos muchos los que elegimos nuestra propia provincia para contar nuestras historias y Entre Ríos tiene muchísimas ventajas en términos logísticos por su cercanía con Buenos Aires, en diversidad de paisajes y pueblos, seguridad y tiene técnicos que están preparados para trabajar. Si los directores nos tenemos que ir para generar recursos económicos, hace que sea muy difícil instalar una industria en la provincia.

Hay que seguir haciendo eje en la sanción de una ley de fomento y fortalecer lo que ya hay como es el FICER, que tiene que ser una política provincial porque no solo incumbe al cine porque es una excusa para entender la cultura entrerriana y las películas se encuentran con la gente, para el sector audiovisual es beneficioso porque hay un mercado y es un punto de encuentro entre realizadores. Me parece interesante que la nueva secretaria de cultura mantenga el FICER y volver a insistir en la sanción de la ley de fomento de cine y que dejen de tirar glifosato en los campos entrerrianos.

“Todavía falta mucho por hacer en materia de fomento audiovisual en la provincia de Entre Ríos”.
Mario Schonfeld, realizador audiovisual.

“Hace ya 18 años que vivo en Buenos Aires y me fui justamente porque que es muy difícil hacer cine acá”.
Eduardo Crespo, realizador audiovisual.


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