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10-07-2020 / Análisis político

El quiebre entre el AMBA y el resto del país se acentuó con el Covid-19

El Covid-19 dividió al mundo y a Argentina en especial. El quiebre entre Capital Federal y alrededores con el resto del país es claro y evidente. Cómo queda el mapa nacional tras más de 100 días de medidas económicas, políticas y sociales nunca vistas.

Hernán Álvarez
redaccion@miradorprovincial.com


Este crisis de 2020 iniciada en marzo a partir de la expansión del coronavirus trajo muchísimas consecuencias. Una de ellas fue la fractura clara entre el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA - Capital Federal y alrededores) y el resto del país. Es que en las provincias hay muy pocos casos, salvo en lugares puntuales como la ciudad de Córdoba, Resistencia o las localidades más grandes del Alto Valle. El ejemplo extremo es Catamarca donde hubo 1 infectado en todo el distrito. Entonces, la diferencia, que se estableció desde los tiempos de formación de la República Argentina, se hizo más marcada.

Esteban Iglesias, investigador del Conicet, doctor en Ciencia Política y director del Centro de Estudios Comparados de la Universidad Nacional de Rosario, habló con Mirador Provincial sobre esta fractura que agrega más disimilitudes entre la Reina del Plata junto a su periferia y el resto de Argentina.

- Se habla mucho de esta división entre el AMBA y el resto del país por las medidas contra el coronavirus. ¿Cómo ves la actuación del gobierno nacional en este sentido?
- Son primero que nada, dos situaciones sanitarias completamente diferentes. De ahí que el gobierno ha apelado en el interior al distanciamiento. Y ahí en el AMBA, en lo que es una vuelta al aislamiento. Con lo de la pandemia, con lo que generó el coronavirus, en el AMBA va a haber cambios. Cambios a nivel de la sociedad a nivel del imaginario. Lo que se puede producir es una modificación de valorización de esa zona. Si uno piensa en la ciudad de Buenos Aires, ¿en qué piensa? Piensa en prosperidad, en diversidad cultural, teatros, bares, etcétera.

En la ciudad de Buenos Aires, Horacio (Rodríguez Larreta) gobierna para 3 millones, pero recibe 8 millones más de la provincia de Buenos Aires. Lo que en determinado momento se instaló como un lugar de prosperidad, de desarrollo económico y de diversidad cultural hoy está visto desde el interior como una zona roja. Como una zona completamente peligrosa.

No sólo está visto desde los ciudadanos que vienen de Buenos Aires, sino que también (el presidente) Alberto Fernández tuvo que cancelar dos visitas. Una a Rosario y una a Chaco. Por un razonamiento que dice: "Que no vengan los de Buenos Aires". Es el que circula por las redes sociales. El espacio público digital es lo que más activo estuvo desde el comienzo de la pandemia. Ese tipo de valoración que en algún momento fue positivo, que estar en Buenos Aires estaba buenísimo, hoy después de la pandemia va a quedar sumamente relativizado.

- ¿Cómo ves las conferencias con un presidente de la nación escoltado por un gobernador y un jefe de gobierno de un distrito?
- Es un signo muy positivo porque la foto indica que hay un acuerdo sobre el tipo de decisión política que se ha tomado. Para estas cosas sí o sí tiene que haber un acuerdo político en donde esas decisiones también tienen fundamento médico, sanitario. A mí me parece que ese es el mejor escenario. Que más allá de la línea partidaria de cada uno, Alberto Fernández esté con la principal fuerza de la oposición, Horacio Rodríguez Larreta, y con (Axel) Kicillof en Provincia de Buenos Aires.

La primera foto los tres juntos fue de alto impacto y todos se dieron cuenta que la cosa venía complicada. Que todos estén sentados ahí es una buena señal, sobre todo para la sociedad porque hay mucho cansancio. Ya llevamos más de 100 días y obedecer este tipo de decisiones políticas no es nada fácil.

- Al no incluir a los gobernadores del resto del país en estas conferencias del presidente, ¿se ha acentuado esta división entre las dos Argentinas?
- Se ha acentuado, pero se ha dado vuelta la tortilla. Supuestamente vivir en Buenos Aires era algo sumamente positivo en términos culturales, de prosperidad económica. Pero ahora vivir en Buenos Aires es malísimo. Es el infierno. Y el interior se convirtió en un paraíso prácticamente. Nosotros en Rosario, a 300 kilómetros, estamos en una realidad completamente diferente. Lo que antes era positivo, era revalorizado, ahora es el peor de los mundos. Nosotros podemos salir a los bares, se puede salir a comer, a hacer deporte. Todo con sus recaudos, pero el espacio público que tenemos nosotros ellos no lo tienen. Y tampoco saben cuándo lo van a tener que es lo peor de la pandemia. Lo peor de la pandemia es no tener certeza sobre el manejo de los tiempos. Lo que vuelve loca a la gente es decir: "¿Esto hasta cuándo va a durar?". Alberto Fernández dijo que esto dura hasta el 17 de julio y después vemos. Eso te vuelve más loco porque no se sabe qué va a pasar después. Nosotros en Rosario no tenemos 900 contagiados en un día.

- ¿Cómo viste el manejo de la situación dentro de Santa Fe del Estado provincial?
- En un primer momento, obviamente el Estado provincial se plegó a las decisiones nacionales. Cuando el presidente dio vía libre para que cada localidad y cada provincia vaya logrando sus aperturas con sus protocolos, el gobierno provincial fue haciendo lo suyo. El trazo grueso lo trazó la Nación y los gobiernos provinciales se han plegado a ese trazo grueso.

En Rosario, la atención primaria de la salud, que se armó desde 1995 en adelante marca una diferencia con otros lugares. Cuando arrancó la pandemia, todos en Rosario, esperábamos que en los barrios vulnerables hubiera un montón (de casos). Cuando se hicieron los testeos, no hubo nada. Eso habla de una estrategia sanitaria que se dio con el gobierno socialista cuando estuvo gobernando el Municipio. Y después cuando pasó a la Provincia. Un municipio no puede construir un hospital de alta gama como en Rosario o en la ciudad de Santa Fe. (Omar) Perotti se vio beneficiado por ese impulso y por esa política que primero fue municipal y después fue provincial. El Heca (Hospital de Emergencias Clemente Álvarez en Rosario) no se puede mantener con dinero municipal, se tiene que mantener con dinero provincial. No es algo para el municipio, es para toda la región.

- En estos 100 días de aislamiento, ¿qué cambios advertiste a nivel político?
- Hay temas en agenda que visibilizó la pandemia. Por ejemplo, un retorno del Estado en tanto coordinador de la vida social. ¿Por qué? Por una razón muy simple. En un momento de pandemia, la esfera del mercado está completamente anulada porque la posibilidad de comerciar se ha visto terriblemente reducida. Sólo se podía ir a comprar al supermercado o a la granja de la cuadra. Al anular la escena del mercado, lo que queda son sólo los puntos de articulación del Estado. El ingreso familiar de emergencia no estaba en los planes de Alberto Fernández. No estaba en los planes de Jair Bolsonaro. Tampoco estaba en los planes de (Donald) Trump otorgar cheques a los ciudadanos estadounidenses por el problema de la pandemia. Hay un regreso del Estado que fue acelerado por este contexto de pandemia.

Después también hay una revalorización de la industria nacional. En cuanto a lo que es medicamentos. Porque las importaciones se vinieron abajo. También en ese aspecto va a haber una impronta más nacionalista y la industria nacional se va a ver favorecida. Son temas realmente importantes que fueron acelerados.

Ahora se habla de renta universal, de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas. ¿El plan de Alberto Fernández cuál era? Era renegociar la deuda y después ver qué hacer. Martín Guzmán (ministro de Economía argentino) es un experto en renegociación de la deuda.

Cambiemos sacó en la última elección casi un 40 por ciento. En Argentina, se expresó con las protestas anti cuarentena. Con los intelectuales que hicieron un documento hablando de "infectadura". Hay nuevos temas, pero también hay una persistencia de expresiones políticas previas a la pandemia que van a seguir estando.

La post pandemia

- ¿Qué se puede esperar cuando todo esto pase?

- Es complicado porque no hay un esquema de salida. Al menos públicamente. La pandemia es como a ver quién resuelve lo del 2001 o la situación inflacionaria de los años '80. El que resuelve eso es Gardel. El que resuelve eso puede gobernar durante 15 años más la Argentina. Si (Rodríguez) Larreta lo resuelva mal, probablemente sea su ocaso político. Si Kicillof lo resuelve mal, también sea su ocaso político. Alberto Fernández arrancó muy bien y si hay una fracción "albertista", probablemente le vaya bien. En la versión de Juntos por el Cambio, se está expresando el ala más conservador o autoritaria. Con Patricia Bullrich o (Miguel Ángel) Pichetto. Es la que más fuerte está pisando. Cambiemos está mutando hacia algo más conservador en detrimento del ala más liberal de (Daniel) Lipovetzky.

Por otro lado, no descarto algún tipo de liderazgo que surja del interior. Porque el AMBA está siendo visto como algo negativo. Es algo negativo para toda la comunidad política. No hay que sorprenderse que aparezca algún tipo de liderazgo de peso del interior. Porque el interior está visto de una forma positiva.

"En la ciudad de Buenos Aires, Horacio (Rodríguez Larreta) gobierna para 3 millones, pero recibe 8 millones más de la provincia de Buenos Aires. Lo que en determinado momento se instaló como un lugar de prosperidad, de desarrollo económico y de diversidad cultural hoy está visto desde el interior como una zona roja. Como una zona completamente peligrosa".




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