Jueves 13.08.2020 | 09:02 hs


22-07-2020 / Historia del hospital de Victoria

Reminiscencias del tintero

Junto a la piedra inicial del hospital Fermín Salaberry, el más antiguo de la provincia, se instalaron los cimientos históricos de una Sociedad de Beneficencia comprometida en el pasaje de una Victoria colonial a una Victoria moderna. He aquí la complementación del relato fundacional, ofrecido en la edición anterior de MIRADOR ENTRE RÍOS.


Sra. Juana M. de Basaldúa, presidenta de la Sociedad de Beneficencia (1879-1880)
+1



Con la inauguración de la obra del hospital Salaberry en 1883, la ciudad palpitaba la llegada de un nuevo siglo que traía promesas de futuro y bienestar. La Sociedad de Beneficencia, compuesta íntegramente por mujeres de la alta sociedad victoriense, hacía eco de las necesidades de un pueblo que presentaba más carencias que soluciones.

No obstante, el espíritu desarrollista de la Victoria a finales del siglo XIX se mantenía intacto. Los deseos de una vida plena eran motor de todo emprendimiento ciudadano, siempre colectivo, a pesar de no ser siempre esa la impronta inicial.

Pero para que una piedra fundacional sea colocada, para que una construcción sea levantada, primero hay requisitos que deben ser aprobados. Pues para emprender un nuevo camino, primero se debe delimitarlo.

Sobre una colina

La iniciativa impulsada en 1877 por el párroco Ciro Placco y la Sociedad de Beneficencia encontró rápidamente acciones concretas de planificación y realización. Exactamente un año después de la fundación de la Sociedad, en marzo de 1878, se solicitó sin pérdida de tiempo a la Municipalidad la concesión en propiedad de un terreno baldío situado en la cresta de una de las tantas colinas que caracterizan el terreno victoriense.

Tarea que había sido designada a una Comisión de Damas y Caballeros elegida por la Sociedad de Beneficencia, quienes eligieron el terreno que constituye la manzana del hospital, circundada por las calles hoy denominadas María Oberti de Basualdo, Prof. Montenegro (en aquel entonces eran Santiago del Estero y Falucho, respectivamente), Chacabuco y Gral. Rondeau. Dicha tarea fue formalizada en la presentación del título de dominio por parte de la presidenta de la Sociedad de Beneficencia, doña Rosa Ferreyra, el 2 de julio del mismo año.

La delimitación del baldío estuvo a cargo del agrimensor don Francisco Madariaga, y la legitimación del título de propiedad autorizado por el escribano público don Francisco Velásquez, actuando en representación de la corporación municipal, gobernada en aquel entonces por su presidente Interino don José Copello. Pero no era la Municipalidad el único órgano administrativo que debía aprobar una obra de semejante nivel.

Fue así como en la sesión del 26 de septiembre de 1879 se aprobó el plano del hospital, gratuitamente dibujado por Bernardo Rígoli, por parte del Departamento Topográfico de la Provincia.

Meses después, el 6 de enero de 1880, la Comisión Directiva de la Sociedad de Beneficencia aprobó las bases para la obra del hospital presentadas formalmente por el maestro constructor don Antonio Liprandi, firmando ese mismo día el respectivo contrato de edificación la entonces presidenta de la Asociación, Sra. Juana Melara de Basaldúa; y la secretaria, Segunda E. de Medrano.

Fue así como entre los años 1880 y 1881, el mismo Liprandi puso en marcha la edificación, cuyo costo alcanzó los 5.909 pesos bolivianos, pagados en cuotas durante dicho período.
Paralelamente, la Comisión Directiva se dedicó a recolectar fondos, basados en donaciones, bazares y festivales benéficos. Todo lo recaudado se depositaba en el Banco del Litoral, para luego efectuar los pagos pertinentes en forma de cheque.

Entre necesidades y prioridades

Era tal la ansiedad y el deseo de las señoras de la Beneficencia de ver coronada su obra, que en la sesión del 15 de mayo de 1881 se propuso la idea de habilitar al público las pocas instalaciones hospitalarias terminadas. Pero dicha moción tuvo que hacerse esperar, pues lo ya construido no satisfacía las necesidades básicas de la comunidad. Pero la impaciencia de las damas era un hueso duro de roer. Como punto intermedio en la moción, se determinó la presentación de un balance de lo gastado hasta entonces, con el fin de alivianar las inquietudes de quienes generosamente habían aportado una contribución. Fue tal la importancia otorgada a la tarea, que el mismísimo párroco don Ciro Placco estuvo a cargo de la redacción con su propio puño y letra. Por su parte, y para acelerar algunas cuestiones, el gobierno provincial decretó un subsidio para la Sociedad de 50$ mensuales, que al año siguiente rebajó a 40$.

Entre formas y funciones

A mediados de 1882, comenzaron las tareas finas, expectantes a la inminente y cercana inauguración de las actividades del hospital Salaberry. Se empezaron a confeccionar las ropas de cama, gestionar colchones e instrumental especializado para un desarrollo óptimo de los cuidados sanitarios.

Por otro lado, la Comisión Directiva dispuso la redacción de un reglamento para el funcionamiento de la institución, donde depositaba la administración del hospital en las Hermanas de Caridad. He aquí la razón del nombre inicial del Salaberry.

Hacia el 6 de diciembre de 1882, el edificio ya estaba en condiciones de prestar los servicios correspondientes. Con las camas tendidas, las ropas listas y los útiles indispensables preparados, se acordó fijar el primero de enero del año siguiente como el día de puesta en marcha del hospital. Don José Castiglione ya había firmado el acuerdo de ser el primer director de la institución.

Así fue como antes de la primera década desde su fundación, la Sociedad de Beneficencia de Victoria, encarnada por las mujeres que hoy titulan nombres de edificios y calles de la Victoria, vio convertido en realidad el principal propósito desde su constitución.

Un primero de enero de 1883, ante las autoridades y una numerosa concurrencia de vecinos, fue librado al servicio público el Establecimiento de Caridad, erigido sobre una de las más hermosas colinas de la ciudad.

Mucho camino se había recorrido, teniendo en cuenta los tiempos de la época. En menos de diez años el hospital principal de una ciudad, que se encontraba en pleno desarrollo urbano y social, estaba ya en funcionamiento.

Hoy, 137 años después, el Salaberry lleva honradamente el título del hospital más antiguo, aún en actividad, de la provincia de Entre Ríos.


+ Noticias

El Centro de Asistencia Médica de la UNR recibe 50 consultas diarias
La quema indiscriminada de pastizales frente a Rosario ya repercute de manera seria en la salud de la población, que todos los días debe respirar smog producto del humo que emanan los incendios. De esta manera, el centro de asistencia exclusivo para afecciones respiratorias que habilitó la UNR no da abasto.

El Centro de Asistencia Médica de la UNR recibe 50 consultas diarias

Venado Tuerto: 48 casos activos de Covid-19
El secretario de Salud y Desarrollo Social de Venado Tuerto, Marcelo Krenz, informó que hasta el momento en esta ciudad existen 48 casos activos de Covid-19 y dos personas fueron dadas de altas tras recuperarse en el Centro de Aislamiento.

Venado Tuerto: 48 casos activos de Covid-19


En Portada / Entre Ríos

La planta recicladora vende 100 mil kilos cada 20 días
La cooperativa "La Esperanza", con esfuerzo y trabajo de los 30 socios, no solo pudo alcanzar las metas propuestas sino que los recicladores pudieron acceder a viviendas dignas. Los integrantes aspiran a mejorar cada día, a través de capacitaciones e incorporación de más herramientas.

La planta recicladora vende 100 mil kilos cada 20 días

Un tiempo para encontrar el equilibrio
Más allá de lo negativo que resultó esta temporada para el deporte argentino a raíz del receso obligado por la pandemia, al paranaense Matías Rivera, el mejor jugador entrerriano de la actualidad, el parate le valió para encontrar una armonía y reproyectarse en vistas a lo que viene.

Un tiempo para encontrar el equilibrio

La cultura entrerriana, movilizada para reclamar por la emergencia
Desde la Municipalidad de Paraná a Casa de Gobierno se movilizaron los trabajadores del arte para reclamar que se declare la emergencia cultural. La marcha se realizó el miércoles y recorrió las calles de la capital provincial para culminar frente a la sede del gobierno provincial, con un petitorio. Los asistentes contaron con las medidas de precaución para evitar el contagio del Covid-19.

La cultura entrerriana, movilizada para reclamar por la emergencia

Quieren ser parte de la solución
Profesionales del deporte y la actividad física realizaron una charla abierta virtual, en la cual expusieron las consecuencias de las decisiones tomadas por autoridades y asesores gubernamentales ante el Covid-19. Basados en su experiencia y en conocimientos científicos, sostienen que la actividad física es la mejor manera de recuperar la deteriorada salud de la población y ofrecen colaboración.

Quieren ser parte de la solución

En Portada / Santa Fe