Un aniversario especial

Del sueño a la realidad

El Club Náutico Paraná cumplió ayer los primeros 35 años desde su fundación. En un corto lapso, la institución logró constituirse en un símbolo de la capital entrerriana. El anhelo del recordado dirigente Carlos Martínez Lacabe, de convertir al viejo obrador del Túnel Subfluvial en una entidad náutica se pudo materializar y hoy, más de 3.500 socios y visitantes de todo el país lo disfrutan.

14-10-2020 | 22:28
Gabriel Baldi

Desde el aspecto emocional, el difícil contexto pandémico que vive el mundo entero, afecta a cada quien de una manera distinta. En muchos casos impulsa al hecho de valorar aquellos momentos que hoy resultan imposibles de desarrollar. Asimismo, incentiva a reflexionar y replantearse muchas cosas. En algún punto, invita también a la nostalgia.

A la hora de mirar atrás, es maravilloso observar el crecimiento que diferentes entidades deportivas entrerrianas tuvieron con el paso del tiempo. Una de ellas, es sin lugar a dudas el Club Náutico Paraná (CNP), que conmemoró ayer, en este particular marco respecto al Covid-19, el trigésimo quinto aniversario de su fundación.

Su historia refleja a las claras que no hay límites a la hora de soñar y que con tesón y sacrificio, los deseos y las obras de bien común, pueden materializarse.

El actual CNP fue el sueño de unos entusiastas amantes del deporte sobre el río. Fue el anhelo, entre otros, de una pieza clave en su gestación: Carlos Martínez Lacabe.

El ex presidente de la entidad, Gustavo Martínez Lacabe, hijo de “El Gallego”, como lo conocían a su papá, dio cuenta cómo vivió durante su infancia aquella formación del club de sus amores y el afán que tuvo su progenitor por conseguir lo que tanto quiso.

Ilusión en marcha

“Nunca voy a olvidar mi niñez en el río. Al recordar distintos momentos, me acuerdo de haber estado navegando a fines de los ’70 con mi papá, por la zona del viejo obrador del Túnel Subfluvial y él me decía que ‘ahí se iba a hacer el Club Náutico Paraná’ (...) Ese fue el sueño de él, un ‘loco’ que con entusiasmo, fanatismo y mucho corazón se propuso armar un proyecto para conseguir esos terrenos abandonados, que estaban donde hoy en día está nuestro club”, expresó el actual titular de la Subcomisión de Monotipos. “Ese obrador llevaba casi 11 años sin uso. Donde hoy está nuestra Sede, era un baldío gigante, lleno de tierra y, donde hoy tenemos la caleta, era un lugar con muchísimos camalotes”.

En aquel entonces, Carlos Martínez Lacabe quería armar algo así como una federación de clubes náuticos o bien, juntar a todos los clubes que tenían actividades deportivas sobre el río en la ciudad para generar algo más fuerte y que se lograra conseguir ese comodato por esas tierras y esa caleta abandonada. Pero eso, lamentablemente no se logró. No obstante, Martínez Lacabe no se dio por vencido y siguió intentando. Así fue que descubrió que en Buenos Aires estaba la Liga Naval Argentina, una entidad que aún existe.

Dicho organismo estaba conformado por mucha gente de la náutica, militares retirados y personas de la marina. Su función era fomentar todo lo relacionado a los puertos, ayudar a conocer tratados antárticos y lo concerniente al mar y los ríos. Básicamente, desde la entidad se dedicaban a asesorar al Gobierno en cuestiones náuticas.

“Con esa idea cayó mi viejo, que tenía el afán de conformar una sede en Paraná, de esa Liga Naval Argentina. Y, después de mucho esfuerzo, miles de reuniones y viajes solventados por él mismo, lo logró”, indicó.

Fue así que con el impulso de Carlos Martínez Lacabe y el de otros artífices más, se hizo realidad la Liga Naval Argentina con sede en Paraná y se llamó Club Náutico de la Liga Naval Argentina delegación Paraná. Ese, fue el impulso.

Sentaron las bases

Luego de tanto empuje, le dieron a la Liga Naval un comodato por cinco años y Carlos Martínez Lacabe fue el delegado. Durante ese lapso se hicieron innumerables obras, como las rampas, el quincho viejo y varios boxes. Del mismo modo se acondicionaron las actuales piscinas, que eran decantadores de materiales, de piedra y arena. Hubo que destaparlas y reedificarlas. Primero se llevó a cabo la obra de una y más tarde la otra.

“Recuerdo que se daban clases de optimist, windsurf y snipe con nuestras embarcaciones. La actividad deportiva fue gestándose de a poco y la institución fue sumando adeptos. Todos los veleros fondeados a la vera del Rowing, se fueron para nuestro club y en la sede se reflejó un cambio rotundo, con más de 40 barcos y algunas lanchas ubicadas en el sector”, rememoró el directivo. “En esos comienzos prácticamente no había empleados. Éramos nosotros, los socios, quienes plantábamos los árboles y hacíamos distintas obras”, añadió.

El comodato inicial tenía diversas condiciones. Entre otras, la de demostrar que el club generaba cosas. Así que mediante un convenio, empezaron a hacer tareas en el lugar los scouts navales, que funcionaban donde ahora están los vestuarios. También se hicieron muchos concursos de pintura y fotografía. Asimismo, hubo diferentes competencias náuticas y demás certámenes de interés.

Ese convenio de comodato establecía que a los cinco años de su ejecución las provincias signatarias podían solicitar su restitución sin más trámite. Entonces, frente a esa situación, la gente de la náutica del Club Náutico de la Liga Naval, la mayoría llegados del Paraná Rowing Club, se reunieron el 10 de octubre de 1985 constituyendo una comisión provisoria. Esa Asamblea Constitutiva del Club Náutico encomendó a la Comisión Provisoria de la nueva entidad la redacción del Estatuto Social, la convocatoria a Asamblea para la aprobación del mismo y la elección de autoridades.

En consideración, sentando las bases en los orígenes del CNP, la entidad refleja con orgullo de su lema: “Por la práctica, el fomento y la difusión del deporte náutico”.

Viento a favor

Carlos Martínez Lacabe, -según relató su hijo- siempre decía: “Pocas veces sueño cuando duermo, porque lo hago cuando estoy despierto”. “Los sueños se hacen realidad. Entonces, soñemos…”, esgrimía.

El actual Club Náutico Paraná, fue el sueño de ‘El Gallego’ y su gente.

Actualmente, el Club Náutico Paraná cuenta con veleros cabinados, cruceros, windsurf, canotaje, laser, optimist, kite, Stand Up Paddle, remo, motonáutica, wakeboard, buceo y pesca deportiva, además de piscinas, sala de musculación, playas, canchas de pádel, pelota paleta y fútbol, quinchos, proveedurías y un inigualable espacio natural a la vera del río. En sus vitrinas, ostenta logros mundiales como el campeonato mundial de optimist logrado en Grecia por Agustín Krevisky en 1991 o el subcampeonato mundial de canotaje cosechado en España por Santiago Mackinnon, entre tantas otras competencias internacionales de las que fueron parte sus representantes.

“A lo largo de estos años, el trabajo de las distintas comisiones directivas y las subcomisiones que pasaron, así como el granito de arena que aportó cada socio y los empleados de la institución, hicieron realidad este club”, deslizó el actual presidente, Leonardo Díaz.
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