Barrio Las Lomas

Gladis Jara, traductora qom: la salud por todos sus nombres

Oficia de nexo entre su comunidad y agentes sanitarios en el centro de salud ubicado en el oeste de la ciudad de Santa Fe. Rondas de mujeres y la voz como un canal genuino de comunicación.


21-06-2021 | 7:23

La traductora qom junto a Candelaria Sánchez, trabajadora social. Ambas trabajan codo a codo -con el personal médico y de enfermería- para que la ciudadanía de ese sector de la ciudad tenga mejores condiciones de vida.

 

"Soy la traductora de la comunidad qom en el centro de salud de barrio Las Lomas". Así, con tono calmo y pausado, se presenta Gladis Jara ante El Litoral, que supo de su tarea hace poco más de un mes cuando llegó hasta Boneo y Camino Viejo a Esperanza para cubrir un reclamo por condiciones edilicias y de trabajo.

 

Jara es el nexo entre la comunidad que integra y el servicio de salud; es intérprete, idónea y, como dirá después, voz de otras voces.

 

-¿Qué significa ser traductora qom en este lugar?

 

-Muchas cosas; implica salud desde otra postura, desde otra mirada que no tiene que ver sólo con medicación o con pastillas. Sino entender qué es salud para la comunidad qom.

 

-¿Y qué es la salud para la comunidad?

 

-No tiene que ver sólo con lo físico sino también con lo espiritual, desde la cosmovisión de la comunidad.

 

-¿Y cómo se hace para compatibilizar ese concepto de salud con la medicina tradicional?

 

- Primero, el centro de salud tuvo la postura de ser intercultural, y con mi presencia se hizo más fuerte ese conocimiento de la comunidad a través de otras voces que no son sólo de los referentes. Venimos trabajando con las mayores en rondas de mujeres y escuchando a esas mujeres. Detrás de mí hay otras que vienen empujando esta lucha para reivindicar a la mujer dentro de la salud.

 

-¿Por qué mujeres?

 

-Porque históricamente hemos sido silenciadas y siempre nos preguntamos por qué no nosotras. Más allá de las malas noticias que trajo la pandemia, también abrió otra pandemia para las mujeres que siempre fuimos silenciadas, oprimidas: nunca nos tuvieron en cuenta. Siempre fuimos el último eslabón de toda decisión que toma la comunidad y ahora nos unimos y dijimos: "Hasta acá llegaron, compañeros".

 

Pertenencia

 

En la ciudad de Santa Fe, la población qom habita en los barrios Santo Domingo y Las Lomas. Son unas 350 ó 400 familias entre los dos grupos, y todas tienen al centro de salud como lugar de referencia. Para la comunidad, las demandas sanitarias son las mismas que para toda la población, aunque todo tiene la particularidad de una lengua que se desconoce: la accesibilidad a los métodos anticonceptivos, los controles médicos de niño sano, embarazos, ancianos. Esa es la base a la que se suma el traslado a un hospital o la visita a otro profesional de la salud. Para todas esas instancias, la presencia de una persona que oficie de intérprete es fundamental.

 

Pero "es una traba tras otra", dice Gladis. ¿Por qué? "Por el tema idiomático: yo sé que los médicos tienen un concepto y una estructura para hablar y no tienen en cuenta que hay pueblos indígenas dentro de la ciudad. Y de esa manera explican a los pacientes. Pero cuando ellos (los pacientes) salen del consultorio y te encuentran por el camino, te preguntan qué quiso decir".

 

La otra traba es "la forma de nombrar que tiene la salud hegemónica en la que no existe el idioma de los pueblos con los cuales convivimos. Hay diagnósticos que es necesario traducir, no en término literal sino en lo que involucra, en las cosas que deben tener en cuenta". Para todo eso es necesario contar con un nexo.

 

-En la práctica, ¿cómo se hace esa mediación?

 

-Llega una persona de la comunidad qom al centro de salud, la médica me llama y yo voy. Yo estoy en la consulta. A medida que dice el diagnóstico e indica medicación, pregunto a los pacientes si entendieron bien. Al principio y por vergüenza pueden decir que sí, pero al rato me dicen que no entendieron para qué es tal o cual pastilla.

 

En ocasiones, hay pacientes que requieren un acompañamiento cuando van a un hospital, por un diagnóstico más complicado que el que puede resolver el centro de salud. Allí también Jara oficia de intérprete: "Antes lo pagaba de mi bolsillo, y ahora Salud me puso un móvil para hacer ese acompañamiento".

 

 

 

 

 

 

 

La voz y la palabra

 

Gladis nació en la vecina provincia de Chaco y vino de muy pequeña a Santa Fe con sus padres, todos "escapando de la pobreza". Es bilingüe: "Al castellano lo aprendí en la escuela, con la educación primaria. Al secundario no lo hice 'de joven' y lo estoy terminando ahora", a través del Vuelvo a Estudiar Virtual en la Empa N°1330. Y para cuando termine esa etapa, ya tiene proyectos que bien podrían ser planes: estudiar Abogacía.

 

Mientras tanto, no hay en la ciudad una tecnicatura para aprender esta modalidad de traductor o intérprete, "que es un oficio y requiere de la idoneidad y la capacidad de comprender el mensaje: no siempre la traducción literal es la que va, porque también pienso en las personas ancianas de la comunidad que requieren de una mediación cultural", aclara sobre la vida en la comunidad donde se sigue hablando la lengua qom "en un cien por ciento".

 

-¿Cómo te ven en el barrio? ¿Sos una referente?

 

-No me considero una referente, pero sí una voz que aporta mucho a lo que dicen otras; la voz de otras voces, la voz del grito de silencio de los oprimidos.

 

-¿Por qué qom y no tobas?

 

-Toba fue como un insulto de los guaraníes. Según una tradición en nuestra comunidad, cuando fallecía un familiar todos tenían que rasurarse el pelo. Los guaraníes nos vieron bastante frentones y nos pusieron "toba". Que no es toba, sino tová. Y después ese nombre perduró por años y se fue asimilando por desconocimiento de la comunidad.

 

Cuando me involucré en el tema de educación y empecé a escuchar a otras muchas personas, supe que el nombre no nació así. Escuché a un profesor que se llama Orlando Sánchez, que ya no está, y fue el fundador de esa palabra qom, que no son sólo tres letras sino que tiene un significado que nos reivindica: Q: qaro'oqiaxac nuestro color de piel; O, onataxanaxaq, porque mas allá de la palabra "pobreza" la comunidad siempre trabajó en el monte, y M: maiche qarma' nuestro lugar, nuestras tierras.

 

-Lo decís con mucho orgullo.

 

- Sí.

 

-Si una persona que habla español quiere saber la lengua Qom, ¿tiene dónde aprender?

 

- Sí y no. Sí porque hay docentes capacitados para enseñar. Y no por una cuestión de proteger la lengua materna que es un tema que venimos debatiendo con las mujeres mayores. La participación de las mujeres en las rondas fue un esfuerzo enorme para la comunidad porque no es fácil entrar con una postura.

 

-¿Qué querés para tu comunidad?

 

-¡Tantas cosas! Pero lo que quiero y quizás suena un poco loco y descabellado es que nos den un poco de los derechos que tenemos. Hablamos de leyes que nos amparan pero lamentablemente son letras muertas escritas en papeles y archivadas por todos lados. Queremos que nos den una parte de eso. No sólo en salud sino también en educación, en tribunales para que tengamos el acceso real a nuestros derechos.

 

Foto: Guillermo Di Salvatore

 

 

 

La suma de las partes

 

Candelaria Sánchez es Trabajadora Social y comparte espacio con Gladis Jara y con el personal médico y de enfermería en el Centro de Salud de Las Lomas. Está presente en todo momento de esta nota, asintiendo o aportando su propio punto de vista.

 

-¿Qué le suma al centro de salud la presencia de Gladis?-, le preguntó El Litoral a Sánchez.

 

-Todo. Antes estábamos reunidos con el equipo y hablábamos de la pandemia y todo lo malo que trajo en términos de profundización de desigualdades, incertidumbres, sistemas de salud colapsados. A nosotros como equipo de salud nos habilitó a encontrarnos con mujeres de la comunidad.

 

Históricamente el centro se había contactado con quienes son sus referentes y no con otras personas, y fue descubrir a la comunidad desde otro lugar a través de mujeres con mucho empuje, con ideas muy claras, proyectos, frustraciones y obstáculos, para darles lugar. Ella (por Jara) dijo que es voz de otras mujeres y ponerla a Gladis acá es tener a la comunidad y empezar a poner la atención y nuestras intervenciones en esta comunidad que es mucho más que sus representantes.

 

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Mirador Provincial en

Autor:

Nancy Balza

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