En Rosario

Basta de demoliciones

En Rosario hay un grupo que lucha por la preservación del patrimonio histórico de la ciudad. Organizados colectivamente, interpelan al gobierno municipal por la necesidad de políticas de resguardo.

19-07-2021 | 19:15
Lucía Dozo


La fotografía fue la clave para la creación de un grupo que persigue la valoración del patrimonio arquitectónico rosarino y brega por políticas de resguardo y preservación. El colectivo nació de esa manera, en los recorridos por la ciudad, mirando para arriba, registrando las cúpulas y las fachadas únicas. En Facebook ya son más de 7.000 personas organizadas para “mostrar el patrimonio tangible e intangible (de Rosario) y denunciar demoliciones”.

Ana María Ferrini, fundadora del grupo, es licenciada en Letras y magister en Género, Sociedad y Poder, egresada de la primera maestría en esta problemática en América Latina. Es, además, miembro fundador y permanente del Centro de Estudios Históricos Interdisciplinarios en Historia de las Mujeres - UNR. “Soy profesora de Letras, nada que ver con la arquitectura o sí, ya que ésta es un lenguaje y es mudo testimonio de la historia, la cultura y la sociedad. Soy archivera de alma y, quizás, esta necesidad de visibilización de las problemáticas me llevó a crear el grupo Basta de demoliciones”, dice Ferrini.

En el grupo hay, efectivamente, una actividad de visibilización y de reflexión permanente. “Somos seis los referentes y quienes archivamos fotos, planos, escrituras y datos sobre propiedades que ya no están, porque acá se demuele una propiedad y no queda ni el registro de los planos ni de las escrituras, de las fotos, de nada. Por eso intentamos hacer una ‘historia clínica’ de las mismas y dejar un testimonio para el futuro, ya que de las propiedades registradas y fotografiadas por nosotros se ha perdido el 30 por ciento en el transcurso de los últimos años”, advierte Ana María.

Antes de la pandemia el grupo realizó abrazos a edificios, conferencias, recorridos y presentaciones en el concejo por problemáticas puntuales. Ahora, las actividades siguen desde la virtualidad. En diálogo con Mirador Provincial, Ana María Ferrini explica cómo se viene organizando este grupo que nació de “la desesperación de fijar en foto lo que va a desaparecer”.

-¿Cómo surgió y qué propone el grupo Basta de demoliciones?
-El grupo Basta de demoliciones surge de la necesidad de plasmar a través de fotografías el patrimonio que se va perdiendo en la ciudad. Una forma, como decimos las feministas, de hacer visible lo invisible, en un deseo de mostrar lo que tenemos, lo que perdimos y de bregar por políticas de resguardo. El grupo nació en 2010, comenzó como un pequeño de grupo de amigos/as, arquitectos/as, historiadores/as, fotógrafos/as y yo, que vengo del ámbito de Letras. No somos una ONG, simplemente somos un grupo de toma de conciencia y de reflexión sobre el patrimonio rosarino, considerándolo como una construcción que reúne las manifestaciones tangibles e intangibles en la ciudad y no siempre abarca lo que está oficialmente protegido.

-¿Qué medidas son necesarias desde el Estado para no solo proteger sino para difundir el patrimonio de la ciudad?
-La Municipalidad de Rosario tiene una oficina de Patrimonio creada en 1984 durante la intendencia de Horacio Usandizaga, con el retorno democrático, que ha llevado, junto con la FAPyD -Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño (UNR)-, un sistema de inventario, catalogación y protección de las propiedades. Se toman en cuenta los tramos, la igualdad en alturas de los edificios que conforman ese tramo, desde un punto de vista edilicio y arquitectónico. Sin embargo, lo intangible, lo histórico, no entran en este sistema, tampoco la opinión de los ciudadanos comunes.

Consideramos que el Estado debería promulgar leyes nacionales de protección del patrimonio. Hay poca difusión del mismo, recién el año pasado la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, desde Nación, ofreció un curso virtual de dos meses de duración, impecable, que fue seguido por más de 8 mil personas. En Rosario, la difusión viene de manos de grupos como el nuestro; en ese sentido, Basta de demoliciones es pionero. Es más, los recorridos organizados por el ETUR -Ente Turístico Rosario- son relativamente recientes; los nuestros, autogestionados, vienen desde 2010 y se hacen a pulmón.

-¿Cuáles fueron las grandes pérdidas que tuvo la ciudad por las demoliciones?
-Entre las grandes pérdidas figuran varias propiedades de bulevar Oroño, la Casa Pinasco, el chalet de la familia Suárez Alvarado, el Palacio De Elía, el petit hotel de Corrientes 728, de 1910, protegido y luego descatalogado para poder demoler, el Banco Nación de San Martín y Córdoba, muchas casas art nouveau frente a la plaza López y en otros sitios de la ciudad.

-En febrero, la venta del edificio que fuera el burdel Madame Safo desató un nuevo reclamo de preservación patrimonial, ¿se generó algún movimiento o acción después de esto?
-A mediados de diciembre de 2020 se conoció que una inmobiliaria puso en venta el terreno donde estaba el famoso prostíbulo Madame Safo. Cabe señalar que se trata de una propiedad ubicada en Pichincha 68 bis. En el barrio homónimo se asentaron, desde finales del siglo XIX y principios del XX, la mayoría de los burdeles legales. Uno de ellos era el de Madame Safo, en la actualidad Hotel Ideal, que en realidad se llamaba El Paraíso. Fue construido en 1914 y por muchos años fue un símbolo de ese barrio.

Tras el anuncio de la venta, nosotros elaboramos un documento de siete capítulos, dirigido por el arquitecto Pablo Mercado, y lo enviamos a las autoridades junto a más de 200 firmas, pero no hubo respuesta desde la oficina de Patrimonio. Dante Taparelli, desde Cultura, fue el único secretario que nos convocó y nos ofreció hacer algunas tareas conjuntas de visibilización, desde lo simbólico, ya que es miembro de este grupo desde la primera hora.

En capítulos relacionados con planeamiento y patrimonio, sugerimos medidas muy interesantes, como cambiar y ampliar la catalogación de edificios post 1950 y bregar por políticas de resguardo. Últimamente, nos reunimos con María Fernanda Gigliani, presidenta de la Comisión de Patrimonio del Concejo, ante las posibles descatalogaciones y modificaciones a llevarse a cabo en las peatonales Córdoba y San Martín. También nos reunimos, como mencioné antes, con Dante Taparelli para llevar a cabo diversas acciones que van desde concursos de fotos y relatos a recorridos históricos con el fin de resaltar el valor patrimonial. Es decir, por un lado, bregamos por el resguardo patrimonial de esas arterias ante los inminentes cambios y, por el otro, trabajamos desde lo simbólico, con el auspicio de la Secretaría de Cultura, que es la única que nos convocó.

Nos han ofrecido, desde algunos estudios de abogados, iniciar juicio por la pérdida de propiedades en riesgo, pero consideramos que esa es una medida individual y que es preferible bregar por una nueva catalogación y por políticas que contemplen leyes de resguardo. Privilegiamos la toma de conciencia y la movilización por políticas urbanísticas que tengan en cuenta el patrimonio, en relación directa con la funcionalización y en diálogo con las nuevas construcciones.


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