Liga Profesional

Central y Newell's ya pisan un terreno muy parecido a la mediocridad

Afuera de la lucha por el título hace rato y lejos de la pelea por el ingreso a las copas internacionales, los equipos rosarinos de primera división sufren la falta de jerarquía en sus planteles. Y los entrenadores no le encuentran la vuelta.

El Kily, otra vez en la cornisa por los flojos resultados. Foto: Gentileza.
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10-10-2021 | 9:32
Lalo Falcioni deportes@miradorprovincial.com


Los equipos rosarinos que compiten en el torneo superior de la Asociación del Fútbol Argentino ya no pueden hacer nada para disimular su mediocridad. A esta altura del torneo, son más los partidos que perdieron que los que ganaron y tanto Rosario Central como Newell's naufragan en la parte baja de la tabla de posiciones del campeonato. Este fin de semana, los canallas no pudieron aguantar el triunfo en La Plata ante Estudiantes, cuando el árbitro ya tenía el silbato en la boca para decretar el final. A los leprosos les fue peor: a los hinchas que volvían a la cancha les duró apenas 5 minutos el fervor, porque ese es el tiempo que tardó Vélez en marcar el primer gol de una victoria injustamente apretada. Así, de cara a su público que arrancó ilusionado la noche del viernes y terminó insultando, el conjunto dirigido por Fernando Gamboa acumuló la cuarta caída consecutiva en condición de local.

Es evidente que a muchos futbolistas que hoy integran los planteles de Central y Newell's les falta jerarquía. Es un problema grave, porque esa cualidad no se adquiere con el entrenamiento -salvo en el formativo, pero para eso ya es demasiado tarde- ni se compra en la farmacia. Y la situación entra en colapso por la ausencia de un plan de juego claro y definido por parte de cada uno de los entrenadores.

A auriazules y rojinegros los hermana la mediocridad en este certamen: pierden muchos puntos de local, no logran sostener resultados favorables, les cuesta recuperarse de cada golpe que les da el rival y es casi un milagro que ganen dos partidos seguidos. Como consecuencia, pero a la vez también como causa, los entrenadores casi no repiten formaciones titulares de un partido a otro.

Una canallada
Con el empate del viernes 2 a 2 ante Estudiantes en La Plata, pero desde antes también, Rosario Central está de mitad de tabla para abajo. Suma 17 puntos sobre 15 fechas disputadas, con cinco partidos ganados, cuatro empatados y ocho perdidos. El porcentaje de efectividad es del 37,78 por ciento. Hasta aquí, el conjunto de barrio Arroyito de Rosario convirtió 20 goles y recibió 21. Más mediocre no se consigue.

¿Qué dice el Kily González sobre esto? Poco y nada. En realidad, dice mucho de su equipo con sus gestos, sus actitudes y sus reacciones. El viernes pasado en el estadio del Pincha, como ya ocurrió varias veces, terminó a los gritos, insultos y empujones con futbolistas y con miembros del cuerpo técnico de Estudiantes, después del gol postrero del ecuatoriano Jaime Ayoví.

A favor del entrenador canalla se puede argumentar que llegó hasta cuartos de final de la Copa Sudamericana y que esa concentración en el torneo continental lo obligó a dejar un poco de lado la competencia local en las primeras fechas. Y en este último tramo lo complicaron las lesiones de varios de sus principales jugadores, como Gastón Ávila, Emiliano Vecchio y Lucas Gamba.

La resistencia a incorporar futbolistas por cuestiones económicas y la loable apuesta por los juveniles del club, por momentos se convierte en un arma de doble filo, porque el plantel se torna insuficiente. Y de alguna ilusión siempre hay que vivir.

El Kily ya es una especie de “Highlander” por su capacidad o suerte de mantenerse con vida en los momentos más críticos. A Central se le vienen dos partidos ante Patronato y Platense, dos equipos que están en el fondo de la tabla. Y otra vez el proyecto de Cristian González estará en juego.

Decepción leprosa
El viernes por la noche, en el Parque Independencia que volvió a llenarse de pasión rojinegra, humo de choripanes y cáscaras de semillitas de girasol, la decepción final fue directamente proporcional a la ilusión previa. Los hinchas de Newell's volvieron a la cancha para comprobar in situ que el equipo dirigido por Fernando Gamboa es una cosa bastante parecida al espanto.

La campaña de la Lepra en estas 15 fechas del campeonato se resume en una sola estadística: perdió cuatro partidos consecutivos de local, algo que solo pasó una vez en toda su historia. Si vuelve a caer en el próximo duelo en el Coloso Marcelo Bielsa, en menos de dos semanas frente a Aldosivi, este equipo será dueño de un récord lamentable.

“No hay que ser necio y saber cuándo cambiar, nosotros lo hacemos todo el tiempo. Tuvimos buenas rachas y ahora estamos en esta situación incómoda, con una derrota ante nuestra gente en nuestra casa”, comentó Gamboa después de la derrota inapelable contra Vélez. El Negro habla mucho, pero dice poco sobre el problema de fondo del equipo y acerca de sus responsabilidades.

“La única forma de revertir este presente es con trabajo. Minimizando el margen de error en las áreas, tanto la propia como la rival. Somos un club grande e importante del fútbol argentino y tenemos que defenderlo a muerte”, remató el entrenador de Newell's.


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