Un sueño cumplido

Gerardo Medina, el llanero solitario que recorre el país a caballo

Tiene 64 años, es oriundo de Pehuajó (Buenos Aires) y le dicen “El Tigre”. En el 2012 tomó la decisión de visitar cada provincia argentina con sus tres caballos. Hasta el momento lleva recorridos 13 mil kilómetros. Entre Ríos fue su última parada.

Tras su llegada a General Ramírez, el Tigre dialogó con alumnos de colegios primarios.
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11-10-2021 | 19:43
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com

En 1962, la cantautora María Elena Walsh le daba vida a uno de los personajes más emblemáticos del cancionero infantil: Manuelita. La recordada tortuguita, que partió desde Pehuajó hacia París, marcó a miles de argentinos con su historia. 50 años más tarde, Gerardo Medina decidió emprender un viaje similar al de este dibujo animado, pero con objetivos y movilidad muy diferentes, aunque con el mismo punto de partida.

En la mencionada ciudad de la provincia de Buenos Aires también está emplazado el único monumento del país destinado al gaucho Martín Fierro. Cuenta la historia que Rafael y José Hernández tenían campo en Pehuajó, de ahí radica un vínculo especial con aquellas tierras. El bisabuelo de Gerardo tenía una pulpería allí y hasta llegó a venderle ponchos y facones a los reconocidos hermanos. Estos pequeños acontecimientos, aunque parezcan aislados en el tiempo, fueron determinantes en la vida de este aventurero de 64 años y sirvieron para sentar las bases de lo que sería la “Gran Cabalgata Nacional”.

“El Tigre”, como apodan al paisano Medina, se replanteó una y otra vez la idea de recorrer el país a caballo. Fue una decisión difícil de tomar, especialmente cuando tomó el coraje suficiente para comentársela a su familia. El objetivo de “juntar a las personas de bien para hacer algo por la patria” estaba cada vez más cerca.

En diálogo con Mirador Entre Ríos, el gaucho expresó que “en 2012 le dije a mi familia que en el 2014 salía caballo del norte del país al sur. En realidad, les mencioné del norte a Pehuajó. No les dije todo porque no sabía si mi cuerpo iba a aguantar 15 días. Venía trabajando mucho sin decir absolutamente nada porque necesitaba mucha plata para mí familia. Yo soy un tipo que me acomodo en cualquier parte y no necesito casi plata”.

Un largo viaje

Se hace camino al andar cantaba Joan Manuel Serrat y Gerardo es un fiel testigo de ello. Hasta el momento lleva recorridos más de 13.700 kilómetros. Con sus tres caballos (Gato, Fantasma y Rosal) junto a su perra Pampa y Cielo atravesó cada rincón del país y vivió las experiencias más estremecedoras y emocionantes que uno se pueda imaginar. Pasó frío y calor, conoció infinidad de lugares y mantuvo relaciones con cientos de personas. En ciertas oportunidades contuvo las lágrimas del desarraigo y en otras ocasiones las dejó caer.

“En el camino voy solo y voy solo porque la gente no tiene tiempo y está abocada a sus cosas y no pueden despegar. A mí también me costó mucho esfuerzo hacer eso. Tuve que prepararme para poder arrancar y decirle a mí familia que me iba. La gente no sabe pero lloro tres horas por día y es todo emoción, no es otra cosa. Jamás tuve miedo, pero la vida es una sola y hay que jugársela porque se va. Vos no sabes cuándo te morís. Tenés que estar vivo solamente”, reflexionó.

Tras haber cruzado por Corrientes hace un mes y medio, el gaucho desembarcó en la última provincia. “Con esta llegada a Entre Ríos ya queda mi sueño cumplido”, destacó al ingresar a General Ramírez.

El Tigre aprovechó la ocasión para hacer un balance de esta recorrida y remarcó que “encontré a la provincia de Entre Ríos destruida, lamentablemente. Me duele decirlo porque es mía esta provincia y la amo como a todas las otras. Pero también lo encontré así a Corrientes, Tucumán, Jujuy. Mucha tristeza me da eso pero la gente, gracias a Dios, tiene esencia y hay mucha gente bien educada acá. De aquí para atrás, hasta Yapeyú, me ha recibido uno mejor que el otro y me refiero a los que me reciben porque hay gente que no te mira, no te da ni cinco de bolilla y no le interesa. Yo ando buscando valores, hablar sobre quién es el gaucho y cómo se hizo la patria”.

Al ingresar a la Capital Provincial de la Juventud fue recibido por la comunidad y escoltado por integrantes de la agrupación tradicionalista local. Al llegar al centro de la ciudad, fue invitado por la Biblioteca Popular “Luis L. Etchevehere” para compartir un momento cultural junto al Ballet Municipal “Reflejos de Tradición”, quienes llevaron adelante algunas danzas folclóricas. Al día siguiente tuvo el honor de dialogar con alumnos de colegios primarios, quienes atentamente escucharon la disertación.

El camino del jinete continuará por Diamante, Victoria, Nogoyá, Concepción del Uruguay, Rosario del Tala, Basavilbaso, Gualeguaychú, Larroque, Urdinarrain, Ceibas y Gualeguay. La idea es retornar a su tierra natal el 10 de diciembre.

Común y corriente

Gerardo tiene tres hijos: Gastón, Facundo y Luisina, a quienes ama incondicionalmente. Hace 35 años que se dedica a la producción de vinos tanto en Mendoza como en Salta, bajo la marca Camino Largo. Su viaje por el país le demandó seis años. Dejó momentáneamente su trabajo y se dedicó de lleno a conquistar eso que tanto deseaba.

“Todos los años me voy cuatro o cinco meses. Trabajo seis meses y el resto me voy a caballo. Eso me hizo caer económicamente mucho porque yo no quiero dejar el negocio abierto sino que el negocio está cerrado. Quiero libertad total. La he tenido y estoy finalizando mi gran sueño”, sostuvo.

En el 2015, el hombre de Pehuajó arribó a la provincia de Jujuy, donde el gobernador le obsequió una bandera de la libertad civil con el compromiso de entregársela al gobierno de Tierra del Fuego. Pasaron 330 días y Medina cumplió con la promesa en el sur argentino. Llegó el 31 de marzo, el mismo día de su cumpleaños. Aquel día, la plaza estaba desbordaba y unas 15 mil personas se habían congregado junto a los combatientes de Malvinas para conmemorar el aniversario de la guerra.

El consejo de Gerardo no es otro que “ser mejores personas cada día y que tengamos como prioridad el trabajo y la familia. El trabajo da libertad y dignidad. No quiero plata de arriba, no quiero dádivas, no quiero nada regalado, quiero trabajar porque quiero ser un hombre libre y digno. No quiero tener hijos para que me paguen sino por amor y así se va a hacer un país como el que tuvimos”.

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