Historia

Una nueva vida y grandes desafíos en el atletismo

Desde julio del 2021, el atleta Dylan Van Der Hock se mudó a Estados Unidos para representar a la Universidad Baptista de California. Repasó su trayectoria, habló de su reciente experiencia en Norteamérica y dejó en claro sus objetivos. “Sueño con estar en los Juegos Olímpicos de París 2024”, dijo.

Van Der Hock sigue persiguiendo sus sueños, continúa con una carrera universitaria y se mantiene activo deportivamente.
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11-01-2022 | 18:47
Kevin Rivero
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Dylan Van Der Hock tenía apenas nueve años cuando corrió por primera vez una Maratón de Reyes Infantil, en Concordia, dónde vivió gran parte de su vida junto a sus padres Marcelo y Natalia, y sus hermanas Dana, Gianela y Guadalupe. Aquel momento cambió la vida del chico nacido el 24 de mayo de 2002.

Acompañado por su papá, comenzó a participar de diferentes carreras que se llevaban adelante en la calle, en su territorio natal y en diferentes localidades aledañas. Más allá de transitar una etapa formativa, los resultados positivos empezaron a ser una moneda corriente.

En 2014, se encontró con su coterráneo Martín Méndez (un maratonista que sigue conquistando diferentes lauros nacionales). A partir de esto, aquel adolescente que no se imaginaba el camino que tenía por delante, intensificó sus entrenamientos y se propuso nuevos objetivos. Sumó miles de kilómetros recorriendo la costanera concordiense y diferentes puntos de la ciudad. Llevó adelante, paralelamente, sus estudios secundarios y organizó sus tiempos libres para prepararse físicamente.

Con el paso del tiempo, se convirtió en mediofondista para afrontar la etapa juvenil. Se inclinó por las pruebas de 1500 metros llanos y 3000 metros con obstáculos, y obtuvo medallas en competencias provinciales, nacionales e internacionales. Se consagró campeón nacional en los Juegos Evitas y en la categoría U18; y se subió a la cima del podio en los Juegos Sudamericanos de la Juventud, y en los Campeonatos Sudamericanos U-18 y U-20.

Sin embargo, en el camino se chocó con innumerables dificultades. En muchas oportunidades, tuvo inconvenientes para viajar y participar en distintos torneos; además de sufrir problemas para adquirir los elementos necesarios y desarrollar con normalidad sus actividades. Pero, nunca se quedó con los brazos cruzados y, con mucho empeño, buscó alternativas y continuó elevando la vara.

Sin lugar a dudas, el esfuerzo pagó. En un lapso muy corto, el concordiense recibió múltiples ofertas de universidades para contratarlo. Van Der Hock analizó la situación y tras una temporada estupenda en el 2021 (obtuvo preseas a nivel sudamericano y representó al país en el Mundial para menores de 20 años, desarrollado en Kenia), firmó un vínculo con la Universidad Baptista de California para iniciar sus estudios universitarios y continuar con su trayectoria deportiva.

Desde julio, el entrerriano de 19 años, radicado en el campus de la Universidad, representa a la institución establecida en Riverside, disfruta de su presente y planifica su futuro estudiando la carrera de Kinesiología.

-En primer lugar, ¿qué balance haces del 2021 que empezaste en Argentina y finalizaste en Estados Unidos?

-Fue un año muy competitivo. En Argentina tuve muchas competencias desde que comencé mi preparación en Cachi, Salta. Primero, logré la clasificación al Mundial tras disputar el Grand Prix en Concepción del Uruguay y arranqué el año logrando la marca mínima. Después, llegué muy bien al Sudamericano U20 de Lima y pude ganar el oro en las pruebas de 1500 metros y 3000 metros con obstáculos. Fue una de las mejores cosas que viví en la temporada. De esta manera, pude llegar a Kenia de otra manera y se extendió mucho la temporada.

-¿Cómo fueron tus primeros días en Estados Unidos

-Llegué cansado porque no tuve ningún descanso previamente. Competí en el primer torneo y tuve la mala suerte de lesionarme el talón de aquiles por una sobrecarga. Me di cuenta de eso y no pude concretar una buena temporada en el Cross Country por estar muy cargado físicamente. Había corrido mucho en la pista y fue un cambio muy abrupto cambiar al cross country sin hacer un descanso antes. Una semana después del Campeonato Mundial sumé 150 kilómetros y no descansé. Ese fue mi error.

-¿Cómo resumes esta primera experiencia?

-Terminé la temporada de cross corriendo cerca de tres minutos por kilómetro y, por ser mi primera vez acá, terminé contento. En Estados Unidos se divide la temporada en pista y cross country, y debo estar fuerte para las dos. En enero comienzo a correr en pista y voy a encarar para esa meta.

-¿Cómo llevás adelante este período de adaptación?

-Extraño mucho Concordia. Extraño los caminos, la gente y mi familia. Fueron las primeras fiestas que pasé lejos de mi familia y es difícil no estar sentado en la mesa con toda mi familia, pero hay que ser fuerte porque son cosas que debo afrontar.

El primer golpe fue el idioma. Hoy ya puedo comunicarme mucho mejor, más allá que sigo haciendo cursos de inglés para seguir aprendiendo antes de entrar a mi carrera universitaria. En California se puede hablar mucho español porque cuando salís, te encuentras a mucha gente de Latinoamérica porque es un lugar donde hay más extranjeros que estadounidenses.

Por otro lado, se me hizo fácil con el grupo, ya que la mayoría son de otros lugares, como de Europa o África. Sigo conociendo una nueva cultura y encontrándome con personas diferentes a las que se ven en Argentina. Nosotros estamos acostumbrados a ser amables y preguntar todo el tiempo, y acá son muy cerrados. Pero, entiendo que son culturas diferentes y estoy contento porque continuamente aprendo cosas nuevas.

Estoy contento con este sistema porque está muy organizado y es algo nuevo. Tengo mi horario para desayunar a la mañana temprano y luego voy a la clase. Después tengo mi tiempo de descanso, para ir al gimnasio y entrenar nuevamente a la tarde. También debí acostumbrarme a los horarios de las cenas, ya que es muy temprano, cerca de las 18 horas. Está todo muy organizado y es algo que me gusta muchísimo. Todo esto te lleva a estar bien preparado para los exámenes y, a su vez, estar bien físicamente.

-¿Cómo son las competencias?

-Somos muy compañeros, pero en el grupo ya te podes medir. Hay chicos que son subcampeones europeos o que tienen los récords mayores en sus países, con un muy buen nivel y eso te lleva a mejorar.

Las competencias son masivas y cuando corrí, tenía 200 personas al lado mío. En el momento que largas, tienes que ganarte un lugarcito en los primeros diez metros y está muy bueno porque la mayoría de los competidores son de tu nivel o mejores, y te obliga a crecer. La liga universitaria estadounidense es la más fuerte del mundo y ese nivel de competición te eleva. Estoy seguro que si voy a competir a un torneo nacional en Estados Unidos, puedo terminar entre los primeros 50, 100 o 200. Es muy impredecible el nivel que puedes encontrar, pero siempre hacia arriba.

-¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste en lo deportivo entre Argentina y Estados Unidos?

-La diferencia en el nivel organizativo es enorme. Estamos en enero y ya sé qué competencias tendré en marzo, mayo o junio, y sé que no se modificarán las fechas o los horarios de las competencias. Es algo difícil de ver en nuestro país.

Siendo un corredor universitario, tenés todo pre-organizado y contamos con la planificación de la carga precompetitiva y competitiva. Un mes antes ya sé que tengo mi lugar asegurado para ir a competir y ya puedo fijarme en qué hotel me voy a alojar. Tengo mis elementos deportivos en la universidad sin tener que moverme; voy a correr a la pista, regreso a bañarme a mi casa y puedo ir al gimnasio en menos de 100 metros. Tengo todo en este lugar.

-¿Cuáles son las exigencias deportivas?

-Estuve lesionado y eso no se permite acá porque tenes que llegar bien a todas las competencias. Los estudios están por encima de todo y debés estar bien académicamente para poder competir. Por más que tengas competencias continuamente, debés llegar bien todos los fines de semana.

A las plazas en las competencias tenés que ganarlos en los entrenamientos. En los torneos solamente participan los seis mejores de cada universidad y si finalizo décimo entre mis compañeros, significa que no estoy bien y me pierdo la próxima competencias. Esto exige mantenerse bien física y académicamente.

-¿Cuáles son tus próximas metas?

-Estoy haciendo un curso intensivo de inglés porque quiero adelantar la carrera con algunas clases. Además, deseo estar bien deportivamente y llegar bien a los torneos. Mi objetivo es estar fuerte en mayo, cuando se disputan los regionales, los campeonatos más importantes de Estados Unidos.

Estoy esperando para tener mi debut en 10.000 metros y experimentaré las pruebas que se llevan adelante acá. Voy a seguir escuchando a mi cuerpo porque no quiero lesionarme y, por más que intente llegar bien a todos los torneos, me voy a preocupar por alcanzar un nivel que pueda mantener. En Argentina no tenés bien en claro las temporadas y acá es diferente y trataré de respetar los ciclos. Anhelo hacer una buena temporada de pista, realizar otra preparación, hacer un descanso en el medio y llegar fuerte para la temporada de cross country. Quiero ganar confianza en esta modalidad de competencia porque todavía me cuesta, pero mi principal reto es mejorar.

-Por último, ¿cuáles son tus objetivos a largo plazo?

-Sueño con estar en los Juegos Olímpicos de París 2024. Voy a aprovechar el grupo porque hay chicos de mi edad que tienen el mismo objetivo y creemos que con una buena planificación a largo plazo se puede aprovechar. Tengo que estar bien y sacarle el mayor jugo posible a las competencias para intentar ganarme un lugar en los Juegos Olímpicos. Es uno de los sueños más grandes de cualquier deportista.
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