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08-07-2019
Crespo

Llevó su fútbol a Brasil

Llevó su fútbol a Brasil
Florencia Singer debutó hace algunas semanas en el Ponte Preta, equipo de la Primera División del vecino país. La jugadora nacida en Aldea Santa Rosa le contó a Mirador Entre Ríos, en diálogo exclusivo, cómo fueron sus inicios en el deporte, su experiencia en Colombia y su nueva vida en Brasil.

Nicolás Piray

Afortunadamente el fútbol femenino está posicionándose en el lugar que merece estar hace mucho tiempo. A lo largo y a lo ancho del país hay miles de chicas que con esfuerzo y dedicación diaria no renuncian a sus sueños de ser profesionales. Una de esas tantas jugadoras que sabe lo que es intentar, caerse y levantarse, se llama Florencia Singer. Dio sus primeros pasos en Aldea Santa Rosa jugando con varones y recibiendo el apoyo constante de su padre y su hermano. El destino la llevó a radicarse con su familia en Crespo, donde practicó otros deportes pero nunca dejó de amar la pelota.

Luego de jugar en varios equipos de la zona, en 2017 dio el gran salto al fútbol profesional. Jugó en Bogotá F.C. de Colombia, donde cosechó buenas experiencias en una liga de alto nivel. Y hace algunos meses cargó en su espalda la mochila llena de sueños y viajó a Brasil, donde fue presentada como refuerzo del Ponte Preta para disputar las dos competencias más importantes del vecino país: el brasileirao y el Paulista.

‘Flipa’, como se la conoce, habló en exclusivo con Mirador Entre Ríos desde Brasil y repasó sus comienzos, la experiencia en Colombia y su actualidad en una de las ligas más importantes de América, en la que supo triunfar otra entrerriana como Soledad Jaimes.

Pasión desde chica

“La idea de jugar al fútbol empieza desde muy chica. Con mi familia vivíamos en Aldea Santa Rosa, a 8 kilómetros de Crespo. Mi papá fue nombrado director de la escuela de allí, entonces vivíamos con mis padres y mi hermano, en la casa que se le ofrece a la persona con ese cargo. En la aldea ya era tradicional que en los recreos se juegue al fútbol, tanto varones como mujeres, todos juntos. Y a mí me atrapó enseguida el deporte, era feliz jugando y tenía cierta agilidad para hacerlo. También jugaba con mi hermano cuando teníamos tiempo libre y los fines de semana me juntaban con los amigos de él para hacer partidos. Pateando una pelota me liberaba del mundo. Mi hermano y mi padre fueron las personas que más presentes estuvieron en esos comienzos. Cada vez me gustaba más jugar a la pelota, en vez de hacer otra cosa”, inició Florencia.

-¿Y ese amor por la pelota se mantuvo a lo largo del tiempo?

- Sí. Durante la escuela primaria estuve en Santa Rosa y después fui 4 años a la escuela de San Rafael, donde el fútbol pasó a estar un poco de lado ya que no jugaba todos los días como antes. Pero la pasión siempre estaba. Luego se dio la oportunidad de irnos a vivir a Crespo, donde estudié en el Instituto Comercial y competí dos años en los Juegos Evita con fútbol femenino. En 2011 comencé a ir a Ramírez a entrenar en el polideportivo y a la par hice dos años de vóley en la Escuela Municipal de Crespo, compitiendo. Todavía el fútbol no era lo primordial en mi vida pero siempre estaba presente.

-¿Cuándo empezaste a jugar fútbol 11?

- En 2012, en ‘Las Vampiresas’, equipo que dirigía Juan Comas. Entrené gran parte del año con las chicas porque todavía no existía la Liga Paranaense.

-¿Y no dejaste más?

- No. A final del 2012 tuve la oportunidad de irme a Unión de Santa Fe, donde hice también todo el 2013 siendo campeonas de la Copa de Oro del torneo santafesino. Las dos temporadas siguientes volví a Las Vampiresas pero representando al Club Universitario de Paraná, y fuimos tricampeonas de la Liga Paranaense, teniendo la oportunidad de ser goleadora. Fueron dos años de mucho crecimiento personal. En 2016 retorné a la Liga Santafesina a jugar en el Club Vial. En 2017 fui parte de los Juegos Mundiales Universitarios en China. Cuando retorné de ese torneo, me sumé nuevamente a Unión a jugar Copa de Oro. En 2018 se me dio la posibilidad de pegar el gran salto e irme a jugar a Colombia, al Bogotá F.C. en la Primera División. Hice un semestre ahí, regresé al país para irme a disputar los Juegos Panamericanos Universitarios con la Selección Argentina de Futsal y luego me quedé en Unión de Santa Fe, hasta venir a Brasil.

La adaptación

-¿Cómo llevas el día a día en Brasil?

- Bien. En el comienzo me costó la parte física especialmente porque acá se trabaja mucho, entrenamos todos los días a la tarde y dos veces por semana hacemos doble turno. Generalmente tenemos un día de descanso por semana, todo depende del partido. Estoy adaptándome cada vez más, trabajando día a día para mejorar constantemente y buscando siempre estar en el equipo titular. Aprendiendo el idioma también, ahora entiendo todo de corrido y hablo un poco. Pero mi pronunciación todavía no es perfecta.

"Cuando llegué me hicieron algunas notas y se me complicó bastante. Fue una presentación de refuerzos y ahí me hicieron un par de preguntas, donde contestaba todo el 'portuñol'. Y la segunda vez fue con un periodista que habla español así que estaba mucho más cómoda y segura en lo que decía. Pero ahora ya me manejo bien", contó Florencia sobre el idioma. 

-¿Se hizo esperar el debut?

- Sí, muchísimo. Primero tuve que hacer todos los trámites que te obligan acá en Brasil, mi documento y la residencia. Y sumado a eso tuve unos problemas con la transferencia desde Colombia, porque en Brasil las transferencias solo se hacen para amateurs y allá estaba como profesional. Entonces tuvieron que hacer un lío para acomodar ese tema y poder transferirme para la Federación de Brasil. Tardó mucho y no veía la hora que se termine la espera. Pero ese tiempo también me ayudó y lo aproveché para entrenarme al máximo y estar cada vez mejor para cuando me llegue el debut. 

-¿Cómo es el juego?

- La preparación física es muy importante acá. Puede haber una crack que te gambetee a 5 rivales, pero si físicamente la suplente está mejor, la habilidosa va al banco. Acá hay atletas y no jugadoras de fútbol. Y la competencia es fuerte, no solamente para Primera División. Existe una copa para la categoría Sub 18 que se juega en todo el país. Sería como que si en Argentina haya una Copa Argentina Sub 18 femenina. Eso hace que las chicas de Brasil comiencen a competir desde muy temprana edad a un nivel altísimo, con la preparación que eso conlleva. 

-¿Extrañas? 

- Sí, obviamente. Principalmente a mi familia y nuestras costumbres. Acá comemos muchísimo arroz y 'feijoada' en todas las comidas. (N.R: la feijoada es un plato típico de la comida brasileña -considerado el plato nacional-. Sus ingredientes principales son frijoles, carne de cerdo y arroz). Es más, cuando vamos a los hoteles, mis compañeras se sirven feijoada y arroz aparte. Yo las miro como diciendo ¿es joda?, ja ja. Pero bueno, son las costumbres. Y con respecto a mi familia, todos los días tenemos nuestra videollamada así acortamos la distancia un poco. Sé que es parte del sacrificio que hay que hacer, pero a veces es difícil no extrañar y querer estar con ellos. 

-¿Dónde vivís?

- Estamos 14 chicas en un alojamiento. Es una casa enorme con muchas habitaciones, muy cómoda y cerca del predio donde entrenamos. Así que nos manejamos caminando y todas juntas habitualmente. 

-¿Cómo es la convivencia?

- Al principio yo no existía, no entendía ni hablaba nada. Fue bastante duro. Y al mes aproximadamente empecé a disfrutar. Ahora ya me integré del todo y la llevo re bien. 

Su amor por el mate

“Si hubo un tema que pensé antes de viajar fue el de la yerba. Porque cuando me fui a Colombia me llevé 5 kilos y en dos meses ya empecé a tomar el mate hasta que no daba más, re lavado -entre risas-. Y eso que en Colombia tenía para comprar, salía mucho más caro pero en caso de urgencia iba y compraba. Pero acá en Brasil no hay nada de yerba nuestra en los supermercados. Existe la que usan para el 'chimarrão', que es el mate grandote que toman ellos. Pero se toma menos mate de lo que pensaba. Ahora me traje como 10 kilos en la valija cuando vine, y por suerte todavía tengo. Me quedan 3 kg, así que siempre estoy viendo si alguien de Crespo o la zona viene para Brasil así le pido que me traiga”, expresó Flopi.

-¿Para qué está el Ponte Preta?

- Clasificamos entre los mejores a la segunda etapa del Torneo Paulista, estamos bien como equipo. No al nivel del Corinthians, que es el más poderoso, pero tenemos jugadoras para pelear ese campeonato. Y en el Brasileirão lamentablemente no tuvimos buenos resultados, sufrimos varias derrotas y quedamos atrás en la tabla de posiciones. La segunda parte de ese torneo se juega en julio, después del Mundial de Francia. Tenemos que esforzarnos para quedar entre los ocho primeros y clasificar a la instancia del 'mata mata', como se dice acá. Se juega muy buen fútbol en Brasil.

-¿De qué te pone el DT?

- En el debut jugué de extremo izquierdo, nosotros jugamos 4-3-3. Ese partido me pasé los 90 minutos marcando a la lateral, así que no ataqué nada. Ahora estoy entrenando y sumando encuentros de centro delantera. 

-¿El fútbol femenino argentino está lejos de lo que se vive en Brasil? 

- Por un lado estamos muy lejos, la Federación Brasileña invierte mucho dinero en el fútbol femenino. Nosotros viajamos por todo el país constantemente y tenemos las mejores herramientas a nuestro alcance para trabajar. Destinan mucha plata a los clubes y la organización de los torneos es impecable. El estado de los campos de juego son magníficos también, el otro día conocimos el Centro de Entrenamiento del club São Paulo y era como estar en Howard, una locura ese lugar. En cuanto a la estructura de los clubes también estamos lejos lamentablemente. La capacitación de los entrenadores es muy buena porque se trabaja profesionalmente tanto en lo táctico como en lo físico. Con respecto a la remuneración, hay de todo acá. Existen clubes que se aprovechan de sus jugadoras y no pagan lo que deberían; y están los que nos sacan varios escalones de diferencia que son Santos y Corinthians. 

Con respecto a la actualidad del fútbol femenino en Crespo y la región, Senger afirmó: "Me alegró muchísimo enterarme que en nuestra ciudad haya abierto las puertas una academia de fútbol para las chicas de temprana edad. Sin dudas que era lo que necesitaba la ciudad y toda la zona. Ese espacio para la mujer tiene que existir en todos lados, y festejo la iniciativa que tuvieron los profes. Porque más allá del gran trabajo que está haciendo Unión en Primera División, para las más pequeñas nunca hubo nada y tenían que jugar con los varones las que se animaban. Ojalá que la disciplina siga creciendo como lo viene haciendo hasta ahora, y que muchas chicas más se sumen. Ayuda el buen desempeño de Unión en la Liga Paranaense, así que hay que destacarlo. También el gran momento de Sofi Schell y Agos Holzheier son el reflejo de que hay potencial en Crespo, esperemos que se aproveche y que siga creciendo”.  


 



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