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09-09-2019
El balance tras cinco fechas en el certamen

Patronato, un equipo que lee bien la jugada

Patronato, un equipo que lee bien la jugada
Ganó tres partidos, empató uno y cayó en una oportunidad. Salió de la zona roja del descenso y en la tabla de valores se encuentra en región copera. Recuperó soldados, trajo un arquero que reemplaza bien al histórico Bértoli. El equipo de Mario Sciacqua quiere ser la sorpresa del torneo.

Ezequiel Re

Cuatro años llevaba Lautaro Comas sin marcar en Patronato. Su última vez fue el 15 de octubre de 2015 en la B Nacional. Tras una corrida de Diego Jara por la derecha, anotó de manera perfecta la asistencia y con zapatazo con el pie derecho. Fue el primer tanto de la goleada 6 a 2 en el Grella sobre Chacarita. Lautaro no pudo marcar luego, se fue a Chile y por cuestiones personales decidió regresar. “No hay lugar, pero quedate a pelearla”, le dijeron en el Patrón, su patio de casa, donde se inició en la escuelita de fútbol La Capillita. Y se quedó, y la peleó y el sábado de la semana pasada volvió a la conquista del arco. Otro “9” (Gabriel Avalos) lo asistió para que corte dos rachas.La personal en la red y la de Patronato, que por primera vez con su corrida y definición con el pie izquierdo, le gane por primera vez a Independiente de Avellaneda. En seis partidos cosechó un solo punto. En el partido siete, hizo saltar la banca. Los pesos que cuesta el presupuesto de Patronato derrotaban a los dólares del rojo de Avellaneda.

Dicen que el fútbol no hay lógica. Que cualquiera le puede ganar a cualquiera. No es así. La jerarquía cuesta y se hace valer. Lo que no quita que sí se puede desafiar a la lógica. Es lo que hace Patronato. Desafía y pelea. Por eso está cerca de cumplir cinco años en Primera División. Es verdad, siempre peleando por no descender, por quedarse, por ser y pertenecer. Entonces se genera una mística. A Patronato se viene a trabajar, a arremangarse, a correr, a dar más de lo que se puede. Y esos aspectos, a veces como el sábado, sirven para mojarle la oreja al poderoso.
No tomen como moda a Patronato. Porque Patronato no se viste con la ropa del momento. Sigue con su vestimenta común, pero que brilla, porque en la casa, la lavan, la planchan, la cuidan, porque se sabe que es lo único con lo que se cuenta.

En términos futboleros, Patronato sale a la cancha con el traje de siempre: la actitud, el coraje, la audacia. Pero también con la innegociable cualidad de correr y responder a los postulados tácticos del entrenador Mario Sciacqua.

Patrón, cuando sale al mercado, rompe el chanchito, cuenta las monedas ahorradas, pero apunta bien. A Ibañez en el arco con sed de revancha. Volver a ser. Ibáñez corta bien, Ibañez gana en el aire. Ibañez ordena. Ibañez, con respeto, supo ocupar el arco del histórico Bértoli.

La defensa tiene a Federico Mancinelli como la voz de mando, el caudillo que se necesita. Pero Escudero es el tiempista, el que acompaña. Chimino no traba con la cabeza pero está cerca. El ex Huracán va, viene, corre, marca, mete, se suma al ataque. Abero es acaso el irregular de la defensa. Clave para las pelotas paradas ofensivas, comete errores en la salida que incluso le pudieron costar un gol ante el rojo de Avellaneda. Pero de lograr suplir esas cuestiones, sin dudas que se transformará en un defensor clave en el lateral derecho.

De allí en más el planteo se mantiene, al margen de los nombres. Y lo bueno, el que entra cumple. No está Lemos pero Miloc se las arregla para ser el compañero de fórmula de Chicco en la pareja de volantes centrales. No está Compagnucci pero Lucas Mancinelli, de gran entrega, cumple el libreto y se lleva los aplausos. Como se los lleva Comas por su gol y entrega. Como se los lleva Avalos, un delantero que sigue creciendo en el Patrón. Como el obrero Tarragona. Se merece un gol, premio a su actividad ofensiva, presionar, acompañar, generar faltas para la pelota parada siempre clave en el Rojinegro.

Patronato es esfuerzo. Lo dicen los propios jugadores, los hinchas, los dirigentes que están desde que el equipo juega la Liga y sueñan con alguna copa internacional.

Porque de tanto escapar de la zona de abajo (del descenso) hoy el Santo Patrón se metió en el grupo de Libertadores. Pero falta una vida para que termine el torneo y la meta sigue siendo quedarse en Primera. Y en ese aspecto Patronato tiene sus herramientas para construir ese camino . Un camino para quedarse, imaginando jugar alguna Copa. Y los sueños están para cumplirse.


 



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