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12-05-2020
Nutrición en aislamiento social

Dicta cátedra desde una bicicleta

Dicta cátedra desde una bicicleta
El nutricionista y fisiólogo deportivo Agustín Hernández expone cómo hacer frente al peligroso cóctel de alimentos ultraprocesados y ansiedad, presente en los hogares en la cuarentena. Además, el jugador de vóleibol e instructor de beachvolley repasa su cruzada de capacitación a pedal que lo llevó hasta la Patagonia, desde donde educa vía online a deportistas y pacientes.

Luis Gómez

Emprendió una campaña de entrevistas con referencias del deporte y, a la vez, de divulgación de saberes y experiencias. Lo hizo mientras recorría medio país en bicicleta.

El aislamiento social encontró a Agustín Hernández en uno de los paraísos de la Patagonia, San Martín de los Andes, desde donde brindó a MIRADOR ENTRE RÍOS su visión sobre los campos en los que se especializa. El contacto con el nutricionista y máster en Fisiología Deportiva motivó también el interés en la travesía –que está en una pausa obligada–, lo cual permitió conocer un poco su singularidad, caracterizada por la coherencia entre sus postulados y sus acciones.

Circulo vicioso

Al analizar la situación en tiempos de aislamiento social, el concordiense –que reside en santa Fe– alertó sobre las conductas generales de la población en alimentación.

“Por primera vez en la historia, coincidieron situaciones que no son satisfactorias para la población. Estamos encerrados junto a una alacena con malos productos, como los hiperpalatables (que agradan al paladar y estimulan los sentidos) y los ultraprocesados(con altos agregados de azúcar, sal, grasas y aditivos)”, describió.

“La cercanía con éstos y el aburrimiento nos empujan a consumirlos, derivando en un aumento del tejido adiposo (reservas nutritivas), potenciado por la falta de movilidad. Por otro lado, la modificación de los relojes biológicos genera una mayor dependencia de la comida chatarra”, desarrolló.

Empero, el también jugador de vóleibol e instructor internacional de beachvolley aclaró que los deportistas de alto rendimiento “mantienen cierta estructura, no solo por su profesión, sino por su hábito de consumo saludable”.

No solo salud física

El egresado de la Universidad de Concepción del Uruguay y con título de postgrado en la Universitat de Catalunya (España) se mostró poco optimista al especular que la valoración de la salud actual derive en una mejor alimentación.

“En principio, no”, dijo. “La democratización de la información, con todos sus beneficios, ha llevado a concebir a la salud como un terreno de ausencia de enfermedades. Pero la definición de la Organización Mundial (OMS) es más abarcativa, y considera también el completo bienestar físico, mental y social”, sostuvo.

“Es correcto que en aislamiento se le dé la prioridad a la ausencia de enfermedades. Pero no se tiene en cuenta la salud emocional, mental y social, que son imposibles en encierro”, continuó.

Respecto a la influencia de las redes sociales, dijo que están muy alejadas del concepto actual. “Salud no es tener un cuerpo escultural o consumir ensaladas y frutos secos. Eso ayuda a la salud corporal, pero no necesariamente a la psiquis y a la interactuación social”, argumentó.

Verde esperanza

A pesar de esto, no descarta llegar un mejor estadio: “Una mejor alimentación es posible solo si la persona se lo propone”.

Al respecto, destacó el rol de algunos alimentos para el contexto actual: “Las fibras (verduras, legumbres), las infusiones y un mayor consumo de agua colaboran con un vaciamiento gástrico más lento, que impiden sentir apetito permanentemente”.

“De todos modos, es clave determinar si esa apetencia es fisiológica (por necesidad física) o porque el aburrimiento nos conduce a ello. Debemos ser conscientes de la cantidad que consumimos en vez de continuar hasta terminar el paquete”, ejemplificó.

Replanteo

El desarrollador de la plataforma AH! Sport Scienceenvió algunos tips que pueden ayudar a un cambio cultural en la alimentación.

“Se debe prestar atención a lo que se come; sino, es imposible modificarla. Hay que evitar los alimentos ultraprocesados, aunque seadifícil por el bombardeo publicitario. Optar por los que son alimentos en sí mismos, no productos alimenticios. No consumir solo lo que está de moda en las redes sociales”, enumeró.

“Pensemos en lo que comemos y dudemos sobre los que nos instan a comer. Probablemente encontraremos un fundamento sobre lo que nos hace bien en lo corporal y nos generará salud mental y social”, repasó finalmente.

El movimiento…

… Se demuestra andando.La frase completa se adjudica al filósofo griego Diógenes (siglo IV a. C.) y se dice que resolvió una disputa sobre la realidad o no del movimiento.

En el caso del nutricionista y fisiólogo deportivo Agustín Hernández, su búsqueda del conocimiento no apela a la recepción de saberes. Él sale en su búsqueda y, si los halla in situ,tienenmayor valor.
Desde mediados de enero puso en práctica su iniciativa Mente Eficiente, que lo llevó de tourpor buena parte del país para reunirse con referentes del deporte, que enriquecen su intervención en espacios formativos cara a cara o virtuales.

“El proyecto tiene varias aristas. La primera es entrevistar a nutricionistas, médicos, kinesiólogos, psicólogos, entrenadores, preparadores físicos y atletas; la segunda es publicar sus conocimientos y métodos de trabajo en su entorno; una tercera es brindar charlas y clases de capacitación a lo largo del recorrido”, detalló el multifacético protagonista.

“La síntesis es ayudar a la mayor cantidad de personas, entre ellas a deportistas que no tienen acceso a material formativo”, concluyó, citando su interés en comunidadesaborígenes “que no pueden hacerse de tecnología, conocimientos para manejarla ni recursos para adquirirlos”.

Bajar unos cambios

Mientras se gana la vida brindando asesoramiento virtual, Hernández eligió un modo tan original como sacrificado: visitar el sitio de sus interlocutores en bicicleta, sin importar qué tan lejanos se encuentren.

“El método y su desarrollo son mi vida, ni más ni menos. Viajar en bicicleta es lo que he hecho y lo que deseo hacer todo el tiempo. No solo por Santa Fe y Entre Ríos, sino también por otras provincias de la Argentina y de países europeos”, expuso, al dar cuenta de su elección.

“Nos acostumbramos a ir a 120 kilómetros por hora y la vida a 20 kph se disfruta cada minuto y el tiempo está muy presente”, afirmó.

“No concibo otra manera de hacerloy no me parece sacrificado. No todo es de colores cuando se viaja, muchas veces no se pasa bien, pero los buenos momentos son llenos de emoción”, reforzó.
En itinerario sin fecha ni punto final, el ex jugador de Concordia Vóley, Paraná Rowing, Echagüe y Colón de Santa Fe envió un último mensaje al pie de la cordillera: “Está bueno cambiar el pensamiento de que todo el que viaja es hippie. Hay mucha gente capacitada en diferentes disciplinas que está en marcha”.

Pedaleando por el globo

En este nuevo periplo en bicicleta, Agustín Hernández recorrió unos 2.500 kilómetros de rutas asfaltadas y caminos rurales, que conectaron Santa Fe con el Gran Buenos Aires, la Costa Atlántica y el Noroeste de la Patagonia.

Lo hizo en un lapso de dos meses y la travesía pretendía internarse aún más en la zona Sur del país, pero la pandemia por coronavirus interrumpió su continuidad. La cruzada partió desde Santa Fe, y, luego de una parada en San Carlos Centro, siguió hasta Rosario; desde allí continuó hasta San Pedro (Buenos Aires), antes de llegar a la Capital Federal.

La marcha a pedal bordeó la Costa Atlántica hasta alcanzar Bahía Blanca y viró hacia el Oeste, teniendo como primer destino Neuquén, antes de detenerse en San Martín de los Andes.
Durante la misma, el nutricionista y fisiólogo deportivo hizo valer sus saberes en beachvolley para dictar cursos formativos, a la par de sostener contacto con sus pacientes vía online. En cada estación, aprovechó para entrevistar a guías en distintas disciplinas deportivas.

Su elección por la bicicleta como móvil es una constante y hace cuatro años tuvo otro gran capítulo, cuando atravesó toda la Europa occidental, uniendo la Costa Azul mediterránea con la antiguamente llamada Cortina de Hierro.

Importantes ciudades y parajes recónditos de España, Andorra, Francia, Suiza, Liechtenstein, Austria, Chequia (según su nueva denominación), Polonia y Alemania formaron parte de la excursión.


 



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