Cianobacterias en el río Uruguay: un problema que llama a la acción conjunta

La presencia de cianobacterias, conocidas popularmente como “verdín” o “algas”, en el río Uruguay se convirtió en un problema recurrente que preocupa tanto a especialistas como a la población. Estas bacterias, capaces de realizar fotosíntesis como las plantas, encuentran condiciones propicias en las zonas con grandes cursos de agua para multiplicarse en exceso y teñir todo de verde.

Según los expertos, el fenómeno no responde únicamente a las altas temperaturas estivales, sino a un conjunto de factores que se acumulan durante todo el año como la eutrofización por exceso de nutrientes, la falta de plantas de tratamiento cloacal en la mayoría de las ciudades, los basurales a cielo abierto y las fumigaciones con agroquímicos. Todo eso genera un cóctel que favorece la superpoblación de cianobacterias y compromete la calidad del agua.

Foto: Belén Fedullo

En un encuentro llevado a cabo a mediados de diciembre, biólogos e investigadores de la costa del Uruguay explicaron que las cianobacterias existen desde hace unos 3.500 millones de años y son fundamentales para la vida en la Tierra, pero que el desbalance ambiental generado por la actividad humana favorece su superpoblación. 

Más allá de los riesgos para la salud humana, el impacto se extiende al turismo y a la economía regional. Ciudades entrerrianas como Federación y Concordia, que dependen de sus playas y balnearios en el verano, ven afectada su actividad por la presencia de estas floraciones algales. Por eso, los profesionales que estudian el fenómeno recomiendan actuar cuanto antes.

La importancia de tomar medidas

El Biólogo Eduardo Etchepare formó parte de la segunda jornada de trabajo del año sobre floraciones algales, de la que participaron municipios de la costa del río Uruguay, organismos provinciales y la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU).

Tras el encuentro, y luego de las primeras jornadas con verdín en espacios como el Lago de Salto Grande, el especialista explicó a Mirador Entre Ríos cómo comenzó la temporada, cómo actúan esas bacterias y cuál podría ser la solución.

-¿Cómo empezó esta temporada en cuanto a la proliferación de cianobacterias?

-Ya vimos que hay playas que tienen las aguas verdes, pero comparado con años anteriores, las precipitaciones fueron un poco más abundantes y localizadas en esta época del año, lo cual ayuda a que el lago y el río se “laven” un poco más, por eso ahora tal vez no haya tanto. Igualmente va a ser común ir un día al lago y ver este verdín, esta cianobacteria, una superpoblación, y al otro día verlo limpio. Lo mismo pasa en playas debajo de la represa. El verdín va a estar presente, hay que tener precauciones, pero es un problema que en realidad está presente todo el año, con el que debemos aprender a convivir y tomar medidas para minimizar el impacto.

-Cuando dicen que es un proceso de todo el año, ¿se puede prever lo que ocurrirá en la temporada de cianobacterias?

-Sí, eso ya está estudiado. Tenemos un gran problema de cuenca, en el río Uruguay son muy pocas las ciudades con plantas de tratamiento cloacal. Hasta donde sé, sólo Salto tiene una, mientras el resto vuelca todo al río. La mayoría también tiene basurales a cielo abierto. Sumado a las alteraciones que el hombre hace de la selva riparia, que actúa como filtro natural, ya sabemos en qué época comienzan las floraciones algales y cuándo llegan a su pico. Tenemos determinado conocimiento de cómo se nutren estas bacterias y cuáles son los problemas a lo largo de la cuenca. Es momento de empezar a actuar, porque es un problema que debe ser abordado con seriedad.

Foto: archivo/Belén Fedullo

-¿Qué tipo de medidas se pueden tomar para prevenir o actuar a tiempo?

-Un dato interesante que difundió el personal de CTM (Comisión Técnica Mixta de Salto Grande) es que durante la sequía extraordinaria de 2022-2023 hubo menor arrastre de sedimentos al río. Las plantas cloacales siguieron funcionando, los basurales siguieron estando, pero al haber menos precipitaciones, llegaron menos nutrientes. Con este conocimiento, lo primero es frenar la entrada de nutrientes a los cuerpos de agua. No podemos seguir sin plantas de tratamiento cloacal ni con basurales a cielo abierto. También es inadmisible que primen sectores económicos sobre los ambientales, Concordia es pionera con la ordenanza de protección de humedales, pero a nivel nacional la ley de humedales ha sido bloqueada varias veces. Los humedales son filtros naturales que minimizan el ingreso de nutrientes, igual que los pastizales y las selvas riparias. La ley de línea de ribera también es clave, porque delimita el dominio público y privado y evita construcciones en zonas críticas. Son herramientas sencillas de implementar, aunque requieren trabajo a largo plazo, pero muchas veces se mezclan con intereses económicos y mala información y eso hace que no se pueda avanzar.

-¿Hay algo que se pueda hacer para esta temporada?

-No, el crecimiento poblacional o los primeros datos que uno tiene comienzan mucho antes. Después del invierno, uno ya comienza a ver cómo la población bacterial empieza a crecer, no solamente en el lago, sino también en distintos cuerpos de agua y arroyos de nuestra ciudad. Lamentablemente, en la actualidad, cuando uno ya está con la soga al cuello no hay mucho para hacer. Sería ideal comenzar a trabajar mucho tiempo antes para evitar esto. Es necesario apoyar la ciencia y tecnología, que actualmente está muy erosionada y se ha quitado todo el apoyo para investigar. 

-¿Serviría ir sacando las cianobacterias que están visibles con algún sistema de red como usan en otros lugares para otros contaminantes?

-No. Son métodos que se utilizan en distintas partes del mundo, pero generalmente en cuerpos de agua cerrados. Nosotros acá en el lago tenemos aporte no solamente principal del río Uruguay sino de numerosos cursos de agua como los arroyos. Esas limpiezas con redes son soluciones muy puntuales y que generalmente están estudiadas en cuerpos de agua cerrados, en lagos cerrados que no se parecen al que tenemos en Concordia.

“Nosotros hemos presentado a distintas instituciones otro tipo de herramientas que han funcionado en otra parte del mundo y lamentablemente no hemos tenido respuesta. De todas maneras las esperamos, porque hay que solucionar el problema y está muy estudiado. Las cianobacterias irán creciendo por el calentamiento global. Cuando mueren, liberan toxinas en el agua que son ingeridas por peces u otros animales y son peligrosas. Así como también resultan un peligro porque el agua va a las plantas potabilizadoras y luego el humano la consume. Entonces si no se toman cartas en el asunto, si no se apoyan las investigaciones, no vamos a llegar a un buen lugar”.

-¿Hay algún método para un curso de agua como el lago, entonces?

-Sí. Hay numerosos estudios hechos en Europa, o países de América como Colombia y Ecuador que certifican métodos. También hay empresas que tienen el monopolio de unas boyas que generan un ultrasonido que no le permite flotar a la cianobacteria y por eso terminan en el fondo de agua, lo que es mejor para poder luego intervenir. Además se ha probado con desechos, con balsas flotantes de virutas del arroz o de eucalipto. En ese caso estamos hablando de cosas que en nuestra región se desechan y que sirven porque cuando se oxidan con el sol producen algunas sustancias que por momentos inhiben o matan estas bacterias.

“Son todos tratamientos que se han probado en otros lugares con estas bacterias, pero lamentablemente si hay mucho miedo o intereses que interfieran no se podrán estudiar estos métodos en nuestra región”.

Efectos en la salud

El biólogo aseguró que el contacto con el agua con algas es muy peligroso para la salud. “Lo primero que deben hacer las personas es respetar las indicaciones oficiales sobre la concentración de cianobacterias. El problema es que un día hay y otro no, porque estas bacterias tienen una vacuola de gas que les permite subir y bajar en el agua. Uno puede ir al mediodía y ver el agua verde, y a la tardecita verla limpia, pero sigue siendo peligroso. El contacto puede traer riesgos, por eso es fundamental seguir las recomendaciones de los organismos de control”, señaló.

Además, explicó: “Cuando uno realiza deportes acuáticos corre mucho riesgo también, sea por la boca o en forma de spray por la nariz, por las mucosas, por los ojos, el agua con bacterias termina ingresando. Los síntomas más comunes tras la exposición son diarrea, dolores de cabeza, dolores abdominales, náuseas y en algunos casos más extremos, cuando la ingesta es mucha o prolongada en el tiempo, inclusive pueden tener problemas neurológicos o hepáticos, los cuales ya serían casos mucho más graves de los que se encuentran documentados”.


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