Javier Milei y su Gobierno aguardan el IPC de febrero, clave para la desaceleración inflacionaria

Mientras el presidente Javier Milei continúa su gira en Estados Unidos y encabeza en Nueva York la «Argentina Week 2026» en busca de inversores para el país, la agenda doméstica se centra en el próximo jueves, día en que el INDEC publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a febrero.

El complejo antecedente de enero

El antecedente inmediato no fue alentador. En enero, la inflación alcanzó un 2,9%, con el rubro Alimentos y Bebidas liderando las subas, impulsado por el incremento en carnes y verduras. Este dato se vio marcado, además, por un contexto institucional complejo debido a la renuncia de Marco Lavagna y la suspensión de la nueva medición, ahora bajo la dirección de Pedro Lines. Fue el quinto mes consecutivo con un registro superior al 2% mensual, en una secuencia ascendente que se inició desde el piso del 1,5% de mayo de 2025 y trepó en el segundo semestre: 1,9% en julio y agosto; 2,1% en septiembre; 2,3% en octubre; 2,5% en noviembre y 2,8% en diciembre.

En este marco, la expectativa oficial para febrero es que el IPC no supere el registro del mes anterior y marque al menos una décima por debajo. No obstante, las estimaciones privadas previas sugieren una resistencia a la baja.

Las expectativas del mercado para febrero

El dato de inflación de febrero llega con expectativas acotadas por parte del mercado, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central. Este informe estimó un 2,7% para el segundo mes del año, lo que representa un salto de 0,6 puntos porcentuales respecto a lo proyectado el mes anterior, con una inflación núcleo del 2,5% y un proyectado anual que ascendió al 26,1%.

De confirmarse esta cifra, el Poder Ejecutivo podría afirmar que «empieza a declinar la inflación» después de varios meses sin poder mostrar una baja clara. El ministro de Economía, Luis Caputo, alimentó estas expectativas, declarando días atrás que la inflación de febrero estará por debajo de la de enero. Fue más allá al afirmar: «Si nos mantenemos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0», estimando que esto ocurra en agosto, aunque aclaró que podría demorarse uno o dos meses. «Estamos haciendo el máximo esfuerzo para que esto pase pronto», recalcó.

Refuerzos en el equipo económico y presupuesto

En este contexto, Caputo anunció este sábado la incorporación del economista y excanciller uruguayo Ernesto Talvi como colaborador de su equipo, destacando su «extensa trayectoria y reputación» en la administración libertaria. «Será un gran aporte para seguir consolidando la recuperación de la economía argentina», resaltó sobre el nombramiento, especialmente ante la probable situación de que la inflación anual supere la proyectada en el Presupuesto (22,4%).

El impacto del escenario internacional

El complejo escenario internacional introduce, además, un factor ajeno a las decisiones gubernamentales: el costo de la energía. La escalada bélica en Medio Oriente ejerce una fuerte presión sobre el precio del petróleo, lo que, por arrastre, podría impactar en combustibles, transportes y mercaderías. Al respecto, Caputo sostuvo que «el mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden», desmarcando a la Argentina de la crisis global. En ese contexto, petroleras deslizaron que sus costos se encuentran un 10% por debajo de los precios vigentes y que los aumentos podrían trasladarse a los surtidores en las próximas semanas, lo que presionaría al IPC de marzo.

La resistencia de los precios y su composición

Diversas consultoras coinciden en que el problema del indicador reside no tanto en el promedio, sino en su composición. En enero, el rubro que impulsó la suba fue Alimentos y Bebidas. Para febrero, indicadores privados sugieren que esta dinámica persiste. De hecho, varias estimaciones privadas sitúan la inflación de febrero entre 2,8% y 3%.

Equilibra, por ejemplo, estimó un 2,9% para febrero, con un fuerte empuje de los Regulados (4,8%) –principalmente tarifas energéticas y transporte público– y de Alimentos y Bebidas no estacionales (3,8%), con las carnes (+6,4%) como principal protagonista. LCG, por su parte, midió que en la primera semana de marzo volvieron a subir la carne (1,8%), los lácteos (1,6%) y las bebidas sin alcohol (3,6%), tres categorías con peso específico en la percepción social de la inflación.

A este panorama se suma el componente regulado, que emerge como factor de presión en estimaciones como la de Equilibra. Las tarifas energéticas y el transporte público –según lo que ya circula en el mercado– son rubros que complican cualquier «baja cómoda» del IPC. Este fenómeno no es novedoso: cuando los regulados se ajustan, el promedio inflacionario se endurece.

Además, el IPC determina una serie de variables que impactan directamente en la vida cotidiana, como los haberes jubilatorios y las prestaciones sociales. A ello se suman otras de orden macroeconómico, como el esquema cambiario de bandas dentro de las cuales flota el dólar, que desde enero se ajusta en función de la inflación, o el umbral de acceso al subsidio energético dentro del nuevo esquema SEF.

Otros ejes económicos de la semana

La semana no solo estará marcada por la inflación. El Poder Ejecutivo también enfrenta la primera licitación de letras y bonos del Tesoro de marzo. La atención estará puesta en cuánto logra renovar y a qué costo. En la última licitación, el Gobierno decidió no renovar todos los vencimientos y liberó pesos al mercado con el objetivo de descomprimir tasas y «mejorar el nivel de actividad».

En paralelo, la Secretaría de Finanzas informó que consiguió US$ 150 millones a una tasa del 5,89% en un nuevo bono en dólares, por debajo del 6% que se había detallado, con la mira puesta en próximos vencimientos.

El capítulo cambiario también figura en el radar del Ministerio de Economía. El ministro Caputo ratificó esta semana el esquema cambiario y aseguró que el Banco Central seguirá comprando dólares «en la medida en que no se comprometa la estabilidad del tipo de cambio».

Explicó que «si salís a ponerle un piso, los que venden no venden porque saben que puede subir», y ejemplificó: «Nadie quiere ver un dólar a $ 1.100, pero no le podemos poner piso». También descartó una reforma tributaria integral y planteó que, con superávit fiscal consolidado, el Gobierno avanzará en la reducción de impuestos «que considere adecuados», arengando a los empresarios a que inviertan y asegurando que «el riesgo kuka no existe más».

Desafíos en la economía real

La lectura oficial, sin embargo, choca con datos de la economía real. En febrero, por ejemplo, según el relevamiento de la CAME difundido este domingo, las ventas minoristas pymes retrocedieron 5,6% interanual, cayeron por décimo mes consecutivo y acumulan una baja del 5,2% en el primer bimestre del año. En esta línea se inscriben las tensiones que el Gobierno mantiene durante las últimas semanas con el sector industrial, que solicita un programa que equipare las condiciones productivas ante la apertura comercial y permita sostener las fuentes de trabajo.

En ese marco, el IPC del jueves se impone como una fotografía que encuadra expectativas oficiales, credibilidad estadística, presión interna de precios, impacto externo y el humor político en medio de crecientes discusiones sobre el modelo productivo.


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