Milei predice «impacto favorable» del conflicto con Irán: reservas en alza, economía blindada y sin subas en combustibles

Desde Nueva York, en el marco de la gira oficial, el Gobierno de Argentina ha defendido enérgicamente su alineamiento con Estados Unidos e Israel frente al conflicto con Irán. El presidente Javier Milei pronosticó que la situación bélica será de «corta duración» y que, paradójicamente, fortalecerá el intercambio comercial, creando un margen para la acumulación de reservas.

En sintonía con esta perspectiva temporal, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el «escudo» del país ante un posible shock externo radica en mantener «los números económicos en orden». Por su parte, el CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la suba del petróleo no provocará «cimbronazos» en los surtidores locales.

Estas declaraciones de los altos funcionarios de la Casa Rosada tuvieron lugar el pasado lunes, en plena gira por Estados Unidos con la «Argentina Week 2026» como principal vidriera. Paralelamente, los mercados amanecieron atentos al precio de la energía, impulsado por la disparada del petróleo. Con el Estrecho de Ormuz en el centro de la conversación global y la propia titular del FMI, Kristalina Georgieva, advirtiendo sobre los posibles efectos en la actividad económica mundial, el Gobierno ratificó públicamente su narrativa de alineamiento internacional y contención doméstica ante el conflicto.

Milei en la Cumbre “Escudo de las Americas” en Miami, convocada por Trump.

La perspectiva de Milei sobre el «lado correcto»

Ya en Nueva York, con motivo del lanzamiento de la ronda de inversiones, el presidente Milei reiteró la posición expresada el fin de semana en la cumbre de Defensa regional que encabezó el presidente estadounidense Donald Trump junto a mandatarios sudamericanos. En una entrevista con Radio Now, Milei refutó algunas interpretaciones: “Muchos analistas creen que esto es una pelea por el petróleo. Ese tipo de argumentación es muy pobre conceptualmente y errada”.

Para el Presidente, lo fundamental en Washington es “pura y exclusivamente la geopolítica”, con un “movimiento claro” para “afianzar la hegemonía sobre el bloque de las Américas” y una dimensión vinculada al “terrorismo internacional”. En este esquema, ubicó a Irán como una amenaza, sosteniendo que “estaba enriqueciendo uranio” y “desarrollaba material nuclear”. Además, lo presentó como un actor que “financia el terrorismo internacional”, con vínculos en América Latina “con Cuba” y “con Venezuela”.

Milei también insistió en la idea de una guerra breve, supeditada a la capacidad de decisión de Estados Unidos. Explicó esto con dos componentes: por un lado, destacó la metodología “quirúrgica” de los ataques y habló de una “inteligencia israelí” combinada con el “potencial bélico estadounidense”. Por otro lado, sumó el factor económico, citando a Kristalina Georgieva sobre la presión del petróleo y advirtiendo que este combo “libera las manos” de Washington para una acción “más amplia y no tan quirúrgica”. De ahí su pronóstico: “Es de esperar que la guerra tenga un corto alcance”.

En este contexto, el Jefe de Estado remarcó que “la Argentina está parada en el lugar correcto de la historia”. Conectó esto con la economía doméstica: “La coyuntura argentina, en otro contexto de la historia, con una macroeconomía más desequilibrada, si no fuese por las cosas que estamos haciendo, hubiese sido un desastre. Concretamente, nuestra macro, por el equilibrio fiscal, ha hecho que nuestro tipo de cambio y tasas hayan sufrido mucho menos que en otros casos”, insistió.

Milei cerró su análisis con un pronóstico de “reordenamiento” internacional: habló de una China “más aislada” debido a “socios” que “caerán” por “ensuciar” su nombre y, en paralelo, de una “liberación” de Cuba por decantación de la estrategia estadounidense. Definió la economía mundial actual como un “deterioro transitorio” que terminará acomodando precios cuando el conflicto encuentre su fin.

Para el país, estimó un balance “favorable” del shock externo, ya que “tendremos una mejora en los términos de intercambio. Está subiendo el petróleo y el país es exportador neto, están subiendo todos los granos que exporta”, enumeró. Sobre esta base, indicó que se abriría “una ventana para sobreaccionar la acumulación de reservas”, cuya meta para este año es de “10.000 millones de dólares”. Afirmó que “ya estamos en el 30%” y que, en el “segundo trimestre, con precios más altos, es probable que sobrecumplamos”.

El «escudo» de Caputo ante el shock externo

La conclusión política del Presidente fue casi calcada en las declaraciones del ministro Luis Caputo. El titular de la cartera económica señaló que “Argentina cambió de bando: hace dos años nuestros aliados eran Venezuela e Irán y hoy son Estados Unidos e Israel. Por primera vez en 80 años estamos del lado correcto de la historia”, aseguró.

Al ingresar a un encuentro con gobernadores e inversores, Caputo expresó la creencia del Gobierno de que la guerra será “de corta duración” y que no afectará demasiado al país. Su argumento central, una frase que condensa el programa económico en modo defensa, fue: “El mayor escudo que podemos tener contra un shock externo, y que nunca Argentina hizo, es tener los números económicos en orden”.

Asimismo, puso el foco en la variable que más monitorea el mercado y que impacta rápidamente en las expectativas: el petróleo. Consultado por Infobae sobre el barril que el lunes “superó los 100 dólares”, sostuvo que es una variable que “va a depender mucho de la duración” de la guerra con Irán. Contrastó este conflicto con la guerra en Ucrania, que se prolongó: “Esto no es como Rusia y Ucrania que se medían fuerzas. Acá se termina cuando Estados Unidos lo decida”.

En la misma línea, explicó por qué cree que Washington tiene margen para cortar el episodio si percibe un daño en su propia economía: “Ningún país está en condiciones de hacerle frente a Estados Unidos. En la medida que Estados Unidos vea que esto va a afectar su economía, seguramente va a tomar medidas más fuertes. Nosotros vemos que es un tema de corta duración y en función de la duración los efectos que tendrá”.

Consultado sobre el riesgo país, Caputo evitó especificar una cifra y sostuvo: “Nosotros seguimos trabajando para que el riesgo país baje y tener la economía en orden”. Reiteró que “el mayor escudo que podemos tener contra un shock externo, y que nunca Argentina hizo, es tener los números económicos en orden”. También incluyó el alineamiento internacional como parte del argumento económico: “Si esto nos hubiera agarrado hace dos o tres años Argentina no hubiera durado ni una semana y hoy estamos bien y no hay ningún temor. Estamos bien aliados estratégicamente, geopolíticamente”.

En un posteo posterior, Caputo calificó de “extraordinaria” una reunión con inversores, empresarios, gobernadores y funcionarios, y celebró el “cambio de imagen” del país: “Es impactante el cambio de imagen de Argentina en el mundo. El clima de inversión es fenomenal. Los gobernadores lo están viendo y ratifican que este tiene que ser el rumbo del país para siempre”.

La «promesa» de YPF para estabilizar los precios del combustible

El canal más directo entre la guerra y la economía cotidiana es el precio de la energía. A corto plazo, la preocupación doméstica se centra en si la suba del barril impactará en los surtidores y las tarifas, y su traducción en la inflación.

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, se refirió a este tema para transmitir calma. “Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición”, planteó a través de una publicación en su cuenta de la red social X.

En ese sentido, aseguró que “YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles”. Y recalcó: “Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”.

Posteriormente, explicó que la petrolera estatal pretende amortiguar los picos de precios con un mecanismo de moving average y micropricing, realizando un análisis “día a día y semana a semana” con la intención de “atenuar aumentos y bajas” y dar “mayor previsibilidad” al mercado.

En diálogo con la prensa desde Estados Unidos, el titular de YPF insistió en la misma línea: “Repito, no habrá cimbronazos”. Sin embargo, agregó una advertencia de realismo: si los costos se ven afectados, “podría haber movimientos”, pero “mucho más lento”. En su lógica, “la volatilidad no genera valor real sino especulación de corto plazo”, por lo que se buscará evitar trasladar un pico para después tener que retroceder a la misma velocidad.


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