El clásico histórico volvió a encender pasiones en Concordia

El domingo 26 de abril no fue un día más para la zona sur de Concordia. Durante esa jornada, todo un barrio se paralizó para dar rienda suelta a la pasión por el fútbol.

Después de siete años, el Club Atlético Victoria, fundado en el año 1897, y el club Sarmiento, fundado en 1910, se enfrentaron en el añejo clásico del sur. La última vez que se habían visto las caras, en 2019, habían empatado 1 a 1. Esta vez también empataron, fue 0 a 0, pero eso no opacó lo que se vivió en la previa y durante el encuentro.

En Concordia, las personas que viven en los barrios se sienten profundamente identificadas con los clubes que están en la zona, pero el sur es particular. Allí Sarmiento y Victoria están separados por tan solo 200 metros. De todas maneras, la cercanía entre estadios no impide que ambos tengan hinchas fanáticos y eso fue lo que se notó el día del esperado clásico.

El partido fue intenso, friccionado y parejo. No hubo jugadas violentas, pero sí muchos cortes por faltas. Durante el primer tiempo dominó Sarmiento, que tuvo tres jugadas claras que no logró concretar. El complemento fue parejo, Victoria se acercó al arco rival en varias oportunidades y Sarmiento respondió, pero no generaron peligro y por eso el encuentro terminó sin goles.

«Vivirlo con emoción»

Julio Romero es el director técnico de Sarmiento. Fue un jugador renombrado e histórico en la Liga Concordiense y su buen desempeño lo llevó a jugar en otras ciudades. Formó parte del plantel de primera división de Sarmiento durante los 80 y 90 y su sentido de pertenencia lo hizo volver para dirigir.

En diálogo con Mirador Entre Ríos, contó qué significado tiene el partido clásico para él: “Siento mucho amor por el futbol concordiense. Fui jugador de Sarmiento y estuve en muchísimos clásicos como este. Es un partido hermoso, de mucha carga sentimental por eso les inculco a mis jugadores que lo sientan, que se permitan vivirlo con emoción”.

“Nos preparamos muy bien, no se dio el resultado, pero creo que la gente vio un partido entretenido. Seguramente volveremos a vernos más adelante y habrá revancha, porque eso es lo lindo que tiene el fútbol, te permite volver a intentarlo”, mencionó luego.

Romero asegura que lo que vivieron ese día no es común y que por eso lo disfrutaron. “No es tan sencillo encontrar tantos hinchas de una sola zona reunidos en una cancha enfrentándose. Acá había familias que tenían una parte en una tribuna y otra parte en la otra y creo que eso es hermoso”.

Victoria y Sarmiento empataron en cero, en el clásico del barrio sur de Concordia. Foto: Belén Fedullo

“Dar un buen espectáculo”

Juan Corradini es el director técnico de Victoria y también lo vivió de una manera muy especial: “Queríamos que saliera un buen partido sobre todo para dar un buen espectáculo. Desde que empezamos la pretemporada queremos demostrar que estamos para pelear el torneo, pero sabíamos que este partido era distinto, que es como un superclásico, entonces se vive con mucha expectativa”, dijo.

“Soy de Corrientes, estoy viviendo en Concordia hace muchísimos años y me metí en el fútbol hace 12. Todo acá se vive con mucha pasión y este clásico más, sobre todo porque el espectáculo que hay en el fútbol concordiense es hermoso. El público estuvo a la altura de lo que fue el clásico”, comentó. Al estar en un club con tanta historia que ahora disputa la segunda categoría, Corradini aseguró que “el objetivo está muy claro. Queremos ascender. Más allá de este clásico, que disfrutamos muchísimo, trabajamos para lograr el objetivo de volver a la máxima categoría. Eso le daría mucha alegría a nuestra gente, que es tan fiel”, mencionó.

Todos presentes

El clásico marcó el pulso de una de las zonas más antiguas de la ciudad, tanto es así que ni el cura párroco del barrio se lo perdió.

Cristian Arévalo asumió hace poco tiempo como cura de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, que está ubicada frente a la cancha de Sarmiento y recibe a sus jugadores e hinchas, pero también a los de Victoria, que viven a pocas cuadras. Nació y creció en la zona, así que no quiso perderse tan significativo encuentro y estuvo presente en las tribunas, donde compartió mates y disfrutó del momento. Tras el partido, explicó: “Me crie en el barrio. Vivía muy cerca de la cancha de Victoria, por calle Falucho, y por eso toda mi familia es de Victoria, pero yo me hice hincha de Sarmiento porque venía al club desde chiquito. Mi corazón como hincha está acá”.

“Me gusta el fútbol, pero no puedo definirme como un cura futbolero ni fanático. Es un deporte que me gusta seguir, pero no puedo hacerlo siempre ni ir a la cancha porque tengo muy poco tiempo. En esta oportunidad me invitaron muchos días antes, como para que pudiera acomodar mis horarios, y decidí ir a disfrutar del espectáculo con toda la gente del barrio. Fue muy lindo”, aseguró luego.

Al igual que el cura, otras familias están divididas entre los dos clubes. Juan y Mauricio son hermanos, el primero es de Sarmiento, el segundo, de Victoria. Ambos se encontraron luego del encuentro y Mauricio explicó: “Peleamos toda la semana, hicimos apuestas. A algunos les llama la atención que hayamos crecido en la misma casa y seamos de equipos distintos, pero estas cosas inexplicables tiene el barrio y no hay que entenderlo, sino vivirlo y disfrutarlo”.


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