El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó una caída del 12,4% interanual en las ventas de comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar a precios corrientes durante el primer trimestre. Este dato subraya la debilidad del consumo durable en la economía argentina, contrastando con un repunte general de la actividad y el persistente atraso del poder adquisitivo de los salarios.
La Argentina partida: consumo de bienes durables en picada pese al repunte de la actividad económica
Los informes publicados esta semana por el INDEC pusieron de manifiesto las señales de la «Argentina partida», concepto que analistas económicos debaten y que se refleja en diversos indicadores. Mientras el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró en marzo un salto interanual del 5,5% y el primer trimestre cerró con una mejora acumulada del 1,7%, los salarios continúan rezagados respecto a la inflación, impactando negativamente en el consumo de bienes, que evidenció un desplome en las mediciones del mercado interno.
Ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar con fuerte caída
Una estadística particularmente ilustrativa de esta dinámica fue la Encuesta de Comercios de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar. Este relevamiento no se limita a los puntos de venta presenciales tradicionales, sino que también integra los canales digitales. En el primer trimestre, las ventas totales del sector sumaron $ 1.171.237,9 millones entre enero y marzo, mostrando una variación negativa de 12,4% respecto al mismo trimestre del año anterior.
Cabe destacar que esta caída fue nominal. En un trimestre donde la inflación acumuló un 9,4%, y en un contexto en el que el relevamiento salarial indicó que el sector privado registrado avanzó apenas un 5,9% en el año, el retroceso en este rubro no solo implica una menor facturación en términos corrientes, sino que sugiere un deterioro aún más profundo al cruzarlo con la evolución de precios e ingresos. El dato, de publicación trimestral, exhibe un inicio de 2026 golpeado para la demanda de bienes durables en el hogar. Esta secuencia se alinea con las otras tres mediciones de consumo informadas por el organismo este viernes: en marzo, los supermercados registraron una caída real interanual del 5,1%, los mayoristas una baja del 7,2%, y los shoppings una merma del 13,3%. Con la reposición tecnológica sumándose a este cuadro, se completa la lectura de un consumo planchado al comenzar el año.
El detalle mensual de la venta de electrodomésticos refuerza la tendencia trimestral: enero registró una baja interanual del 7,4%; febrero profundizó el retroceso a 18,1%; y marzo cerró con otra caída del 12,1%. La trayectoria descendente también se observó en los montos facturados: $ 421.889,5 millones en enero, $ 339.384,1 millones en febrero y $ 409.964,3 millones en marzo.
Por otra parte, la actividad económica mostró un fuerte rebote en marzo, dato también divulgado esta semana: el EMAE cerró el trimestre en terreno positivo, impulsado por el agro, la industria y la minería. Sin embargo, este repunte no se tradujo en una mejora homogénea del mercado interno, y el informe de electrodomésticos complementa la visión de una mayor recuperación macroeconómica que una verdadera reanimación de la microeconomía.
Contracción extendida en rubros y cantidades
El análisis por grupos de artículos resultó particularmente elocuente. El INDEC señaló que los únicos grupos cuyas ventas registraron incrementos fueron «Televisores, video y fotografía», con $ 171.498,6 millones y una variación del 7,8% respecto al mismo período del año anterior; y «Cocinas a gas y eléctricas, hornos microondas y eléctricos, calefactores, calefones y termotanques», con $ 105.461,1 millones y una variación interanual del 7,3%.
Las caídas más pronunciadas se observaron en equipos de aire acondicionado y climatizadores, con -31,5%; otros electrodomésticos y artículos para el hogar, con -20,9%; telefonía, con -18,5%; equipos de audio, con -15,5%; y pequeños electrodomésticos, con -15,4%. También retrocedieron heladeras y freezers (-10,8%), lavarropas, secarropas y lavavajillas (-9,0%), computación y accesorios informáticos (-8,7%) y cuidado personal (-4,8%). Este panorama sugiere que el mal desempeño estuvo bastante extendido, incluyendo categorías de reposición básica, tecnología y confort del hogar.
La composición del gasto también permite una mejor lectura del cuadro. Los televisores, video y fotografía explicaron el 14,6% del total vendido; heladeras y freezers, el 14,3%; otros electrodomésticos y artículos para el hogar, el 12,4%; y telefonía, el 11,2%. En otras palabras, los segmentos con mayor peso en la facturación también fueron varios de los que mostraron caídas marcadas, sugiriendo una contracción transversal en el rubro durante el trimestre.
En cuanto a los artículos seleccionados, los mayores volúmenes de venta del trimestre correspondieron a pequeños electrodomésticos, con 959.411 unidades; teléfonos celulares, con 347.728; televisores, con 292.350; ventiladores, con 252.363; y heladeras con y sin freezer, con 191.837. No obstante el volumen, casi todos estos productos registraron caídas interanuales.
El derrumbe más significativo se dio en equipos de audio, con -41,9%; ventiladores, con -41,2%; teléfonos celulares, con -31,3%; tablets e iPad, con -31,5%; equipos de aire acondicionado, con -27,8%; secarropas y lavavajillas, con -25,2%; impresoras y scanners, con -24,5%; y consolas de videojuegos, con -24,8%. Los televisores, en tanto, lograron una merma acotada de 1,4%. Las excepciones, con incrementos, fueron las cocinas eléctricas, hornos eléctricos y microondas, que subieron 18,2%; computadoras, 11,4%; y cámaras digitales, 11,5%. Sin embargo, estos crecimientos no fueron suficientes para modificar el cuadro general de retracción.
El impacto del financiamiento y los canales de venta
El financiamiento continuó siendo un factor central, aunque también perdió fuerza. Las ventas con tarjeta de crédito representaron el 59,8% del total trimestral, alcanzando $ 700.448,5 millones. No obstante, experimentaron una caída del 9,0% interanual. La tarjeta de débito explicó el 9,8% del total y mostró una baja aún mayor, del 18,2%. Otros medios de pago, que incluyen billeteras virtuales, códigos QR y vales, representaron el 17,7% y retrocedieron un 24,1%. El efectivo, con una participación del 12,7%, fue el medio que menos cayó, con -3,2%. Este dato deja una lectura aguda: ni siquiera el financiamiento logró sostener el volumen del rubro en esta ocasión.
Tampoco el canal digital operó como factor de compensación. El salón de ventas concentró el 84,4% de la facturación y registró una caída del 10,3% interanual. El comercio online representó el 15,6%, pero se desplomó un 22,0%. Este es un giro relevante frente a otros períodos en los que el e-commerce funcionaba como un refugio relativo para los bienes durables. En este trimestre, la retracción fue más pareja, afectando tanto la compra presencial como la remota.
Un cambio de escenario: de la estacionalidad a la retracción generalizada
La comparación con el trimestre anterior subraya, además, un cambio en el clima económico. A fines de 2025, algunos rubros habían encontrado sostén en la estacionalidad o en cierta demanda de reposición, como aire acondicionado, heladeras o lavarropas. En el arranque de 2026, en cambio, incluso varias de esas categorías perdieron tracción. El consumidor pareció retirarse de compras más cuantiosas o postergables, en línea con un contexto en el que la inflación de marzo había saltado al 3,4% y los salarios privados formales continuaron quedando por detrás del costo de vida, impactando negativamente en el poder adquisitivo.
