Según explicó días atrás el revisor de cuentas suplente de la Cámara Entrerriana de Turismo, Juan Enrique Solari, la ocupación promedio provincial apenas alcanzó el 30% durante la primera semana del receso escolar. El fin de semana largo del 9 al 12 de julio permitió una leve recuperación hasta el 40%, aunque impulsada principalmente por escapadas de apenas dos noches.
Para el dirigente, esos porcentajes están muy lejos del nivel necesario para que hoteles, complejos turísticos, restaurantes y demás prestadores puedan cubrir sus costos operativos. «La situación es sumamente preocupante. El sistema turístico de Entre Ríos atraviesa una verdadera emergencia», aseguró.
Posibles motivos
Enzo Olmedo, de Posada Ribera del Gualeguaychú, dijo que, tras los meses más bajos (que fueron abril, mayo y junio) esperaban trabajar mejor, “respirar y recuperar un poquito”. Sin embargo, no sucedió. Entre los factores que pudieron haber determinado este promedio tan bajo de ocupación, Olmedo mencionó “el contexto económico nacional, a nivel provincial también, hoy la oferta está muy amplia, y también se nota que la clase media ya no está viajando. Nuestro segmento, al público que tenemos en Gualeguaychú cada vez le está resultando más difícil”. En relación a ese punto, agregó: “Vengo observando que no están viajando familias, la mayoría son parejas, eso también es un indicador de que la familia ya no está saliendo”. Y finalmente también atribuyó responsabilidades a la “falta de planificación y promoción desde el sector público”.
En crisis
Al ser consultado sobre las estrategias del sector para poder seguir ofreciendo servicios, Enzo Olmedo contó que “ya en los últimos dos años venimos teniendo una baja y una reducción en cuanto al personal o en cuanto a servicios, se van incrementando las deudas, los costos están sumamente elevados y los impuestos de servicio como la luz, el gas, han subido; la parte impositiva ha subido, el costo diario de los insumos de desayunos, los insumos de limpieza también se ha incrementado y a pesar de todo eso, las tarifas no se mueven, ya hace más de un año y medio prácticamente que no tocamos las tarifa, entonces el costo operativo se ha incrementado sobremanera. Eso también hace que nos vaya llevando a un cuello de botella donde el sector está claramente en una crisis”.
Al ser consultado sobre si en otras ocasione se vivió una situación similar, Olmedo expresó: “Hemos tenido situaciones muy difíciles como la pandemia donde tuvimos una caja en cero, pero por ahí la diferencia es que en ese entonces había un horizonte, uno sabía que era un determinado periodo de tiempo que tenía que aguantar, pero hoy no vemos una proyección de crecimiento. Lo que veo es que esto viene en baja ya hace un tiempo y no hay un horizonte donde uno diga ‘bueno hacemos un esfuerzo y nos recuperamos’.
En ese sentido agregó que “tampoco hay fondos de incentivos del Estado, no hay ninguna línea de crédito accesible para ningún prestador, o sea que no hay para el sector políticas de desarrollo a nivel nacional, a nivel provincial, a nivel municipal. Hay acciones sueltas que se van realizando sobre la marcha, pero no hay una política de desarrollo a mediano corto o largo plazo, y eso como prestadora a uno le genera incertidumbre, se va haciendo una situación muy difícil”.
“Además de eso le tenemos que sumar que para los próximos meses se pronostica un factor climático adverso que nos genera incertidumbre. Estamos en zona indudable y como prestadores nos tiene muy preocupados”, concluyó.
Las cábalas jugaron en contra
Históricamente, Marisa Yabrán, del Hotel Aguay, divide las vacaciones de julio en tres: las del Uruguay, que este año fueron durante la primera semana del mes; las de Entre Ríos y de otras provincias; y las de Buenos Aires. Sobre las de Uruguay dijo que “pasaron sin pena ni gloria”, pero mejoró la situación durante las de Buenos Aires que es el principal centro emisor de turistas hacia esta región: “Nuestra temporada alta dentro de lo que es la temporada baja son las vacaciones de Buenos Aires, por la cercanía somos un destino bastante elegido sin reserva, sin mucha cantidad de días de estadía, somos la escapada”.
Dentro de los factores por los cuales los números no fueron buenos, Yabrán mencionó el Mundial de Fútbol: “Creo que el Mundial tiró para atrás un montón de decisiones de viajes, viste que tenemos eso de las cábalas, de ver el partido siempre en el mismo lugar”.
Estrategias y esperanzas
Esta temporada, desde la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos lanzaron una propuesta de 3×2 es establecimientos adheridos “Una vez que vos tenés el descuento del alojamiento después tenés descuento en otro montón de lugares o actividades como paseos por el río o en restoranes”, detalló Marisa Yabrán, y agregó: “Lo aplicamos inclusive para vacaciones de invierno por la baja ocupación que tenemos históricamente y por ser una época en la que no hay reservas previas”.
“Estas cosas necesitan mucha publicidad y se necesita mucho dinero para hacer publicidad, así que veremos si lo extendemos para primavera”, concluyó, no sin antes demostrar algo de esperanza: “Hemos tenido otras épocas malas, sabemos que esto es cíclico, así que hay que aguantar hasta que llegue lo bueno. Siempre tenemos la esperanza en el verano y el carnaval”.
