De Santa Fe a Alaska: un periodista santafesino completó su viaje en el extremo norte continental

El periodista santafesino Claudio «Turco» Cherep y Ximena Frois cumplieron el objetivo de llegar a Alaska tras una travesía terrestre y aérea de más de 40.000 kilómetros iniciada en la capital provincial. A bordo de un proyecto familiar que incluyó cambios de planes, fronteras y diversos medios de transporte, la pareja coronó una bitácora de viaje que ya recorre quince países de América. La aventura continuará en las próximas semanas con el regreso por tierra hacia Argentina para reencontrarse con su combi en Colombia.

El sueño cumplido de la familia santafesina

«¡Llegamos!». Así, con una sola palabra, el periodista, escritor y viajero santafesino Claudio «Turco» Cherep anunció en su blog el momento que durante años había imaginado junto a su familia: la llegada a Alaska, el extremo noroeste del continente americano que se convirtió en el destino final de una travesía iniciada desde la llanura santafesina.

A bordo de una combi, Cherep, su compañera Ximena Frois, su hijo Luka y el perro Toto comenzaron una aventura que los llevó a atravesar rutas, fronteras, montañas, desiertos, ciudades y pueblos de todo el continente. El periplo fue registrado paso a paso en el blog De Santa Fe a Alaska, una plataforma que convirtió la experiencia familiar en una extensa crónica de viaje bajo el lema «Nuestra América contada del revés».

El proyecto alcanzó una dimensión considerable: unos 50.000 kilómetros recorridos, 15 países, alrededor de 200 ciudades y unos 400 días de viaje. Para Cherep, quien de chico veía como frontera barrial a la avenida Freyre antes de volverse mochilero y periodista, la travesía representó la concreción de un anhelo largamente gestado.

Modificaciones en la ruta y desafíos en el camino

El recorrido tuvo modificaciones importantes respecto del plan original. Luka fue el primero en dejar la travesía, al regresar a Santa Fe desde Perú. Más adelante, el perro Toto también debió abandonar momentáneamente el viaje y fue trasladado a tierras santafesinas. Finalmente, Cherep y Frois debieron dejar la combi en Colombia para poder continuar hacia el norte utilizando otros medios de transporte.

La ruta también encontró un límite inesperado en la cuestión migratoria. Por razones vinculadas con la visa, no pudieron atravesar Canadá por tierra para llegar a Alaska. La alternativa elegida fue continuar por vía aérea hasta el estado estadounidense y completar así el objetivo que había dado nombre a toda la aventura.

Pese a los cambios y a los rigores de la altura —como los tramos transitados a más de 4.700 metros tras superar el Paso de Jama y el desierto de Atacama—, el espíritu del viaje se mantuvo intacto. En cada etapa, desde los Andes hasta Centroamérica y México, las crónicas priorizaron los encuentros con trabajadores, vendedores, músicos, migrantes y habitantes locales por sobre los monumentos.

Paisajes del norte y próximas etapas

Desde la costa oeste estadounidense, la ruta los acercó a los bosques, ríos y montañas de Alaska. Una de las primeras postales fue Nenana, una pequeña localidad ubicada junto al río homónimo donde los trenes pasan diariamente a las 10.10 de la mañana y a las 6.25 de la tarde. Luego llegaron a Fairbanks y Anchorage, las dos ciudades más pobladas del estado, impactados por la conjunción de tonalidades en los abetos y abedules.

Sin embargo, la llegada a Alaska no marca el final definitivo de la travesía. La familia deberá desandar el camino: Cherep y Frois volarán nuevamente a Colombia para reparar la combi, completar el papelerío y emprender el regreso por tierra hacia Argentina en un proceso que demandará unos dos meses. El destino final ya es parte del mapa, pero la historia, como suele ocurrir, continuará haciéndose al andar.


Te puede Interesar