Cómo cambió la movida nocturna en Santa Fe: del tradicional bulevar en Recoleta al furor cervecero de Candioti

Tras una serie de hechos violentos y un estricto endurecimiento de las normas de control municipal, la noche en la ciudad de Santa Fe modificó radicalmente su mapa histórico: los masivos boliches céntricos de la zona de Recoleta se mudaron a la vera de la Ruta Nacional 168, mientras que los bares y pubs con propuestas bailables se consolidaron sobre el corredor de bulevar Gálvez y los barrios Candioti.

El pulso de la noche santafesina

Durante las décadas del 90 y los 2000, la actividad nocturna en la ciudad de Santa Fe se concentraba en un radio de 10 o 15 cuadras. La zona conocida como Recoleta, en el macrocentro capitalino, fue durante años el escenario principal de extensas jornadas de esparcimiento. Sin embargo, aquella postal dio un giro rotundo tras una serie de episodios violentos que incluyeron el fallecimiento de una persona.

En 2009, a instancias de la Municipalidad, el Concejo aprobó la Ordenanza 11.622 para declarar la emergencia en el sector. Entre las medidas principales, se establecieron límites estrictos para la apertura y el cierre de los locales (a las 02:00 y a las 06:00, respectivamente), además de recortar el expendio de alcohol hasta las 05:00. Aquel fue el primer paso hacia una profunda transformación.

El traslado hacia la Ruta Nacional 168

El descontento de los vecinos y comerciantes ante el impacto de recibir a miles de personas cada fin de semana derivó en reclamos formales que fueron escuchados por las autoridades. La solución llegó con la modificación del Cuadro de Usos del Reglamento de Zonificación, que impulsó la salida de la actividad nocturna hacia las afueras del tejido urbano.

En medio de aquel contexto de emergencia, la madrugada del domingo 13 de octubre de 2013 se registraron disparos en el interior de un pub ubicado en la esquina de calles 25 de Mayo y Santiago del Estero. El trágico saldo fue la muerte, horas más tarde, de un hombre de 37 años. El hecho aceleró el debate político local sobre la seguridad, los horarios y la venta de bebidas alcohólicas.

El jueves 29 de octubre de 2015, bajo el título «El sábado abrirán por última vez los boliches en el centro», El Litoral reflejaba la partida de cuatro «gigantes» de la Recoleta hacia la vera de la Ruta Nacional 168: La Loca, Complejo Island, Kwam y Passage.

Nuevos hábitos y el resurgir de los bares

La salida de los grandes locales bailables reconfiguró las costumbres de los santafesinos. Las largas recorridas a pie por distintos bares dieron paso a reuniones en casas o kioscos barriales, marcadas por la urgencia de cumplir con los nuevos horarios. Asimismo, las distancias hacia la Ruta Nacional 168 implicaron un desafío para la movilidad de los jóvenes, que debían trasladarse por caminos poco iluminados y sin un servicio de transporte público adecuado hasta su regularización en 2025.

Con los grandes boliches alejados, la gastronomía local ganó terreno al incorporar música y opciones de baile. A partir de 2015, los pubs comenzaron a ofrecer una carta variada de comidas y bebidas, transformando en ocasiones sus salones en pequeñas pistas de baile. Esto abrió un nuevo debate municipal sobre los metros cuadrados, los decibeles permitidos y las habilitaciones. En paralelo, cobraron fuerza las fiestas privadas organizadas por grupos en clubes o salones bajo la modalidad de «canilla libre».

La pausa de la pandemia y el marco actual

Las restricciones impuestas durante la cuarentena por el coronavirus marcaron otro hito. Ante la prohibición de abrir comercios, proliferaron fiestas clandestinas en casas quintas y complejos de las afueras, organizadas al margen de los controles y denunciadas por los vecinos. Aunque los operativos lograron frenarlas, dejaron instalada la modalidad de eventos privados y con acceso exclusivo por invitación.

Hacia fines de 2022, el Concejo aprobó una nueva normativa sobre nocturnidad impulsada por la gestión del entonces intendente Emilio Jatón, tras un proceso de audiencias públicas que incluyó a los sectores involucrados. La ordenanza reguló los horarios, los aforos y los decibeles para pubs, clubes y salones de fiestas.

En la actualidad, la oferta se encuentra delimitada según las preferencias etarias. Mientras los más jóvenes concurren a las discos ubicadas sobre la Ruta 168 —cuya accesibilidad mejoró con la incorporación de líneas de colectivos y obras en el entorno—, los adultos eligen los bares instalados en bulevar Gálvez y en los barrios Candioti Sur y Candioti Norte. De acuerdo con datos oficiales, tras la última normativa los locales habilitados superaron el centenar, consolidando a bulevar Gálvez como el corredor medular de la actividad.


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