Aldo M. Alurralde
Es el titular del Juzgado Federal de Reconquista, y actualmente integra el tribunal de juicio por la causa Carbón Blanco, una de las operaciones de tráfico internacional de estupefacientes más importantes de la actualidad en Argentina.
Juliano Salierno
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El juicio oral y público denominado Carbón Blanco atraviesa su etapa final y faltan pocos días para que el Tribunal Oral Federal de Resistencia -Chaco- dé su veredicto. Se trata de una de las causas más relevantes en materia de tráfico internacional de cocaína en todo el país, y entre quienes deben impartir justicia se encuentra el juez Federal de Reconquista, Aldo Mario Alurralde.
Alurralde llegó al juicio en condición de suplente, pero debió asumir el rol activo de vocal ante la temprana salida -por cuestiones de salud- del presidente del tribunal Rubén David Quiñones. “Estaba como cuarto juez, que para que se entienda, es un juez suplente”, expresó Alurralde, que aceptó una entrevista con Mirador Provincial. “Me tocó ingresar ante la renuncia por motivos de salud que alegó el presidente del tribunal, en virtud de ello pasé a integrar el tribunal como tercer juez”, afirmó.
El actual juez Federal de Reconquista tiene 49 años, una dilatada trayectoria académica que lo respalda, y acaba de quedar primero en orden de mérito en el concurso que realizó el mes pasado el Consejo de la Magistratura de la Nación, para cubrir una vacante en la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná.
—No es la primera vez que lo designan cuarto juez en causas importantes, no?
—Claro, también estuve en otras causas, como la Masacre de Margarita Belén de lesa humanidad, donde también me tocó ser cuarto juez. El cuarto juez tiene que asistir a todas las audiencias y puede preguntar pero no participa de las deliberaciones del tribunal, salvo en el caso de que falte o se incapacite uno de los jueces. Generalmente el cuarto juez se elige para causas complicadas que van a llevar varias audiencias y se designan jueces que no hayan intervenido en la primera instancia. En nuestro caso como el Tribunal Oral de Resistencia no es el que juzga las causas que yo elevo, sino el Tribunal Oral de Santa Fe, me permite actuar como cuarto juez.
—¿Cuales son los riesgos que corren los funcionarios de esta índole, en causas de semejante magnitud?
—Riesgo se corre siempre en cualquier función. Yo soy una persona que en general -no estoy hablando de esta causa- he tenido amenazas de muerte…
—¿Cuándo?
—Bueno, he tenido ciertas amenazas pero no quiero puntualizarlas porque algunas no fueron públicas, salvo las de causas por lesa humanidad en la que también amenazaron al fiscal (Roberto Salum) y tiraron pintura contra el propio juzgado. Ese tipo de amenazas, que obviamente no son flores las que nos envían, están dentro de lo previsible por la función que uno tiene. Depende de la entidad que uno le de, porque a veces a uno tendría que preocuparle más el que no amenaza al que sí lo hace.
—¿Cuenta con custodia personal?
—Yo particularmente en mi domicilio tengo custodia de Gendarmería, pero nunca puedo saber si la seguridad es suficiente o no. Lo importante es que uno no se anule por miedo, porque en ese caso ya no debería ser juez. Si a mí me temblara la mano para tomar muchas decisiones, porque el juez toma decisiones constantemente; si a mí me temblara la mano -repitió-, no sería buen juez.
Más allá del caso particular en que le toca ser juez por estos días, Alurralde se refirió a su rol de magistrado en el norte santafesino, donde “el 98% de las tareas de la secretaría penal del juzgado son por tema de drogas”. En ese sentido se refirió a las carencias en materia de recursos humanos y logísticos con las que se enfrentan los jueces del norte del país.
“El año pasado nos reunimos en Formosa los jueces federales del noreste y justamente el planteo que tuvimos fue respecto de la necesidad del trabajo en conjunto, pero también de logística que surge dentro del norte, porque todos los indicadores van en crecimiento” en materia de narcotráfico.
En tal sentido Alurralde explicó el doble circuito del transporte y comercio de estupefaciente en su jurisdicción. “Por un lado convivimos con la ruta 11 que es la ruta de la marihuana que une Paraguay con los grandes centros urbanos, en los cuales ha habido importantes procedimientos en la materia. Cuando hablamos de importantes procedimientos nos referimos a 100 kilos de marihuana para arriba, camuflados en dobles fondos, camiones, camionetas, muebles, embarcaciones, con todo acondicionado para el traslado”, explicó el juez.
Pero a su vez “existe otra problemática que es el narcomenudeo; que son familias enteras que se vinculan al tema de la droga. No manejan grandes cantidades de estupefaciente, pero es una actividad muy dañina porque es la que le llega al consumidor. Sin esa red de distribución no podría el mayorista insertarse y crear toda una estructura”, puntualizó.
PERFIL PROFESIONAL
Aldo Mario Alurralde nació en Santa Fe el 18 de agosto de 1966 y se crió en el seno de una familia de trabajadores. Hijo de padre ferroviario y madre comerciante, cursó el secundario en el Colegio Nacional Simón de Iriondo y egresó con el título de abogado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL.
Se especializó en Derecho Tributario en la Universidad de Barcelona, España; alcanzó el grado de doctor en Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Santa Fe; y notario graduado en la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), entre otros pergaminos.
Previo a su rol de funcionario judicial, Alurralde se desempeñó como abogado y agente Judicial en la Región Santa Fe de la Administración Federal de Ingresos Públicos -Dirección General Impositiva-; y conserva el título de profesor de Derecho Tributario, Aduanero y Financiero de la Universidad Católica de Santa Fe, Sede Santa Fe, Reconquista y Posadas. Además, es autor de libros y de publicaciones en revistas especializadas.
Asumió como juez Federal de Reconquista el 30 de septiembre de 2009 y desde entonces se encuentra abocado a esa tarea, entre cuyas prioridades destaca la lucha contra el tráfico de estupefacientes que afecta por igual a pequeñas y grandes comunidades del norte provincial.
EL JUICIO
Cinco personas están siendo juzgadas desde el 10 de junio por el TOF de Resistencia por el delito de contrabando agravado de cocaína con destino a España y Portugal. Los hechos que se ventilan se retrotraen al 8 de marzo de 2012, cuando los involucrados fueron detenidos en España y Portugal tras recibir un embarque de carbón con 380 kilos de cocaína. La droga salió desde Argentina y el despacho se realizó en Barranqueras, Chaco. Siguiendo la pista de la empresa exportadora, el 13 de marzo se incautaron en el Puerto de Buenos Aires otros 519 kilos listos para ser enviados a Europa, mientras que otros 157 kilos fueron secuestrados en alta mar.
