Hace más de 20 años se cerró por decisión política
Lucía Torres | redaccion-er@miradorprovincial.com
Según el último censo poblacional, realizado hace ya nueve años, en el departamento Federación viven 68.736 personas, cifra que, con el correr de los años, se estima que fue duplicada. Para atender todo ese grupo de personas funcionan algunos hospitales locales o, en el mejor de los casos, zonales. Pero en ninguno de ellos, de todo el departamento, existe un banco de sangre, lo que provoca que ante cualquier eventualidad o riesgo de complicación, los pacientes deban ser trasladados al Hospital Masvernat, de Concordia, generando la sobrepoblación de pacientes que ya es públicamente conocida.
Pero esta situación no fue siempre así. El Dr. Luis Fangi, en diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, recordó que el Hospital Santa Rosa, de Chajarí supo tener un banco de sangre del año 1993 al 1999, por el transcurso de cinco años aproximadamente. Fue justamente Fangi uno de los impulsores y aseguró que estaba muy bien organizado no sólo desde el aspecto de la salud, sino también del legal.
Entre los años 1991 y 1995, Fangi fue concejal de la municipalidad y en ese período presentó ante ese organismo el proyecto de creación del banco de sangre, que fue aprobado por unanimidad, y pasó a la comisión de salud, que lo mejoró y luego el ejecutivo lo promulgó, haciéndolo extensivo también a las ciudades vecinas, cuyos habitantes se atendían y lo siguen haciendo, en el hospital local, logrando que todas se adhieran también.
Paralelamente a estos trámites, también se envió notas al Ministerio de Salud de la Provincia, “para que desde la provincia autorizaran el espacio físico para que funcione en el hospital Santa Rosa, y además autorizó personal, un administrativo y un enfermero para las extracciones, porque antes era un caos, no se sabía quién, dónde y cuándo se hacían las extracciones”.
El facultativo agregó que “antes de este banco de sangre, al no existir aún el Hospital Masvernat, estaba el Hospital Felipe Heras, pero su banco de sangre era independiente, no nos mandaban, entonces cada persona que llegaba para alguna intervención, debía traer sus propios dadores, y nos encontrábamos con que los que más necesitaban eran las personas de menos recursos, o las urgencias, accidentados, o apuñalados, que venían de zonas cercanas como Los Conquistadores, San Jaime y demás, que venían con el paciente, pero no con la sangre, entonces para nosotros era una angustia trabajar así”, recuerda Fangi.
Deficiencias
Según un estudio previo, realizado por los médicos que impulsaron el banco de sangre, “se realizaban entre 40 y 50 intervenciones con necesidad de transfusiones de sangre por mes, y no había de dónde sacar la sangre”. Además, se había conseguido que el municipio “aprobara la partida mensual para la compra de reactivo y material descartable, entonces hasta el momento se sabía factor y Rh nada más, no se sabía si se le transmitía algo, entonces al ser banco contábamos con reactivo de hepatitis, Sida, hepatitis B, entre otras, era algo bien armado” remarca Fangi.
De la forma de trabajo actual aclara que el Hospital Masvernat envía sangre periódicamente para que el Hospital tenga ante eventualidades, “pero te manda lo mínimo, dos unidades de cada tipo, y hay en situaciones que eso no alcanza, o que se usan en un fin de semana y hay que derivar los siguientes pacientes, cuando la intervención quizás es muy sencilla, pero ante posible riesgo, no nos queda otra opción que ‘abrir el paraguas’ y derivar a Concordia”.
Retroceso
Pero todas esas gestiones no lograron que el banco de sangre dure mucho, en 1999, con la asunción del segundo gobierno de Sergio Montiel en la provincia de Entre Ríos, “la doctora que asumió como directora, que nunca había estado en el Hospital, ni tampoco en Chajarí, decidió desactivarlo, seguramente por orden de más arriba, pero nunca más se pudo volver a instrumentarlo”.
Además, el emprendimiento implicó inversión, “se habían comprado un microscopio exclusivo para el banco de sangre, y la centrífuga, para que no se mezcle lo patológico con lo demás, una heladera y un freezer para mantener la sangre, porque se separaba la sangre y el plasma”.
Al desactivarse este banco de sangre, se firmó el acuerdo con el Hospital Masvernat para el envío de unidades de sangre, “pero no es lo mismo, primero porque te mandan el mínimo, y se pierde autonomía de manejo por ejemplo para hacer nuevos avances y convenios, también, hay que tener en cuenta que te mandan sangre, exclusivamente, no plaquetas por ejemplo, ni albúminas”, señaló Fangi, remarcando también que el banco de sangre significaba puestos de trabajo, “para un administrativo, un enfermero y un bioquímico o hematólogo que es el profesional que tiene que estar al frente por ley”.
Y un dato no menor es que, al contar con el banco de sangre, las intervenciones que se pueden realizar son mucho mayores y de más complejidad, lo que le puede significar una recategorización, algo pedido durante años por las autoridades del nosocomio.
Decisión política
El Dr. Fangi aclaró que para volver a implementar un banco de sangre “no se necesita una gran inversión, es más que nada una decisión política para reactivar”, y la cuestión burocrática, “que nosotros en ese momento hicimos todos los pasos, pero después, la errónea decisión fue desactivar y frenar la salud pública en el departamento”. El médico sostuvo que “es responsabilidad de todos, del municipio, provincia y nación, pensar en la salud pública de un pueblo, porque con plata es fácil tener acceso a la salud, pero tenemos que pensar en fortalecer la salud pública, que es lo que nos beneficia a todos, y es un derecho constitucional, no nos tenemos que olvidar de eso” dijo.
