Los chicos y el amor por la pelota
En los últimos años el fútbol Infanto-Juvenil en las ramas Masculina y Femenina no paró de crecer. A los tradicionales clubes y Escuelitas se han sumado los barrios que hasta en canchitas improvisadas en placitas y transformación de basurales reciben a los chicos. La pelota no se detiene y los felices futbolistas se divierten y emocionan al participar en la gran cantidad de torneos que se realizan en la provincia.

Clubes, Escuelitas y barrios albergan a cientos de futbolistas

En los últimos años el fútbol Infanto-Juvenil en las ramas Masculina y Femenina no paró de crecer. A los tradicionales clubes y Escuelitas se han sumado los barrios que hasta en canchitas improvisadas en placitas y transformación de basurales reciben a los chicos. La pelota no se detiene y los felices futbolistas se divierten y emocionan al participar en la gran cantidad de torneos que se realizan en la provincia.

Marcelo Tortul
redacción-er@miradorprovincial.com

Desde casi siempre -excepto quizás en algunas épocas pasadas donde las categorías superiores predominaban en el gusto de la gente- el fútbol Infanto-Juvenil nunca se detuvo y creció en forma constante en todos los ámbitos y clases sociales. Además ya no asombra observar principalmente los fines de semana las distintas canchas de la futbolera Entre Ríos repleta de chicos y muy bien acompañados por sus padres, familiares y amigos. El camino fue, es y será en la mayoría de los casos con un trabajo y esfuerzo a pulmón, pero con la satisfacción que lo que se realiza es por el bien y la carita de felicidad de los chicos. Y sumarle y un párrafo aparte y satisfactorio es la rama Femenina. Cada vez se conforman más equipos y el auge es impresionante y desde un tiempo atrás tienen su propio fixture en cada uno de los certámenes que forman parte. Algo que puede sonar a lógico, pero hasta no hace mucho las niñas debían integrar equipos de niños. Hasta que en forma acertada los clubes de a poco fueron conformando categorías menores y además comenzaron a surgir y crearse numerosas, Agrupaciones, Escuelitas e instituciones que le brindan un lugar propio para las niñas.

Pos pandemia, sin respiro

El Coronavirus y la Pandemia marcó y mucho al fútbol Infanto-Juvenil. Las prácticas, partidos, torneos y Encuentros tuvieron que suspenderse y los protagonistas sufrieron y mucho la falta de contacto con sus compañeros y amigos. Igualmente quienes coordinan las instituciones intentaron por

intermedio de las redes que, aunque fuera solamente de modos virtual los niños de vez en cuando pudieran conectarse y verse las caras. También se aprovechaba para charlar de muchos temas y hasta repasar aspectos tácticos y que por lo menos brindarle una rutina para que en casa efectuarán trabajos físicos.

Aunque daba la sensación que el tiempo pasaba muy lento, que la Pandemia no se detenía y que el reencuentro nunca llegaría, llegó la etapa donde poco a poco se empezó a retornar la tan llamada antigua normalidad. Primero fueron los entrenamientos paulatinos, luego cotejos amistosos hasta que volvieron los torneos. El párate perjudicó a muchos, pero la reactivación permitió que el crecimiento se transformará en exponencial y que en un corto lapso resurgieran muchos y aparecieran numerosas Escuelitas para satisfacer la alta demanda de peques por jugar al fútbol.

Canchas, escuelitas y torneos

En la actualidad la proliferación de canchas de fútbol es impresionante. Cualquier espacio sirve para improvisar una canchita, como le dicen los niños. No es raro observar en muy pocas cuadras varias de ellas y de distintas dimensiones y comodidades. Un claro ejemplo es en la zona sur de la capital entrerriana donde son vecinos las Escuelitas de Fútbol Defensores del Chapu, Los Pitufos de la 12, La Tribu, Club San Miguel y hasta se le pueden sumar Sportivo Urquiza y Peñarol, entre otros. Si se realiza un relevamiento en toda la provincia la situación no cambia y miles de chicos se suman. Ya desde los 5 y hasta algunos de 4 años se animan a correr detrás de la pelota. Y que mejor que tener un espacio donde confraternizan con otros de su misma edad y aprender el deporte y sus valores.

Todo lugar sirve. Desde un basurero que se transformó en canchita -el caso de la Escuelita del Barrio Gauchito Gil- hasta las placitas de los barrios, pasando por clubes, canchas de fútbol 5 y espacio verde y no tan verdes en muchas oportunidades. En estos casos las Escuelas Barriales de Fútbol denotan un crecimiento asombroso. Las ganas de jugar, la contención que se les brinda y fundamentalmente el aspecto económico donde es imposible que puedan afrontar el pago de una cuota son aspectos importantes. Por supuesto es esencial que los padres y familiares acompañen y que un grupo de profes y personas se pongan al hombro proyectos que lo único que pretenden es que los más pequeños del barrio tengan la chance de practicar, divertirse y alejarlos de los peligros de la calle.

La gran cantidad de torneos y Encuentros y las Ligas -sería imposible nombrar sin dejar ninguno en el tintero- de cada región permiten que la pelota no se detenga y que miles de chicos se conozcan y compartan entre sí momentos que perdurarán por siempre. Entre Ríos es una fuente inagotable en la práctica del fútbol y en los últimos años el número crece día a día.


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