Alejandro Kolevich: «Doha se preparó para ser presentada ante el planeta»
El entrenador de Gross Paracao cuenta en su derrotero por el vóleibol con una experiencia en Catar

Copa Mundial de Fútbol

El entrenador de Gross Paracao cuenta en su derrotero por el vóleibol con una experiencia en Catar, donde integró el cuerpo técnico del equipo más poderoso justo el año previo a la realización de cita ecuménica futbolística. El DT le cuenta a los lectores de MIRADOR ENTRE RÍOS cómo es la vida diaria en el país adonde todo el orbe posa su mirada.

Luis Gómez
redaccion-er@miradorprovincial.com

Catar y fútbol son dos palabras casi fusionadas por estos días, que mantienen atento a un planeta por la reunión máxima de este deporte.

Un nuevo residente paranaense relató su experiencia de vida en el país anfitrión de la cita ecuménica, que permiten entender porqué desde este domingo hay algo más que un encuentro futbolístico. Alejandro Kolevich, entrenador desde hace dos meses y medio de Gross Paracao –el representante entrerriano en la Liga de Vóleibol Argentina (LVA)–, vivió recientemente en Doha, la capital catarí, y se nutrió de vivencias que excedieron su disciplina y llegaron a la antesala de la 22ª Copa Mundial del balompié.

“Fui entrenador asistente de Al Arabi, uno de los más importantes del país y el equipo del emir (Tamim bin Hamad Al Thani, la autoridad máxima del emirato absolutista). Trabajé entre agosto y diciembre del año pasado y por una cuestión familiar debí volver a la Argentina”, se presentó ante MIRADOR ENTRE RÍOS.

Durante su estadía, Al Arabi fue campeón de la Copa del Príncipe y logró un resonante subcampeonato en la Copa Asiática (en Tailandia).

Una sociedad diferente

Al referirse a los aspectos de la cotidianeidad de Catar que más le impactaron, Kolevich expuso: “Es una realidad totalmente distinta. Es difícil ver a cataríes en la calle, excepto cuando pasan en auto. Solo el 15 por ciento de la población es autóctona y los shoppings están diferenciados para los originarios y los expatriados”.

“El deporte y el trabajo profesional permiten un trato más cercano, pero el distanciamiento es lo frecuente”, aclaró.
Otro carácter que le sorprendió fue la influencia de la religión. “El islam es muy fuerte. Hay ocho momentos para orar por día y hay lugares específicos en todos los clubes y centros de entrenamiento. Hemos tenido que retrasar la entrada en calor porque los jugadores están en su momento de oración”, refirió.

Lo mismo ocurre durante el radamán (conmemoración de la primera revelación del profeta Mahoma) cuando, durante un mes, hay ayuno de bebidas y comidas en horas de luz diurna.

“Los entrenamientos se deben hacer de noche, a última hora, y la alimentación cambia totalmente”, continuó.

Al detenerse en este tópico, Kolevich explicó la lucha de los DT con sus dirigidos locales: “Los cataríes están habituados a una dieta con muchas especias y carbohidratos, pero pocas proteínas. Tratamos de hacerles entender que, manteniendo respeto a su cultura, necesitaban incorporar una suplementación para tener un alto rendimiento deportivo”.

“Con los juveniles fue más difícil. No había desarrollo de las divisiones inferiores hasta la llegada de entrenadores argentinos. Igualmente, está claro que la religión es más fuerte que la ciencia”, agregó.

Sede mundialista

Ya ingresando en cuenta regresiva de Catar 2022, Alejandro recordó los preparativos en la ciudad capital el año pasado. “Me llamó la atención la cantidad de trabajadores que hubo en la vía pública. Las obras por la cercanía del Mundial de Fútbol incrementaron la actividad y el tránsito fue más caótico”.

Al respecto, destacó la red de subterráneos inaugurada especialmente y las novísimas autopistas. “La ciudad se preparó para presentada ante el mundo este año”, remató.

En cuanto a la estructura deportiva, Ale conoció dos estadios: “Estuve en el Khalifa, que es muy lindo, con un confort mayúsculo. También en el llamado 974 (por la cantidad de contenedores usados para su construcción) que, aún sin refrigeración, será agradable, porque los partidos se jugarán por la noche, con unos 20º C de temperatura”.

“Todos son fantásticos, con muchas comodidades y buenos accesos. La arquitectura es muy linda y la acústica muy bien lograda, con gradas cercanas al campo de juego, así que la visión es increíble”, agregó quien también recorrió otras bellezas, como el Museo Nacional y la isla artificial La Perla.

El “hincha” local y el diez

Con óptica argenta, Kolevich definió al catarí: “Es pasional, resultadista, muy crítico, pero no alienta a su equipo como lo hacemos los argentinos. Mira los partidos sentado, aunque manifiesta su efervescencia como cualquier fan del fútbol”.

Al hablar del capitán argentino no dudó: “(Lionel) Messi es un ícono mundial. A la Argentina la conocen por él. Genera mucha simpatía porque es fenomenal y juega por un país que no es potencia europea y, aun así, juega bien y tiene chances”.
Sin olvidar al otro gran referente argentino, acotó: “Para los más jóvenes, Messi es todo. Para los más grandes, claro, el favorito es (Diego) Maradona”.

Apasionado de Estudiantes de La Plata, Tata habló de la chance de Argentina: “Está muy bien. Después de dos décadas, cumplió un ciclo completo, con un entrenador y un cuerpo técnico con mucha organización, más un grupo de jugadores consolidado, que llega en un buen momento”.

“Se percibe que se pudo trabajar colectivamente, algo muy importante para nosotros, y puede que dentro de esa organización Messi, (Ángel) Di María y compañía brillen. Soy muy optimista”, ratificó.

Costumbres argentinas

Considerando los contrastes entre los estilos de vida, a Ale Kolevich le costó encontrar a Catar como destino de arraigo para los argentinos.

“Lo veo complejo, pero es una opinión muy personal. Solemos creer que vamos a cualquier lugar y podemos hacer lo que nos plazca; eso no es posible, hay que ser pertinentes con lo que se hace. Creo que debemos ser más respetuosos de las culturas, al margen de que no tengamos las mismas creencias”, evaluó.

No obstante, también consideró aspectos posibles: “Catar es otra vida, con condiciones económicas más favorables y experiencias de disfrute, como las culturales, que enriquecen”.

Y, respondiendo por sí mismo, cerró: “Si es por una opción profesional, de desarrollo personal y de mi carrera, sí. Para vivir, no la elegiría”.

La mujer en Catar

El rol femenino en la sociedad catarí marca más contrastes que los enumerados líneas arriba.

“La mujer que va con empleo o por cuestiones profesionales, tiene más aceptación. Pero no es común verla en cargos jerárquicos”, esclareció Alejandro Kolevich.

“Los argentinos que se radicaron allá, terminaron relacionándose con extranjeros de comunidades más afines, de Sudamérica o latinos de Europa. Socializar con los cataríes no es común, máxime con las mujeres”, testimonió el docente platense.

En cuanto al vóleibol femenino, Kolevich puntualizó que se juega en los niveles amateur y colegial: “En general, el deporte femenino es incipiente. Se practica en ámbitos muy cerrados, como asociaciones femeninas, y está prohibido el ingreso de varones, incluso de los cataríes”.

Argentinos pioneros

Hasta hace poco tiempo Catar era un país ignoto y el nivel en el vóleibol iba de la mano. Sin embargo, este año intervino por primera vez en el Campeonato Mundial que se celebró en Polonia y Eslovenia y, aunque no avanzó de la fase de grupos, dejó grata impresión en sus juegos ante Brasil y Cuba, dos tradicionales potencias.

Alejandro Kolevich fue protagonista de ese salto de nivel –integró el staff de Al Arabi, el subcampeón de la Copa de Asia de clubes– y explicó cómo se llegó a ese status.

“Le dan mucha importancia y cada vez hay mayor inversión. Catar tiene la posibilidad de tener dos refuerzos del exterior, más otros cuatro extranjeros con antigüedad en el país. Eso provocó que su liga se potenciara y que el país sea competente ante los grandes del continente, como Japón, Irán y China”, manifestó.

Con Camilo Soto como seleccionador, en Catar se trabaja en un plan similar al exitoso que desarrollaron Julio Velasco y Raúl Lozano en Irán.

“Se buscan jugadores brasileños y balcánicos, por la agresividad de ataque y cuestiones físicas, también africanos. A los entrenadores argentinos nos valoran porque somos meticulosos y exigentes, pero sin provocar un conflicto en el jugador”, consideró.

“Nuestra dedicación para el juego y la pasión por entrenar les llamó la atención a los dirigentes de Al Arabi”, resaltó el ahora coach de Gross Paracao.


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