En vísperas de la campaña de trigo 2025/26, la Bolsa de Cereales de Entre Ríos publicó un informe estimativo sobre cuánto dinero requerirá la producción del cultivo en la provincia para el próximo ciclo.
“En pocas semanas comenzará la siembra de trigo de la campaña 25/26. Si se supone el promedio de los tres últimos años como una primera proyección, la superficie a cultivar sería en torno a las 600.000 hectáreas (ha)”, adelantan desde la Bolsa.
“Asumiendo solamente el costo de pulverización para el control de malezas, las semillas, el fertilizante y la aplicación de fungicidas, es decir, lo que se resume como ‘insumos y labores’, estamos ante un desembolso de aproximadamente 356 U$S/ha. Por lo tanto, se estima que los agricultores deberán invertir cerca de 214 millones de dólares”, detallan, para remarcar luego que “dicha cifra no contempla los costos de la cosecha, del flete, la comercialización ni el arrendamiento”.
Si bien desde la Bolsa aclararon que en breve se publicará un informe técnico más preciso en colaboración con el INTA, estos guarismos surgen a partir de “un análisis incipiente del flujo de dólares que el agricultor deberá invertir para poner nuevamente en marcha la producción del cereal”, explicaron.
“Los productores en su gran mayoría no cuentan con fondos suficientes para cubrir la totalidad de las erogaciones demandadas. Por lo tanto, gran parte de esta inversión se realiza por la financiación a través de cooperativas, proveedores de insumos agrícolas y en menor medida por entidades bancarias”, aclararon desde la entidad.
Asimismo, el informe menciona que la producción del cereal genera un derrame económico a través de su demanda, la cual repercute indirectamente en las arcas del Estado, y que el ingreso provincial por la producción de trigo se posicionaría en 421 millones de dólares. “Los 207 millones de dólares de diferencia no serán netamente beneficios para los productores ya que aproximadamente el 24% se desembolsará para llevar a cabo la cosecha; el 27% para pago de arrendamiento; 29% si es necesario un flete largo a puerto, y el 5% para llevar a cabo la comercialización”, subrayan desde la Bolsa. “El restante 15% se divide entre gastos de estructura, impuestos y beneficios del productor, donde el margen bruto es inferior al 10% de la inversión inicial”, remarcan luego.
En este sentido, el documento publicado por la Bolsa de Cereales provincial destaca que “resulta evidente que el sector agrícola realiza grandes inversiones, con altos riesgos y baja rentabilidad, donde con cierta frecuencia se presentan resultados económicos negativos y que implican cargar con pasivos que serán trasladados en los próximos ciclos productivos”.
