El sexteto jazzístico Hijos de Buda brindará un show musical con motivo del estreno de un audiovisual en el que se respirará el Jazz Manouche gitano, en un formato que le permitirá al público mezclarse en el concierto en una ronda cercana para celebrarlo como si estuviera en una ronda en la casa familiar.

“Bienvenidos” es el nombre del film que se podrá ver, en un registro que reproduce la intimidad de la banda al tocar su estilo tan único en la ciudad. La cita será este sábado en El gran salón de la Plataforma Lavardén.

Hijos de Buda suena desde hace más de 10 años con las composiciones de su máximo referente: Django Reinhardt, pero también el Vals Musette italiano y Choro Brasil.  El grupo lo componen Julián Cicerchia en guitarra eléctrica, Sebastián Teglia en guitarra, Pablo Galimberti en violín, Mauricio Boechi en acordeón, Daniel Lara en guitarra y Bernardo Daluicio en contrabajo. 

Sebastián Teglia es uno de los guitarristas y de los ideólogos junto a Cicerchia de esta orquesta estilo gitana, y en diálogo con Mirador explicó que la propuesta del audiovisual “es un intento de retratar lo mas fiel posible a la música que nosotros hacemos, y por eso fue grabado en vivo con público, tiene tomas algo más cinematográficas pero que transmiten lo que experimentamos al tocar, y formar esta comunión como grupo y también con el público”.

En torno de aquellos primeros tiempos en que decidieron hacer este estilo musical de jazz que no era habitual en Rosario, expresó: “A mí siempre me gustaron la guitarra, el flamenco y el jazz. Me hallaba en el blues y el rock, pero quería tocar jazz y me resultaba difícil. Escuchaba a Javier Malosetti. Con el jazz americano me pasó que sentía que el guitarrista come las migajas del pianista como instrumento principal, me parecía aburrido para tocar la guitarra. Entonces el jazz gitano me voló la cabeza. Conocí la música de Django Reinhardt, que era un gitano belga que hizo su versión del swing con guitarras y violines. La guitarra era tanto base rítmica como instrumento melódico, con un rol preponderante y divertido, monstruoso, bello y difícil de tocar. Nos conocimos con Julián, y pasamos ocho horas tocando en bar El Olimpo con guitarras criollas. Entonces fuimos sumando otros músicos hasta dar con la formación que tenemos hoy, con quienes encontramos en el estilo una libertad única, y buscar esa mística y capacidad de contagiar en la gente, que tiene el pueblo gitano.

Para Teglia tocar en ronda tiene muchos motivos: “Nos resulta orgánico, como estar en la sala de ensayos, pero junto a la gente. Por lo técnico mejora también, porque nos escuchamos de cerca uno al otro, interactuando y entendiendo lo que sucede en la cabeza de los demás músicos, y con instrumentos acústicos que deben sonar de aire, excepto por la guitarra de Julián que va enchufada. Además, no hay un frente en el escenario”.

Sobre esta presentación del audiovisual en Lavardén adelantó: “Va a comenzar con la proyección del audiovisual y va a haber un pequeño número de tap, y esperamos que haya baile si al público le nace.


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