Paradero es una obra que pone en escena diez años vividos por Carmen y Paloma, una pareja de mujeres que pisan los cuarenta años, y al separarse hacen carne y eco del mandato social de ser mujeres y ser madres. Durante el año 2024 realizó cuatro funciones y le fueron  suficientes para ganar el prestigioso premio  “La Gordillo 2024” en la categoría a mejor guion. La marcha de la dramaturgia escrita por Simonel Piancatelli no se detiene, y estrena la temporada 2025 con funciones pactadas para los viernes de mayo a partir de las 21 horas en La Orilla Infinita ( Colón 2148, Rosario). Mirador Provincial dialogó con la creadora.

Simonel Piancatelli en primera persona

-¿Cómo fue el proceso de producción de la dramaturgia?

-El proceso de dramaturgia comenzó como espectadora teatral. Siendo mujer, lesbiana y feminista muy consumidora del teatro local, me encontraba llegando a diferentes emociones y sensaciones, pero sin lograr empatizar con las historias en su totalidad. Me gusta reflexionar después de ver alguna obra que llame mi atención, y es ahí cuando la misma pregunta se hacía presente una y otra vez: ¿cómo sería si esto que ví pasara en otro tipo de vínculo, en otros géneros? Es ahí cuando, desde lo personal, comienzo a escribir Paradero. Un proceso de producción dramatúrgico que llevó cinco años de escritura. Mi obra no está basada en hechos reales, pero sí inspirada en algunos momentos personales. Renegué muchísimo de eso, de lo propio, pero me convencí de lo interesante que sería llevar a la escena rosarina una historia de amor entre dos mujeres, quizás tan poco vista hasta el momento, para que espectadores y espectadoras puedan reflexionar y empatizar también desde esta elección.

-¿Cuáles fueron las influencias artísticas a la hora de escribirla?

-No hubo algo más inspirador e influenciable como lo que pasaba en la calle en ese momento en el que me sentaba a escribir. La lucha cultural unía a las pibas para marchar y hacer lío desde diferentes lugares. Yo participaba activamente desde lo cultural y al día de hoy el teatro también es mi grito de lucha: Paradero nace desde la necesidad artística, es una decisión política en forma de obra de teatro.

-¿Qué significó ganar el premio “La Gordillo 2024” a mejor guion teatral?

-Sorpresivamente un mimo muy grande a mi trabajo, pero sobre todo una gran respuesta a la cantidad de preguntas e inseguridades que se me presentaron todos esos años de escritura. Es la primera obra de teatro que escribo sola, que cuenta y duela varios aspectos de mi vida. Y que en cinco funciones premien esta historia, la cual consideré necesaria para todas y todos los espectadores, pero sobre todo para las mujeres, me enorgullece y me da esperanzas.  Estoy muy agradecida y celebro estos espacios de premiación que hacen que la escena rosarina se reúna, conozca, comparta y sostenga en el tiempo nuestro teatro.

-Es una obra que aborda el mandato social de la maternidad. ¿Cómo pensás que conviven en el mundo actual, el imperativo reinante de la eficacia, con la maternidad?

-Pienso que todavía nos falta avanzar en el tiempo como sociedad. Hay varios espacios abordados, pero aún sigue estando el cliché “si sos mujer, tenes que ser madre” y solo madre. Desde la obra intentamos deconstruir el mandato, mostrando dos personajes cotidianos de cuarenta años, muy diferentes entre sí bajo quizás, la generación más afectada por el Deber ser de este momento.

Personalmente, considero que tal convivencia existe, pero que la militancia constante y la ola del feminismo ha ayudado a lo largo de su recorrido a sentirnos aceptadas socialmente con más opciones a la hora de elegirnos mujeres y/o mujeres madres. Pienso que al haber más alternativas, la maternidad también se permite variar en sus formas y, por lo tanto, desfigurar cierta eficacia que deconstruye diferentes presiones, así sean maternales, laborales, vinculares, etc. 

-El arte en cualquiera de sus manifestaciones, suele mostrar aquello que ocurre en la vida cotidiana. ¿Se puede pensar desde la obra que la función materna está en crisis? ¿Y la paterna?

-Desde la obra ponemos en tensión el vínculo entre dos mujeres con sus diferentes formas de estar en un mundo patriarcal. Dentro de este se cuestiona la crianza. Es por eso que sí podemos pensar desde nuestra obra la crisis de los roles tanto maternos como paternos, ya que están cuestionados por nuestras protagonistas a la hora de ejercer, pensar y llevar a cabo un embarazo juntas.

-¿Cómo influye la cultura del patriarcado en las nuevas maternidades?

-Pienso al patriarcado como una cultura limitada, por lo tanto, me cuesta considerar que haya lugar para las nuevas maternidades. Siendo parte del colectivo LGTBQ+ que tiene un abanico amplio para poder elegirnos como mujeres en esta sociedad, por más que el gobierno de turno atrase en estas temáticas, lo que queda expuesto una y otra vez es el poco lugar que hay para todos y todas. Entonces frente a tal evidencia lo único que logra el sistema patriarcal, una vez más, es la no inclusión. Pone a la mujer en un solo lugar desde que ser convierte en madre sin opción a equivocarse.

-¿Cuál pensas que es el rol de la ciencia y la función del estado?

-Con respecto a la maternidad, la ciencia abre el camino a la posibilidad. Y soñamos con un estado presente que acompañe a que las personas puedan ser parte de una sociedad que pueda pensar en proyectarse sin ser específicamente heterosexual. Así mismo, pienso que la ciencia abarca un porcentaje de privilegios que en gran medida tiene que ver con un mundo burocrático.  

Sinopsis

Carmen es una chica sencilla con su identidad lesbiana definida desde la infancia. Paloma pertenece a una familia muy conservadora, y es heterosexual. Pero ahora está enamorada de una mujer, y parece que se lo permite, a pesar de ir contra su crianza. Carmen y Paloma se aman. Contradicciones, desacuerdos y una historia llevada a escena anacrónicamente.

Las protagonistas se permiten soñar con una familia. Paloma y Carmen se adentran en el mundo de los tratamientos de fertilidad y descubren el método ROPA. Una técnica que permite compartir la maternidad entre dos mujeres. El método consiste en un ciclo de Fecundación in vitro donde una mujer aporta los óvulos (se la llama madre genética), y la otra lo aloja en su útero una vez fecundado (llamada madre gestante). El tratamiento es complejo, y además de tiempo, demanda mucho dinero, junto a la entrega de los cuerpos afectados, ya que, de eso depende el éxito de la intervención. El tratamiento es un proceso que deja huellas en las mujeres que deciden atravesarlo, donde el deseo materno debe ser muy fuerte.

Paradero es una obra que, desde la necesidad de contar una problemática, expone también una crítica social: aún queda mucho camino por recorrer para la construcción de una sociedad igualitaria.

Ficha

Dramaturgia y dirección: Simonel Piancatelli

Asistencia de dirección: Sabrina Marinozzi

Actúan: Agustina Guirado y Macu Mascía

Realización de escenografía: Claudio Piancatelli, Silvia De Grande y Lucas Comparetto

Canción final: Evelina Sanzo


Funciones

Días: Viernes de mayo y junio

Horario: 21 horas

Sala:  La Orilla Infinita ( Colón 2148, Rosario).        




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