El cruce surgió a partir de que desde El Cineclú convocaron a los cinéfilos de Linterna Mágica a participar una de sus habituales “yapas”, es decir sus actividades complementarias a los ciclos de proyecciones que ellos habitualmente convocan de películas, y la cita será el miércoles 14 a las 20.30 en el Instituto Isabel Taboga, Sarmiento 1112.

Quien moderará el panel será el periodista Leandro Arteaga, conocedor de la obra del autor, quien en su momento entrevistó a sus compañeros dibujantes Francisco Solano López y Alberto Breccia. En diálogo con Mirador, explicó: “Nuestro grupo es amigo del Cineclú, y en el encuentro buscaremos compartir la discusión en torno a lo mucho que El Eternauta promueve, a nosotros así como al público que asista, ya que esta serie existe y lleva consigo todos los intentos anteriores que no pudieron ser pero que allanaron el camino para que suceda”.

En torno a su parecer sobre el estreno de la serie de Netflix, precisó: “Fue un contraste entre las expectativas que tenía y el disfrute, me dejé llevar y fue muy gratificante. La serie fue consecuente con el espíritu del original. Esta fue releída por distintos públicos, y hoy es esta época con nuevos públicos y con este formato distinto que es audiovisual. Eso es muy interesante: ver cómo se plasmaron los personajes, y sus caracterizaciones”.

Como conocedor de la historia del autor fue consultado sobre qué hubiera pensado si viviera de esta versión audiovisual: “Oesterheld seguramente estaría muy contento con el vuelo que su historieta está tomando. Él pudo prefigurar algo que vislumbraba y daba forma paulatina, una narrativa que llevaba un mensaje que él mismo no iba a poder decir luego. Sabemos que está desaparecido y no dónde está ni qué hicieron con él. El personaje de su historieta viene a actualizar la pregunta de dónde está Oesterheld, y en esa misma pregunta, dónde están los demás desaparecidos”.

La serie toma el concepto del cómic de nadie se salva solo, y en torno a ello, Arteaga precisó que “se está hablando mucho de reconocernos en el otro, ayudarnos mutuamente y entendernos colectivamente para proyectar un horizonte social mejor en este momento muy crítico. Ante la ausencia de una ley de cine en Santa Fe y el desfinanciamiento del Incaa que conlleva que no se están realizando películas, pienso que la serie puede oficiar en mejorar las políticas audiovisuales, pero no le corresponde ser la que lo lleve adelante. Sí creo que expresa la necesidad de accionar colectivamente en su reclamo como sociedad”.

Juan Salvo ex combatiente, Rodolfo Walsh y un Eternauta II maldito

Sobre la decisión de los guionistas de que Juan Salvo sea un contemporáneo y ex combatiente de la guerra de Malvinas, apreció: “Me parece un hallazgo. Juan Salvo es el mito que tiene consigo el dolor que es Malvinas y también el orgullo que es Malvinas. Su desconfianza en el ejército condice con estos tiempos, luego de la desaparición de personas, entre ellas Oesterheld. Creo que contar estas cosas implica asumir lo sucedido”.

En ese sentido, el periodista especialista en cine y cómics destacó que esta serie: “Me parece alucinante que ese asunto, como otros más o menos explícitos en la serie, se estén desprendiendo otras instancias de una sociedad que necesita contar lo que le pasó. Una de estas cosas es la mención a los fusilamientos a inocentes que se dieron en las puertas de un shopping de José León Suárez. Eso fue un señalamiento a los fusilamientos de Operación Masacre, la obra de no ficción fundacional de Rodolfo Walsh”.

Fue entonces que apreció en torno al autor: “Que no se conozca mucho sobre la historia de vida de Oesterheld, asi como de El Eternauta II, escrito por él durante el tiempo que se encontraba en la clandestinidad, tiene que ver con la gran tragedia de que la historia es visibilizada o invisibilizada según el gobierno de turno. El lanzamiento de la serie trae inevitablemente aparejada la necesidad de saber quién era Oesterheld, y al saber que permanece desaparecido, nacen tantas más preguntas. Con el tiempo pienso que habrá nuevas versiones del Eternauta, como las hubo en el comic”.

Finalmente, Arteaga aseveró que El Eternauta II siempre fue visto como una historieta “maldita” o que no era tan buena porque tendría un direccionamiento ideológico montonero. “Es una versión desde la tragedia que se vivía en ese mismo momento, ya que salía en 1976. Y el autor la escribía desde el dolor. El dibujante Solano López no acordaba con Oesterheld porque era montonero, pero contó que lo seguía dibujando porque quería saber cómo terminaba la historia. El propio Solano tuvo que exiliarse junto a su hijo escapando también del Ejército. Esta segunda versión es tan importante como la primera, y pienso que es cuestión de tiempo para que se le comience a prestar la atención debida”.


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