Un relevamiento realizado por la Municipalidad de Rosario encendió las alarmas: en solo un año se duplicó la cantidad de personas en situación de calle en la ciudad. El dato refleja el impacto de la crisis económica en los sectores más vulnerables y la insuficiencia de las redes de contención social.
En total, fueron contabilizadas 403 personas que viven directamente en la calle, es decir, sin ningún tipo de resguardo habitacional. La cifra representa un crecimiento del 97 por ciento respecto del año anterior, cuando el conteo había arrojado 205 casos.
A eso se suman otras 160 personas que, si bien no duermen en la vía pública, pernoctan en paradores o dispositivos de emergencia. El número total asciende así a 563 personas, una cifra que vuelve a poner en discusión el alcance de las políticas públicas frente a la indigencia estructural.
El operativo de relevamiento se llevó a cabo en la madrugada del miércoles 15 de mayo y fue impulsado por el municipio junto a diversas organizaciones sociales, universidades, fundaciones y equipos interdisciplinarios. La metodología consistió en recorrer cada una de las áreas de la ciudad para registrar, dialogar y censar a quienes se encontraban en la calle.
Se identificaron 243 lugares donde al menos una persona se encontraba en situación de calle. El distrito Centro concentró la mayor cantidad de casos, con 184 personas, seguido por el Noroeste y el Sur. El perfil mayoritario es el de varones adultos solos, aunque también se encontraron mujeres, personas trans y, en menor medida, adolescentes y adultos mayores.
En base a los datos oficiales de la Municipalidad a los que accedió Mirador Provincial, el 84 por ciento de las personas consultadas afirmaron haber pasado la noche anterior durmiendo en la calle, y la mayoría aseguró haber permanecido en esa condición durante más de seis meses. Entre las causas, mencionaron principalmente la falta de trabajo, conflictos familiares y la imposibilidad de sostener un alquiler.
El informe también expuso que muchas de estas personas no acceden a prestaciones de salud ni cuentan con documentación vigente, lo cual complica aún más la posibilidad de que puedan salir de esa situación. Otro dato preocupante es que una parte importante padece problemas de consumo problemático o enfermedades crónicas sin atención.
El gobierno municipal destacó la articulación con organizaciones que brindan asistencia directa, pero reconoció que el crecimiento de la indigencia plantea nuevos desafíos. Desde el área de Desarrollo Humano remarcaron la necesidad de reforzar la red de paradores, dispositivos nocturnos y políticas de inclusión laboral.
Por su parte, las organizaciones sociales que participaron del censo insistieron en que la situación es crítica y que el número real podría ser aún mayor, ya que muchas personas en situación de calle se esconden o se desplazan constantemente, lo que dificulta su localización.
El relevamiento busca convertirse en una herramienta para el diseño de políticas públicas más efectivas. No se trata solo de contar personas, sino de entender historias, recorridos de vida y necesidades concretas que exigen respuestas urgentes.
Mientras tanto, la imagen de una ciudad con cada vez más personas durmiendo a la intemperie se vuelve parte del paisaje cotidiano. Una postal que interpela a toda la sociedad y que obliga a pensar cómo reconstruir los lazos que permitan recuperar derechos básicos como el techo, el trabajo y la dignidad.
