Streaming: “El Profesor”, una comedia que aborda el problemático funcionamiento de la educación
La serie se centra en sus vivencias diarias, retratando el choque de ideologías y las tensiones reinantes entre compañeros, directivos, padres y alumnos. Credit: Gentileza.

El libro “Cometierra” de la escritora porteña Dolores Reyes hasta hace apenas unos meses estuvo en el centro de la escena, siendo objeto de controversias y fuertes críticas al ser considerado como “pornográfico” por algunos sectores conservadores que rechazaban su inclusión en el plan de estudios de algunas escuelas bonaerenses. Pese a ello, la novela consiguió no solo seguir circulando, sino que ganó una mayor popularidad, afianzando así el debate en torno de temas como la violencia de género y la representación de las mujeres indígenas.

La cita no es casual ya que el protagonista de la serie “El Profesor”, disponible en la plataforma de streaming Disney+, junto con la comunidad educativa en su totalidad se enfrentan diariamente a ese tipo de discusiones. En cada uno de los ocho episodios que componen esta primera temporada, a través del humor, la sátira y de forma muy amena, se ponen en disputa y consideración temas como la inclusión de ciertos contenidos en las aulas y el modo de abordarlos. A través de la literatura, “El Profesor” construye espacios de diálogo y confrontación donde se exponen distintas visiones del mundo. Y allí radica una de las principales razones de su éxito.

La serie

“El Profesor” (English Teacher, 2024), creada, producida y protagonizada por Brian Jordan Alvarez, explora muchas de las contradicciones y presiones que hoy son moneda corriente. Lo hace teniendo como contexto una escuela en Austin que, si bien se describe como muy liberal, forma parte del estado de Texas, ubicado ideológicamente en la vereda opuesta.

Cuenta con un formato tradicional de sitcom recordando a su paso otras producciones escolares como “Abbott elementary” (en la misma plataforma). Cabe mencionar que aborda, quizás como ninguna otra, la denominada batalla cultural desde el punto de vista – en la mayoría de las ocasiones – de Evan Márquez, un profesor de inglés gay que es su personaje principal.

La serie se centra en sus vivencias diarias, retratando el choque de ideologías y las tensiones reinantes entre compañeros, directivos, padres y alumnos. 

Lo interesante es que consigue hacerlo de forma muy divertida. “El Profesor” presenta apenas un puñado de personajes, y todos ellos gozan de muy buena química. Existen un sinfín de situaciones graciosas, un excelente manejo del ritmo y diálogos frescos e inteligentes. Un elenco amalgamado que parece llevarse a la perfección desde los minutos iniciales.

Cada episodio formula un conflicto escolar que intenta resolverse bajándole el tono mediante el humor. Algunos rozan lo absurdo, como es el caso del capítulo inicial, que sirve también para indicar el tono general de la comedia.

Evan, algo así como un profesor de lengua local, es citado desde la dirección tras ser denunciado por la madre de un alumno, acusándolo de influenciar la sexualidad de su hijo luego de haberlo visto besar a otro profesor (Jordan Firstman). La conducta, tildada de inapropiada, expone también las escasas herramientas con las que cuenta la dirección escolar, en este caso comandada por Grant Moretti (Enrico Colantoni), para defender y sentar posturas a favor de los docentes.  Un tironeo que, en muchas ocasiones, tiende a favorecer y calmar reclamos retrógrados.

Este hecho será solo el punto inicial, ya que, a lo largo de los episodios, se presentarán otras situaciones, todas tendientes a explorar los límites de la tolerancia, las sensibilidades extremas y la moralidad. Por ejemplo, en uno de los ellos un grupo de alumnos debe vestirse de mujer oficiando como porristas de sus compañeras – un evento tradicional de la escuela que resulta problemático en estos tiempos -; en otro surgirá el tema de las armas y los clubes de tiro, que irónicamente desafían la seguridad del entorno educativo; se hablará de la presencia de detectores de metales; luego, estudiantes simularán trastornos psicológicos para esquivar las responsabilidades académicas; y en uno distinto surgirá el tema del uso de celulares con el fin de grabar las exposiciones de los docentes. La batalla cultural se plasma siempre de manera muy graciosa, abordando con humor tensiones que son completamente reales.

En líneas generales, la serie dialoga con un concepto de poder que, diariamente, parece correrse a favor de los padres y alumnos. Estos se muestran demandantes, traspasando cualquier tipo de límites. Frente a ello, la serie bromea con los malabares que los docentes deben hacer para mantener su trabajo sin ser demasiado progresistas o conservadores. “El Profesor” expone a los docentes como perfectos equilibristas y a las instituciones como empresas en las que el cliente siempre tiene que tener la razón.

Sin ir más lejos, Evan está acompañado por Gwen Sanders (Stephanie Koenig), una docente de Historia que se ve obligada ahora a enseñar las dos versiones/visiones de la Inquisición Española. Como personajes recurrentes también se suman Markie Hillridge (Sean Patton), un profesor de educación física liberal duro por fuera y muy sensible por dentro y Rick Santana (Carmen Christopher), un consejero escolar bastante inocente y adicto a la bebida. En pos de explotar la vida sentimental y sexual de Evan, entrará en escena Harry (Langston Kerman), profesor de Física también gay, que traerá consigo una serie de complicaciones a Evan y su entorno. 

Alvarez consigue con guiones ocurrentes y efectivos que las actuaciones se alejen de los estereotipos. Su serie es fresca y goza de una fuerte identidad, planteando interrogantes e invitando a los espectadores a reflexionar acerca de las dinámicas de un ecosistema educativo demasiado frágil.

Más allá del entretenimiento, la serie funciona como una radiografía ácida y reveladora de los dilemas contemporáneos que enfrentan las escuelas públicas: la lucha por mantener la autoridad docente en un contexto de corrección política creciente, la tensión entre diferentes visiones ideológicas y la batalla constante por definir qué conocimiento merece ser enseñado. Con una mirada mordaz pero empática, “El Profesor” se ríe tanto del conservadurismo militante como del progresismo burocrático, sin alinearse claramente con ninguno, y en ese equilibrio incómodo invita a la reflexión profunda sobre el rol social de la educación y las complejas dinámicas que se tejen día a día en el aula.

“El profesor” pese a su título un tanto simplón, tiene desde el humor – uno por momentos desternillante – mucho que decir, brindando conclusiones fuertes y una mirada realista del día a día en el ámbito escolar actual. Sin dudas, una de las mejores comedias de los últimos meses que recientemente ha sido renovada para una segunda temporada.


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