No fue una boda más. Este viernes al mediodía, el pasaje Luetich de Rosario se vistió de fiesta para recibir el casamiento del intendente Pablo Javkin con la médica Luisina Fruci, oriunda de Villa Gobernador Gálvez. La ceremonia se realizó en el marco del programa provincial de matrimonios en espacios públicos y reunió a familiares, amigos y curiosos que no quisieron perderse la escena.
Desde temprano, decenas de personas se concentraron en las escalinatas del tradicional pasaje. El primero en llegar fue Javkin, vestido con un traje claro y visiblemente emocionado. “En tiempos donde el odio y la agresión son moneda corriente, es lindo celebrar el amor con Luli y con toda esta gente querida”, expresó al ingresar.

La lista de invitados combinó allegados de la pareja con caras conocidas de la ciudad. Entre ellos, se destacó el saludo del histórico conductor Julio Orselli, quien recordó los años en que Javkin era invitado frecuente de su noticiero. Invitado a quedarse, aceptó ser parte de la celebración.
Minutos más tarde apareció la novia, con un vestido blanco sencillo y elegante. Con timidez, tomó la palabra para agradecer el acompañamiento: “Estoy muy feliz por este momento que compartimos con Pablo. Somos dos personas muy trabajadoras e intensas, por eso nos unimos”. Entre risas, recordó la propuesta de matrimonio: “Se arrodilló para mostrarme los anillos. Le dije que sí, pero que se levantara porque se iba a hacer mal”.
El clima de emoción se potenció cuando hablaron los testigos de ambos. Del lado de Luisina, estuvieron su hermana y la convencional constituyente Josefina del Río; mientras que por Javkin lo hicieron el escritor Luciano Olivera y el coordinador del Gabinete municipal Rogelio Biazzi. Sus mensajes, cargados de ocurrencias, generaron carcajadas y lágrimas entre los presentes.

La jueza a cargo de la ceremonia condujo el momento más esperado: la pregunta formal y la respuesta afirmativa de ambos. Luego llegaron los besos, los aplausos y las palabras de agradecimiento de los flamantes esposos, que recibieron la libreta con emoción.
Al ser consultados por la prensa, Javkin y Fruci aclararon que no habrá fiesta multitudinaria ni luna de miel inmediata. “Será un almuerzo sencillo con los íntimos y después cada uno sigue con lo suyo”, coincidieron, destacando que priorizan la vida cotidiana y sus responsabilidades.

El casamiento en el pasaje Luetich se convirtió así en un acontecimiento público, cargado de simbolismo y espontaneidad, que reflejó no solo la unión de la pareja, sino también la cercanía con la ciudad y sus vecinos.
