Alrededor de 300 estudiantes del sudoeste rosarino se quedaron sin clases este lunes tras un episodio de vandalismo en la Escuela Intercultural Bilingüe 1380 Roberto Fontanarrosa. El establecimiento sufrió graves daños durante el fin de semana: delincuentes ingresaron al edificio, destrozaron varias aulas, robaron artefactos y provocaron un corte de luz.
La directora de la institución, Gabriela, confirmó a LT8 que los ladrones irrumpieron en la escuela el sábado por la noche o en la madrugada del domingo, en calle Cura Brochero al 4400. Luego de desconectar el suministro eléctrico en parte del edificio, vandalizaron cuatro aulas y se llevaron ventiladores y estufas.
La situación obligó a las autoridades a suspender las clases del turno mañana de este lunes. Aunque se esperaba restablecer el servicio eléctrico para retomar las actividades en la tarde, todo dependía del trabajo de los técnicos que revisaban las conexiones y reparaban los daños.
“El sábado dejaron un sector de la escuela sin luz. Los docentes nos enteramos más tarde porque una familia de la zona vio los salones abiertos y avisó”, explicó Gabriela. Además de los artefactos robados, las aulas quedaron con puertas rotas y cableado suelto, lo que impidió garantizar condiciones mínimas para dictar clases.
El robo también dejó sin agua al establecimiento. Al no funcionar las bombas eléctricas, los tanques no pudieron cargarse y eso afectó los servicios básicos para estudiantes y docentes. “Si lo resuelven durante la mañana, a la tarde habrá clases”, señaló la directora con expectativa.
La escuela, que alberga a unos 600 alumnos, comenzó la semana con la mitad de su matrícula sin poder asistir. Personal policial del Comando Radioeléctrico intervino en la denuncia y, tras el relevamiento, confirmaron la magnitud de los destrozos: cables pelados, conexiones dañadas y un edificio que requiere reparaciones urgentes.
“La escuela es muy abierta, tiene rejas en todo el perímetro. Si los vecinos ven algo raro, generalmente avisan. Esta vez, lamentablemente, cuando lo supimos el daño ya estaba hecho”, lamentó la directora. El hecho volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de las instituciones educativas frente a la inseguridad.
