La postal cotidiana de Rosario está cambiando. Lo que alguna vez fueron pequeños refugios de papel y tinta, los kioscos de diarios, atraviesan un proceso de reinvención acelerado. Días atrás la decisión del Gobierno nacional de habilitar a estos puestos a transformarse en operadores postales, con capacidad de entregar correspondencia, paquetería, documentación personal, tarjetas bancarias e incluso compras de comercio electrónico, abrió un nuevo capítulo en la historia de un rubro que desde décadas busca sobrevivir frente al declive de la venta de diarios y revistas. Desde el Correo indicaron que se pone en riesgo miles de empleos.
Una medida que rompe con dos décadas de regulación
Días atrás y mediante el decreto 629/2025, publicado en el Boletín Oficial, el gobierno de Javier Milei derogó la normativa que desde el año 2000 regulaba la venta y distribución de diarios y revistas en la vía pública. La disposición, presentada por el gobierno libertario, fue pensada como un paso hacia la “modernización” y la “libertad de mercado”, habilitando a los kioscos de diarios de todo el país a ofrecer una batería de servicios adicionales.
Y no se trata sólo de café al paso, algo que ya contemplaba una ordenanza municipal en Rosario, buscando desde 2024 dar aire a los puestos, aunque no muchos lo hicieron. Ahora abre la puerta para que se conviertan en pequeños nodos logísticos capaces de meterse en la diaria del Correo Argentino y de las empresas privadas de paquetería. El cálculo de la Municipalidad es que hay cerca de 200 puestos habilitados en la ciudad.
La novedad no cayó bien en el Sindicato de Trabajadores del Correo. Desde la seccional Rosario emitieron un comunicado en el que se declaró en estado de alerta y movilización. “Desde la asunción del presidente Javier Milei se ha generado una gran incertidumbre poniendo en jaque miles de puestos de trabajo. No sólo afecta a los trabajadores y trabajadoras, sino que también atenta contra la calidad del servicio, la soberanía nacional y la conectividad de todo el país”, señalaron a través del comunicado.

La mirada desde dentro del kiosco
Mientras la polémica se instala en la agenda pública, los kiosqueros analizan con cautela qué oportunidades abre la nueva habilitación. Guillermo, a cargo del puesto ubicado en la esquina de Mendoza y Alsina, en barrio Echesortu, tiene claro que la diversificación ya no es una opción sino una necesidad. “Hace casi cuatro años que estoy al frente del kiosco, pero este lugar tiene más de medio siglo de historia. Antes estaba en la vereda de enfrente, frente al supermercado. Yo mismo lo conocía de chico cuando iba a la escuela Pestalozzi”, recuerda mientras habla con Mirador Provincial.
Como la venta de diarios y revistas ya no alcanzaba para sostener la estructura hace dos años, Guillermo decidió sumar una cafetería que literalmente crece a un costado del puesto. “Lo abrimos un Día del Empleado de Comercio (26 de septiembre), buscando incrementar un poco las ventas”, dice.
El agregado del café y las medialunas no fue el único cambio que hizo Guillermo en los últimos tiempos. “Se incorpora todo lo que se puede: juguetería, bebidas, hasta artículos de librería. El problema es que, después, el pago a los proveedores se hace cada vez más difícil porque se vende menos. Entonces estamos buscando por otro lado”, explica.
Consultado sobre la nueva decisión del gobierno libertario, Guillermo es cauto. “Recién estaba leyendo la resolución y quiero ver qué requisitos piden. Seguramente habrá que tener un seguro, y no sé qué dimensiones tiene que tener el kiosco. Yo no tengo mucho lugar. Todo eso hay que evaluarlo. En mi caso tengo más suerte que otros colegas porque esto depende de la circulación de la gente, algo que este lugar tiene”, argumenta.
