El encierro, los derechos humanos, la construcción de una ciudadanía crítica, los tabúes sociales y por sobre todas las cosas el lenguaje poético son las obsesiones artísticas de Paula Luraschi. La joven dramaturga, que en temporadas pasadas sorprendió con su unipersonal “Apurate, hermoso traidor”, vuelve a dejarnos una huella teatral que continúa moldeando la búsqueda de un concepto y la construcción de un mensaje inacabado en la pregunta del espectador. ¿Qué nos lleva a perder la cabeza?
La Morada permite el acto generoso del amor teatral. Las funciones se vienen desarrollando la noche de los sábados y hasta el día 25 de octubre hay tiempo del convite. Por eso el encuentro y el diálogo con la creadora.

Paula Luraschi en primera persona
-Hablando del proceso creativo, ¿qué te llevo a escribir una historia de encierros, invasiones y locura?
-Los puntos de partida fueron diversos. Con La hija sin cabeza nos preguntamos: ¿Por qué cosas perdimos la cabeza alguna vez?
Las respuestas fueron tan diversas como familiares. Creemos, como equipo, que la locura es (además de una construcción social) un tema tabú. Nos interesa poner en escena a las identidades vulnerables por los procesos de desubjetivación que las sociedades actuales atraviesan. El teatro desnaturaliza los horrores y las miserias del mundo y tiene como tarea poner en acto aquello que no puede decirse con palabras.
-¿En qué te inspiraste para escribir el texto?
-La primera inspiración fue el encuentro con la poesía de la escritora santafesina Estela Figueroa. Sus versos nos llevaron a una búsqueda escénica marcada por la poética del litoral, las feminidades, la maternidad, la naturaleza, etc. En su poemario “El hada que no invitaron” ella trabaja el tema de la inundación de Santa Fe sucedida en 2003 y fue así como dimos con el escenario en donde trascurre la obra. Luego, participamos de la clínica Descarriadas producida por el Centro Cultural Parque de España. A partir de esa experiencia aparecieron preguntas por las feminidades: las violencias que las atraviesan, los mandatos sociales, las mujeres como objeto de deseo, etc. Pero también apareció la infancia; dice la escritora inclasificable María Negroni: “La infancia es un lugar poéticamente inimputable”.
Indagamos, entonces, por los cuentos que nos contaron nuestras madres, abuelas, maestras. Y allí, cada participante del elenco hizo su aporte: la directora, Luciana Di Pietro; las actrices Ornella Rossi y Sol Falcón y la supervisora general Cristina Carozza. La búsqueda escénica encontró su cauce: cada una de nosotras hizo su aporte desde sus universos personales, infantiles y literarios. Mi trabajo como dramaturga fue escucharlas y transformar sus relatos en una crónica escénica de la catástrofe natural que a veces puede ser la vida y las ficciones tan apasionadas como absurdas que la sostienen.
-¿Por qué elegiste como objeto de conserva los vestidos de novia de las madres de los personajes?
-La escritura en teatro, a veces, sucede al revés. Fueron los vestidos los que nos encontraron a nosotras. En esos cuentos rotos de la infancia, en sus vericuetos poéticos, encontramos los vestidos de novias regalados por mujeres que preferían olvidar, por madres que escaparon del desamor o por abuelas que siempre acompañan el deseo. Vestuarios que luego fueron reemplazados o refaccionados por la vestuarista Lorena Fenoglio. Los personajes: Sarah, María y Estela, tres hermanas frutos de tres matrimonios fallidos, rescatan de la inundación los vestidos como las ficciones de amor necesarias para cualquier supervivencia.
-El encierro, y la salud mental es un tema que trabajaste en tu anterior dramaturgia Apurate hermoso traidor. ¿Podríamos decir que son los temas que apasionan a Paula Luraschi?
-Es, en parte, una búsqueda personal, la de insistir en los tabúes y en las obras que promueven la ciudadanía crítica con respecto al encierro y la apertura de interrogantes con respecto a la posibilidad de una sociedad desmanicomializada. Esto pone el acento en comprender que las identidades son frutos de muchas contingencias: tanto históricas como políticas, culturales, sociales, biológicas y psicológicas. Entiendo a los personajes como un entramado de todos estos rasgos. Además, comprendemos el teatro como aquella dimensión escénica que tiene una función social: poner el ojo donde nadie mira.
Apurate, hermoso traidor comparte con La hija sin cabeza varias búsquedas estéticas: la deshumanización sintetizada en el uso de máscaras de animales, la repetición como modalidad de enunciación, el absurdo como género de cabecera y finalmente, un hecho real como punto de partida. La asistente de dirección Virginia Sparza es quien contacta a Aron Bojanich para la realización de las máscaras de cerdas.
En este sentido, podríamos decir que se comparte un procedimiento dramatúrgico. La hija sin cabeza se destaca por la búsqueda de actuaciones que conmuevan, hagan reír, horroricen, generen preguntas, a través de un teatro de la fantasía.
-El ahogo. El agua que inunda y toma los hogares. Es una metáfora extraordinaria. ¿Qué inunda los hogares de nuestra sociedad?
-Como en el cuento de Julio Cortazar, “Casa tomada”, la inundación toma distintas partes de la casa a medida que avanza el agua y, por lo tanto, el desastre inevitable. Vivimos las violencias actuales como un desborde y algo de eso se refleja en la obra.
-¿Cuál puede ser la causa que lleva a una persona a perder la cabeza?
Esta pregunta que ubicamos como disparador aparece, de alguna manera, en gran parte de la literatura. Desde Sófocles, Shakespeare, García Lorca y hasta Sarah Kane. Sin embargo, en la obra, se la dejamos al espectador.
-Otros de tus proyectos actuales es el taller de teatro que brindás. ¿Cuál es la dinámica del mismo?
-En este momento soy una de las coordinadoras de las Jornadas Poéticas Teatrales que se estrena el 5 de noviembre en La comedia, gratis para toda la comunidad. Coordino un taller de Teatro en La Trama (San Luis 1641) y pronto estaré dictando en el CEC un seminario intensivo llamado “La voz escénica” que combina recursos para la composición actoral y dramatúrgica. Ambos talleres se encuentran con inscripciones abiertas.
Sinopsis
La inundación devastadora invade la casa de una familia de mujeres, aisladas de la ciudad. Las tres hermanas llevan puesto lo único que pudieron salvar: los vestidos de casamiento de su madre. Mientras el agua se apropia de las habitaciones, las protagonistas intentan descubrir quien es la hija que perdió la cabeza.
La Ficha
Dirección: Luciana Di Pietro
Dramaturgia: Paula Luraschi
Supervisión escénica y dramatúrgica: Cristina Carozza
Actuaciones: Paula Luraschi, Ornella Rossi, Sol Falcón
Asistencia general y técnica: Virginia Esparza
Vestuario: Lorena Fenoglio
Fotografía: Ariel Michelleti
Escenografía: Aaron Bojavich
Asesoramiento coreográfico: Mechi Luisetti

Funciones
Día y horario: Sábados de octubre a las 21 horas.
Lugar: Sala La Morada (San Martín 771 P.A, Rosario)
Reservas: al Cel3412689494 o al Instagram lahijasincabeza.teatro.
