Adorni aseguró que el Gobierno nacional inicia su etapa más federal

Los resultados electorales favorables para La Libertad Avanza (LLA) en el último turno electoral aceleraron un proceso de reestructuración en la conformación del Gobierno Nacional, buscando descomprimir tensiones internas. Este viernes se confirmó la salida del ahora ex ministro coordinador, Guillermo Francos, y de su alfil en la cartera de Interior, Lisandro Catalán, quien había asumido el cargo el pasado 15 de septiembre. Estos movimientos se precipitaron de manera similar a la salida de Gerardo Werthein de la Cancillería días antes de las elecciones legislativas, siendo reemplazado por Pablo Quirno, ex secretario de Finanzas. La llegada de Manuel Adorni, hasta ahora vocero presidencial y secretario de Comunicación y Medios, a la Jefatura de Gabinete se materializó, a pesar de que él mismo había desmentido públicamente y en privado tales rumores en varias oportunidades. La dinámica de los acontecimientos tras el triunfo inesperado del pasado 26 de octubre determinó su destino en este nuevo rol.

En declaraciones radiales, el flamante Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfatizó que jamás hubiera sido un candidato testimonial, considerándolo «una estafa para el electorado». No obstante, aclaró: «Pero yo siempre dije que voy a estar donde me necesite el Presidente. No tuve opción y son las circunstancias que me tocaron», señaló. Además, el ex vocero presidencial mencionó haber enviado 26 proyectos de ley a la Legislatura que quedan ahora bajo la consideración de la jefa de bloque libertario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Pilar Ramírez. Sus primeras apreciaciones antes de juramentar el miércoles en el Salón Blanco indicaron: «No va a haber nada más federal que esta etapa del Gobierno, donde vamos a discutir todas las leyes y donde va a haber un Congreso equilibrado».

La necesidad de apurar la reestructuración de la administración central se precipitó debido a la urgencia de descomprimir las divergencias internas que han generado ruidos persistentes en el seno del poder libertario durante meses. Las disputas entre distintos sectores de la Casa Rosada, potenciadas tras la derrota del 7 de septiembre y tornadas impredecibles con la reciente victoria en casi todo el país, fueron un factor clave. La voluntad del Gobierno Nacional de abrir la puerta a consensos con gobernadores y opositores dialoguistas requiere, a la brevedad, de interlocutores válidos y con peso político. Esta fue una de las principales demandas planteadas por los mandatarios provinciales en la reunión del jueves con el Presidente de la Nación, Javier Milei, y sus funcionarios. Según algunos de los asistentes a ese cónclave, Guillermo Francos, ocupado en desmentir su salida y en apurar el evento, habría dejado expuesta la posibilidad de que no se atiendan los principales reclamos que la veintena de gobernadores reiteraron esa semana.

RECLAMOS

Los mandatarios provinciales han reiterado una serie de reclamos urgentes al Gobierno Nacional. Entre ellos, se destacan la demanda por el reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que, aunque superó el filtro del Congreso, fue vetado por el Poder Ejecutivo Nacional. Otro punto sensible es la coparticipación del impuesto a los combustibles líquidos, una iniciativa que no prosperó en la Cámara de Diputados. Adicionalmente, los gobernadores insistieron en la necesidad de fondos para la obra pública y para las cajas previsionales de sus respectivas provincias, evidenciando la magnitud de las necesidades financieras en los territorios.

Otro de los puntos que generó asperezas en la mesa chica del mileísmo fueron los reclamos mediáticos que el ex ministro coordinador, Guillermo Francos, le hizo al máximo asesor presidencial, Santiago Caputo. Francos exigió a Caputo que asumiera la responsabilidad de firmar decretos, proyectos de ley y resoluciones, como lo hacían él y otros funcionarios de jerarquía. Caputo, en contraste, ha operado como consultor externo. Cercanos a su despacho, aseguraron que el asesor preferiría continuar en esa situación, a menos que el propio Presidente de la Nación le solicitara asumir mayores obligaciones. Santiago Caputo, calificado por el Presidente Milei como el «arquitecto» de la victoria de La Libertad Avanza en 2023, posee una significativa influencia en diversos organismos de relevancia, incluyendo la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE); los ministerios de Justicia y Salud; la Secretaría de Culto, además de empresas estatales como YPF, ARSAT, el ENACOM y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. La idea de una suerte de «superministerio» bajo su égida, buscando reordenar estos brazos ejecutores, lo posiciona junto a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, como uno de los integrantes de lo que el Primer Mandatario bautizó como «El Triángulo de Hierro».

Manuel Adorni, fiel ladero de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, asumirá sus nuevas responsabilidades en las próximas horas. Su reemplazo en la Secretaría de Comunicación y Medios será Javier Lanari, quien hasta ahora se desempeñaba como subsecretario. A su vez, se prevé que Lanari ceda su puesto a un periodista acreditado en la Casa de Gobierno. A pesar de su nuevo cargo, la responsabilidad de ser portavoz gubernamental seguirá recayendo en el flamante Jefe de Gabinete.

En el reparto de espacios decisorios, figuras afines a Karina Milei, como Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, mantendrán los lineamientos de acción que tuvieron hasta ahora. Eduardo «Lule» Menem, en su rol de subsecretario de Gestión Institucional y uno de los apoderados del partido La Libertad Avanza, participará activamente en las relaciones territoriales con las 24 provincias. Por su parte, Martín Menem, como Presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente de LLA, tendrá el compromiso de sacar el mayor provecho a un Parlamento Nacional que se espera sea más favorable para el oficialismo. A pesar de no contar con mayoría propia, se buscará conseguir quórum en acuerdo con sus socios, sostener vetos presidenciales, impulsar los proyectos del Poder Ejecutivo, y evitar la amenaza de comisiones adversas como la de Juicio Político. La tregua entre los riojanos y sus aliados partidarios, como el bonaerense Sebastián Pareja, y los integrantes de la coalición Las Fuerzas del Cielo, ha sido conminada a mantenerse y potenciarse, un pacto que se gestó cuando José Luis Espert dejó de ser el primer candidato en la provincia de Buenos Aires y la crisis se oxigenó con la llegada de Diego Santilli.


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