En un contexto donde el Gobierno nacional avanza en la preparación de un ambicioso paquete legislativo para diciembre, que incluye reformas laboral y tributaria junto al Presupuesto nacional para ser tratado en sesiones extraordinarias del Congreso Nacional, un trascendido mediático generó un intenso debate público.
La versión sobre una eventual eliminación del Monotributo no solo provocó reacciones de la oposición y de diversos sectores económicos, sino que también obligó a una contundente desmentida por parte de la cúpula del Poder Ejecutivo. Este rumor se instaló en una agenda política ya cargada, encendiendo alarmas y generando una profunda discusión sobre costos fiscales y la formalidad laboral.
Cómo surgió el trascendido sobre la eliminación del Monotributo
La controversia se originó a partir de una nota periodística publicada el miércoles por el diario Clarín, donde se afirmaba que el Gobierno habría comunicado a empresarios su intención de estudiar la eliminación del Monotributo y la reducción del piso de Impuesto a las Ganancias como parte de su propuesta de reforma tributaria.
Esta posibilidad rápidamente abrió un extenso debate en redes sociales y en el ámbito político sobre las implicancias fiscales, la formalización del mercado laboral y la estrategia política del oficialismo de cara al recambio parlamentario.
Según el trascendido, la reforma fiscal incluiría la derogación del régimen simplificado y la promoción de una transición obligatoria hacia el Régimen General, una medida que se enmarcaría en una estrategia más amplia para «formalizar el mercado laboral» y ordenar el sistema tributario. Para ello, se preverían incentivos como mayores deducciones en Ganancias, ajustes en la base imponible y un nuevo esquema de obligaciones para trabajadores independientes.
El trasfondo de esta potencial modificación se vincula con un pedido que el Fondo Monetario Internacional (FMI) había realizado en el Staff Report de abril, cuando Argentina alcanzó un nuevo programa de Facilidades Extendidas. En aquella oportunidad, el organismo internacional instó a «armonizar la alícuota del monotributo y mejorar la transición de pequeños contribuyentes hacia el régimen general», argumentando que el régimen simplificado «erosiona la base tributaria». En ese marco, se especuló que el Gobierno nacional buscaría ampliar la base de Ganancias con más deducciones, lo que incentivaría la solicitud de facturas y compensaría la salida del régimen simplificado.
La contundente desmentida del Gobierno nacional
Frente a la escalada del tema en la discusión pública, el Gobierno nacional salió a desmentir la versión sin ambigüedades y con una evidente irritación, apuntando directamente a los medios de comunicación.
El primero en referirse a la cuestión fue el flamante Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien en su primera conferencia de prensa desde su nuevo rol, solicitó enfáticamente no dar por ciertos los trascendidos. Desde la Casa Rosada y sin habilitar preguntas a los cronistas, Adorni declaró: «Se está hablando mucho de determinados temas, entre ellos monotributo. Les ruego, por favor, que hasta que no haya una comunicación oficial no digan cosas que no son». El funcionario reclamó que se consideraran «falsas o inexactas» todas las afirmaciones sobre medidas no anunciadas, recordando situaciones previas similares.
Posteriormente, el propio presidente de la Nación, Javier Milei, desmintió personalmente la noticia. En una entrevista con el canal de streaming Neura, el mandatario calificó la versión como «una mentira inventada por los medios para generar ruido». Milei habló de «operaciones de delincuentes que usan la patente de periodistas», de «aberraciones inventadas» y de un supuesto ánimo de «ensuciar al Gobierno», motivado por la decisión de su administración de cortar la pauta oficial.
El presidente concluyó enfáticamente que «los medios son enemigos del Gobierno». Asimismo, Milei afirmó que los equipos técnicos están trabajando en la reforma tributaria y la modernización laboral, pero que «los proyectos van a estar cuando tengan que estar». En esa línea, pidió «bajar la ansiedad» y se presentó como «la principal fuente de información» en lo que respecta a las decisiones del Gobierno nacional.
Las advertencias de la oposición y el rol del FMI
Desde la oposición, no dejaron pasar la oportunidad de señalar el eventual compromiso asumido con el FMI detrás de cualquier intento de eliminar el Monotributo. El especialista en derecho tributario y ex director de Aduanas, Guillermo Michel, fue uno de los más contundentes, al afirmar que el tema «no surge de una necesidad tributaria local, sino de un requerimiento del organismo internacional».
Michel advirtió que la eliminación del Monotributo «está en la página 16 del Staff Report del Fondo Monetario como un compromiso argentino», y agregó que el FMI «tiene en la mira al monotributo desde hace mucho tiempo» con el objetivo de «recaudar más» a través del Régimen General.
Otro que se sumó a las críticas fue el diputado santafesino Esteban Paulón, quien alertó que la supresión del régimen simplificado «alentará la informalidad laboral y arrojará a millones de trabajadores fuera de la cobertura de obras sociales». El legislador socialista sostuvo que «parece que el objetivo de las reformas no es la formalización, sino la precarización».
Las implicancias de un posible traspaso del Monotributo al régimen general
Más allá del debate político y periodístico, la discusión puso en relieve las profundas implicancias que tendría para millones de contribuyentes el eventual salto del Monotributo al Régimen General, tanto en términos económicos como administrativos. A modo de ejemplo, se citó que un monotributista de la Categoría A, que actualmente abona $2.085 mensuales y accede a cobertura previsional, obra social y simplificación impositiva, vería modificada drásticamente su situación. De concretarse el traspaso al Régimen General, ese mismo contribuyente debería afrontar alrededor de $70.000 en concepto de jubilación de autónomos, contratar una medicina prepaga para mantener su cobertura de salud, y comenzar a tributar Impuesto a las Ganancias e IVA con la obligación de presentar declaraciones juradas. A esto se sumaría la necesidad de inscribirse y pagar Ingresos Brutos a nivel provincial y tasas municipales por separado, todo bajo un esquema con muchas más exigencias formales, contables y administrativas que las del régimen simplificado.
