Las olas de calor, consideradas por expertos como «la amenaza natural que genera más muertes», son cada vez más frecuentes en Argentina desde 1960 debido al cambio climático. Ante este riesgo, instituciones como CIPPEC y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) impulsan la planificación, sistemas de alerta temprana y acciones concretas para proteger a las poblaciones vulnerables en ciudades como Rosario, Córdoba y Santa Fe. Es fundamental identificar los niveles de alerta y comprender los umbrales específicos de temperatura para cada localidad, claves en la gestión de esta problemática que ya evidenció un aumento de la mortalidad.
qué pronóstico anticipa el servicio meteorológico nacional para los próximos meses
El mapa de pronóstico trimestral de temperatura del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que abarca los meses de diciembre, enero y febrero, revela un predominio de colores cálidos. Estos tonos, que varían de rosa pálido a más intenso en gran parte del territorio nacional, indican una alta probabilidad de que, en el cierre del presente año y el primer bimestre de 2026, se registren temperaturas superiores a las habituales. Si bien el sentido común asocia el verano con el calor, la preocupación institucional y sanitaria radica en que estas altas temperaturas superen los umbrales tolerables para la salud humana. Cuando esta situación se mantiene por un mínimo de tres días consecutivos, se configura el fenómeno conocido como «ola de calor».
por qué las olas de calor son cada vez más frecuentes en argentina
Desde el año 1960, se observa una tendencia al aumento de la frecuencia de las olas de calor en el país. Así lo afirma la Dra. Matilde Rusticucci, destacada investigadora principal del CONICET y especialista en Ciencias de la Atmósfera. La experta atribuye este fenómeno a la incidencia del cambio climático, un factor que, aunque conocido, es a menudo subestimado en sus implicancias. «Si bien algún verano puede ser más cálido o más frío, estamos en la tendencia a largo plazo que marca este fenómeno», explicó Rusticucci. Este contexto subraya que, más allá del aumento estacional de la temperatura, el riesgo principal reside en las olas de calor, que afectan directamente el bienestar y pueden incrementar la morbilidad y mortalidad, especialmente en las poblaciones más vulnerables. Una ola de calor se define como un período excesivamente cálido en el cual las temperaturas máximas y mínimas exceden simultáneamente ciertos valores o umbrales, durante al menos 3 días consecutivos. Estos umbrales varían significativamente según la ubicación geográfica.
cuáles son los umbrales de temperatura que definen una ola de calor en las principales ciudades
Los umbrales térmicos para definir una ola de calor no son uniformes en un país tan extenso como Argentina. Por ejemplo, para la ciudad de Santa Fe, el umbral establecido por el SMN, medido en su estación de Sauce Viejo, es de 34,6º de máxima y 22º de mínima. En Córdoba, estos valores se fijan en 34.6° de máxima y 20.5° de mínima, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el umbral se sitúa en 33° de máxima y 22° de mínima. Cabe destacar que en CABA, el aumento de la mortalidad alcanzó el 43 % como consecuencia de la ola de calor registrada entre el 22 y el 31 de diciembre de 2013, la cual representa el evento más prolongado desde que se tienen registros. Cuando se superan estos parámetros, el cuerpo humano enfrenta dificultades para recuperarse y regular su temperatura interna.
cómo se articula la gestión de riesgo ante el calor extremo y qué instituciones participan
Recientemente, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) organizó un taller sobre comunicación para la gestión de riesgo por olas de calor. Esta actividad se centró en la significativa elevación de la temperatura, un factor históricamente subestimado, y en las estrategias de prevención y atención de este fenómeno. CIPPEC coordina acciones con municipios de algunas de las ciudades más pobladas del país, como Rosario, Córdoba, Mendoza, San Miguel de Tucumán, Buenos Aires y Gran Resistencia (Chaco). Estas intervenciones se enmarcan en el programa «Olas de calor y salud de las personas mayores en ciudades de Argentina». La iniciativa surgió al constatar que 21 ciudades del país presentaban un riesgo significativo y una mortalidad elevada por olas de calor, afectando particularmente a la población más vulnerable: niños y niñas de muy corta edad, personas mayores y aquellos en situación de vulnerabilidad social, sanitaria o ambiental. Entre los grupos de riesgo se incluyen individuos con enfermedades crónicas, personas con discapacidad o electrodependientes, gestantes y lactantes, personas en situación de calle, quienes realizan trabajos al aire libre o actividad física intensa, y aquellos que habitan en viviendas con infraestructura deficiente o sin acceso a agua segura. El taller contó con el apoyo de Wellcome Trust y el Laboratorio Interdisciplinario para el Estudio del Clima y la Salud (LIECS). Además de la Dra. Matilde Rusticucci, participaron como capacitadores el Magister Francisco Chesini, becario doctoral del CONICET en Salud Pública, y la Lic. María Victoria Boix, investigadora principal de Estado y Gobierno de CIPPEC. La jornada congregó a referentes de diversas regiones del país.
qué impacto tiene el calor extremo en la salud y la mortalidad de la población
El calor extremo representa un riesgo sanitario subestimado a nivel global. La Organización Meteorológica Mundial lo identifica como el fenómeno climático más letal, siendo calificado por muchos expertos como un «asesino silencioso». Este fenómeno es responsable de la muerte de más de 546.000 personas por año y ha experimentado un aumento del 23% desde la década de 1990. En Argentina, como se mencionó, las olas de calor son cada vez más frecuentes desde 1960. En CABA, 19 de los últimos 20 veranos registraron al menos una ola de calor, mientras que en la ciudad de Mendoza, las jornadas de olas de calor se triplicaron en la última década en comparación con el período 2000-2010. En las urbes más pobladas donde CIPPEC interviene, las personas tuvieron entre 8% y 25% mayor riesgo de morir por los efectos de una ola de calor entre 2005 y 2019. Además, el Magister Francisco Chesini explicó que existen impactos menos visibles, tales como la infertilidad masculina, partos prematuros, bajo peso al nacer y desnutrición infantil.
cómo funciona el sistema de alerta temprana por olas de calor del smn
Desde el año 2019, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha integrado el concepto de olas de calor a su sistema de alertas tempranas. Diariamente, a las 18 horas, se publica un parte que informa si se ha superado el umbral de temperatura o si se prevé que esto ocurra al día siguiente. Esta información es accesible para el público en general, más allá de la difusión que realizan los medios de comunicación y las redes sociales del propio SMN. Los alertas se clasifican por colores, al igual que para otros fenómenos climáticos como tormentas o vientos, indicando distintos niveles de riesgo:
- Amarillo: El peligro se considera leve para la población general y moderado para grupos de riesgo, como personas mayores, bebés o adultos y jóvenes con enfermedades preexistentes.
- Naranja: El efecto es de moderado a alto, y se vuelve muy peligroso, especialmente para los grupos de riesgo.
- Rojo: Aunque es poco frecuente, este nivel de alerta indica un efecto muy peligroso que puede afectar incluso a personas saludables.
qué otros efectos genera el calor extremo en el país
El impacto del calor extremo se manifiesta no solo en el cuerpo humano, sino también en infraestructuras críticas como los sistemas de distribución de energía, agua y transporte. Genera un exceso de demanda en el sistema de salud, agrava el fenómeno de «islas de calor» en las ciudades y repercute en el rendimiento laboral. Los expertos concuerdan en que «el calor es la amenaza natural que genera más cantidad de muertes». Sin embargo, muchos de sus efectos no son inmediatos ni visibles. Se incluyen el deterioro del confort, alteraciones en la salud mental y, según estudios, un aumento de situaciones de violencia. A esto se suman problemas de enfermedad renal, particularmente en la población laboral, y un incremento de enfermedades zoonóticas como el dengue y el chikungunya.
cuáles son los síntomas clave para identificar una afectación por calor
La identificación temprana de los síntomas es crucial, ya que hablar de mortalidad implica, en muchos casos, una intervención tardía. Por ello, es fundamental comunicar los síntomas leves, moderados y graves que produce el calor.
- Síntomas leves: Incluyen sarpullido (especialmente en pliegues de la piel en bebés y niños pequeños), calambres musculares o hinchazón en piernas y tobillos.
- Síntomas moderados: Se manifiestan como dolor de cabeza, baja de la presión arterial, mareos, náuseas, y sudoración profusa e intensa.
- Síntomas graves: Cuando se presenta piel seca, temperatura corporal por encima de los 40°, pérdida de conocimiento o alteración del ritmo cardíaco, se habla de síntomas atribuibles a un golpe de calor. Este cuadro severo requiere asistencia médica inmediata y puede demandar internación para estabilizar a la persona afectada.
qué medidas preventivas se recomiendan a nivel urbano y personal
Los expertos recomiendan «prepararnos para una ola de calor, que es el fenómeno más riesgoso en nuestra zona», con la misma seriedad que se afrontaría la posibilidad de un terremoto o un huracán. A nivel urbano, es indispensable transformar las ciudades para adaptarlas a umbrales de temperatura cada vez más elevados. Esta adaptación implica una planificación que contemple la creación de espacios verdes y arbolados, el desarrollo de edificios frescos y eficientes, y un uso racional del suelo. Estas son tareas primariamente de la administración local, pero en las que la población puede influir activamente si toma conciencia del problema.
En el ámbito personal, existen recomendaciones esenciales que, aunque se repitan cada verano, son fundamentales:
- Mantener la casa fresca, ventilando los ambientes a primera hora del día y al atardecer.
- Usar ropa liviana, gorra y protector solar.
- No dejar personas ni mascotas en vehículos cerrados.
- Beber abundante agua.
Una recomendación que, quizás, no siempre se enfatiza lo suficiente, pero es indispensable, es la activación de redes de cuidado. El riesgo de sufrir los efectos de una ola de calor aumenta en personas mayores que viven solas. Siempre es un buen momento, y este en particular, para realizar una llamada, enviar un mensaje o verificar rápidamente las necesidades de quienes se encuentran en esta situación.
qué acciones concretas implementan los municipios frente a las olas de calor
En diversas ciudades impactadas por el programa de CIPPEC, ya se observan acciones concretas. En Rosario, por ejemplo, el riesgo de morir durante una ola de calor aumenta en promedio un 11 % para la población general, cifra que asciende a un 15 % entre los 65 años y más. Ante esta realidad, el Concejo Municipal de Rosario aprobó un decreto que integrará en las aplicaciones «Mi Bici, Tu Bici» y «Móvil TR (Tránsito Rosario)» la geolocalización de bebederos públicos y refugios climáticos distribuidos en la ciudad. Por su parte, en Córdoba se lanzó el «Plan de Acción ante olas de calor», el cual, además de acciones específicas, contará con su propio sistema de alerta temprana. Es crucial señalar que, antes de difundir un «alerta», la principal recomendación para los medios de comunicación es confirmar la información a través de los canales oficiales designados para tal fin.
