El primer lunes laborable de este 2026 deparó una desagradable sorpresa a algunos contratados de la Municipalidad de Concordia.
Según lo que relataron varios de ellos, tanto en oficinas del Centro Cívico, ubicado en la esquina de Pellegrini y Mitre, como en la Central de Tránsito, al acercar su mano para que les reconozca la huella digital, el sistema los rechazó.
En un primer momento, supusieron que podría tratarse de un problema técnico, pero con el paso de las horas cobró fuerza la hipótesis de que sus contratos no fueron renovados sin que se les notificara con antelación.
No hubo informes oficiales acerca de lo que ocurrió. Desde el área de prensa de la Municipalidad de Concordia, al ser consultados, solamente se limitaron a responder: “En teoría cada área iba a avisar a los empleados que no se les renovaba, suponemos que tal vez algunos se olvidaron”.
Mientras tanto, todo fue angustia y desazón. Un empleado del área de Parques y Jardines detalló a Mirador Entre Ríos algo un poco más cruel, a ellos les dijeron lo que podía pasar, pero les aseguraron que no tenían una lista de despedidos. “Nos dijeron que viniéramos el lunes a marcar y que, si podíamos y nos reconocía la huella, seguíamos, pero si eso no ocurría era porque estábamos en la lista de contratos que no se renovaron. Yo no dormí en todo el fin de semana, es muy cruel todo”, aseguró uno de los empleados, que pudo pasar, pero tenía a su lado a compañeros llorando.
Hace algunos días, desde la Municipalidad de Concordia confirmaron que no habían sido renovados “más de 130 contratos”. Aunque no se lo explicitó, se daba por hecho que esos más de 130 cesanteados habían sido notificados, de manera tal de que no se presentaran a trabajar.

Este lunes, empleados de varios años dentro de las áreas municipales dejaron de formar parte del equipo de manera sorpresiva y todavía esperan respuestas.
Caos y medidas de fuerza
En la Central de Tránsito, además de la angustia entre los empleados, había un caos. Durante la mañana las filas para realizar los trámites para la licencia de conducir y retirar el correspondiente plástico eran interminables. La gente se impacientaba y comenzaba a discutir con los únicos dos empleados que habían quedado a cargo de todo.
Héctor, trabajador que no fue despedido, salió para dirigirse a quienes hacían la fila bajo el sol. “Entendemos su enojo, pero sepan que hoy nos encontramos con la sorpresa de que despidieron a 4 de los 6 trabajadores de la ventanilla para hacer trámites y no tenemos el personal suficiente como para que puedan atenderlos rápido. Los comprendo, pero quería explicarles lo que pasa así no maltratan a los únicos 2 empleados que siguen trabajando y están muy atareados”, expresó.
Según explicaron otros empleados a Mirador Entre Ríos, había más de 300 licencias para retirar, pero sólo 20 iban a poder ser entregadas antes del horario de cierre, puesto que la reducción de personal afectó seriamente la actividad.
Además, en sus redes sociales, desde la Central de Tránsito expresaron su disconformidad con la decisión del Ejecutivo y anticiparon que habrá medidas de fuerza. “Estaremos en asamblea y movilización hasta obtener respuestas”, afirmaron.
“Angustia interminable”
Uno de los trabajadores cesanteados, que prefirió no dar su nombre, habló con Mirador Entre Ríos y contó qué ocurrió y cómo lo viven.
“Vinimos a trabajar como cada día y nos encontramos con que no podíamos marcar nuestra presencia. Pensábamos que había errores, pero otros compañeros pudieron y entonces nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Al darnos cuenta probamos el sistema online y también teníamos acceso denegado así que está todo dicho”, explicó.
“Podrían buscar los nombres de todos nosotros y saber que somos buenos trabajadores. La mayoría no tiene faltas o tiene muy pocas y solamente por enfermedad, jamás faltamos, nunca fallamos. Los chicos de ventanilla hacen impecable su trabajo y nunca tuvieron problemas, los de educación vial son conocidos en toda la comunidad, hasta el último día fueron a distintos lugares, no solamente a escuelas, a formar a la gente. Acá nadie sobra y no hay gente que no trabaje así que no nos explicamos por qué tomaron esta decisión”, aclaró luego.
Al hablar sobre cómo se sienten, comentó: “Nos sentimos mal, estamos tristes pero sobre todo muy sorprendidos. Esto nos genera una angustia interminable. Recién empieza el año y estamos así. Lo más triste es que nadie nos avisó, nadie nos mandó siquiera un mail, un telegrama, un aviso informal por teléfono, nada. No comprendemos por qué se da de esta manera tan cruel e injusta”.
