Una tesis de Ingeniería Civil de la UTN-FRSF identificó las 22 intersecciones más problemáticas por accidentes de tránsito en la ciudad de Santa Fe, confirmando que la siniestralidad vial se concentra en los mismos puntos. El estudio destaca que cinco de estos cruces requieren intervenciones integrales prioritarias para mejorar la seguridad urbana.
Las esquinas más peligrosas de Santa Fe, bajo la lupa de un estudio local
Un exhaustivo estudio académico, desarrollado por la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Santa Fe (UTN-FRSF), echó luz sobre una cruda realidad vial en nuestra ciudad: la siniestralidad se concentra en las mismas esquinas y corredores. Allí, donde confluyen altos volúmenes de tránsito, velocidades elevadas y una fuerte presencia de peatones y motociclistas, se repiten los incidentes que ponen en riesgo la vida de los santafesinos. El trabajo analizó los siniestros ocurridos entre 2015 y 2021, con una actualización de estas intersecciones hasta 2025.
Tomás Moore y Joaquín Mendieta, autores de este proyecto final de Ingeniería Civil, dirigido por el ingeniero Fernando Imaz, explicaron que el punto de partida fue entender que los accidentes «no son hechos aislados, sino un problema estructural de la ciudad». El trabajo, defendido en diciembre pasado, busca ofrecer herramientas concretas para la acción.
El mapa de calor de los siniestros: de 31 a 22 puntos críticos
A partir del procesamiento de la base de datos del Observatorio Vial Provincial, el estudio identificó inicialmente 31 intersecciones conflictivas en toda Santa Fe. Moore detalló que, utilizando software de georreferenciación, «armamos mapas de calor que muestran claramente los puntos donde los accidentes se concentran».
Sin embargo, los investigadores dieron un paso más. Analizaron imágenes satelitales y registros históricos de Google Street View para verificar cambios en cada lugar. «Muchas intersecciones fueron intervenidas con obras en los últimos años, por ejemplo avenida Freyre –una de las más transitadas–, por lo cual los datos históricos dejaron de ser representativos», precisó Moore. Tras este filtro, el estudio se centró en 22 intersecciones conflictivas vigentes, al menos hasta septiembre de 2025. El objetivo no era solo tener números, sino «usar esos datos para decidir dónde y cómo actuar», añadió.
Cinco intersecciones prioritarias para intervenir
Como parte de la segunda etapa del estudio, los estudiantes seleccionaron y analizaron en profundidad una de las esquinas más problemáticas, luego de ordenar los resultados obtenidos en una matriz de análisis. Fue así como determinaron las cinco intersecciones sobre las cuales resulta prioritario intervenir, ya que concentran la mayor cantidad de accidentes totales, siniestros con víctimas fatales o heridos de gravedad, y accidentes con usuarios vulnerables involucrados, como peatones y ciclistas.
Estos puntos críticos son la avenida Peñaloza y Regimiento 12 de Infantería; la avenida Aristóbulo del Valle y French; la avenida Juan Domingo Perón e Iturraspe; la avenida Perón y bulevar Pellegrini; y la avenida López y Planes e Iturraspe. La avenida Perón y bulevar Pellegrini aparece nuevamente mencionada, destacando su alta conflictividad.
López y Planes e Iturraspe, un caso testigo en el acceso a la ciudad
De este grupo de alta prioridad, la dupla de estudiantes eligió una intersección para un análisis aún más profundo: avenida López y Planes e Iturraspe, clave en el acceso a Santa Fe por la autopista. Mendieta afirmó que este cruce «está dentro del ‘top ten’ de las esquinas más conflictivas y probablemente sea la principal, según nuestro esquema de análisis».
En este punto, se realizó un estudio específico de velocidad, flujo vehicular, visibilidad y funcionamiento del tránsito, incluyendo conteos en distintos momentos del día. Uno de los problemas detectados fue el diseño del carril central: «La canalización que separa los sentidos norte y sur termina muchos metros antes de la esquina. Entonces los autos empiezan a describir la curva antes de llegar a la senda peatonal, y eso genera conflictos», describió Moore. A esto se suma, según el ahora ingeniero civil, una «señalización insuficiente» y un «importante volumen de usuarios vulnerables».
Los resultados de este análisis llevaron a los estudiantes a desarrollar una intervención integral para López y Planes e Iturraspe, que incluye la propuesta de reductores de velocidad, mejoras geométricas y refuerzos en la señalización. Es importante destacar que, si bien la intersección cuenta con semáforos, el estudio advierte que esto no siempre reduce la siniestralidad, ya que a veces cambian el tipo de siniestro, como choques por frenadas bruscas o cruces en rojo.
Otros corredores y esquinas críticas en Santa Fe
El proyecto final de la UTN también identifica otros cruces con alta conflictividad dentro del ranking de 22 puntos. En el norte de la ciudad, se destaca la avenida Aristóbulo del Valle en sus intersecciones con Castelli, Juan Llerena y Javier de la Rosa, lo que subraya la alta carga vehicular y la necesidad de ordenamiento en este importante corredor.
Asimismo, sobresalen como conflictivas las intersecciones de calles Martínez y Aguirre; en avenidas clave como Almirante Brown, en sus cruces con Pedro de la Vega y Salvador del Carril; y en la avenida Juan Domingo Perón, tanto en su conexión con Iturraspe como con bulevar Pellegrini.
El bulevar Pellegrini, por su parte, acumula múltiples puntos de riesgo en cruces como los de San Martín y Pedro Vittori. A esto se suman esquinas céntricas de alto flujo como Rivadavia y Junín, Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, Mendoza y San Jerónimo, San Jerónimo y Tucumán, y Salta y 4 de Enero.
Finalmente, completan el mapa de intersecciones que requieren atención prioritaria en seguridad vial las conformadas por las calles Gdor. Candioti y Marcial Candioti, la avenida Gral. Mosconi y Mendoza, y la avenida Circunvalación y Nicolás Rodríguez Peña.
Para todos estos puntos, la tesis propone un programa de medidas flexibles, que van desde mejoras en señalización y reductores de velocidad, hasta soluciones específicas como radares, cámaras de monitoreo, controles y acciones de concientización. «Si sabemos cuáles son las esquinas más conflictivas y por qué, tenemos una herramienta concreta para intervenir», concluyeron los autores.
¿Cuándo ocurren más accidentes en las calles de Santa Fe?
El trabajo no solo se enfoca en el «dónde», sino también en el «cuándo». Según el Observatorio de Seguridad Vial, el análisis de la dimensión temporal de los siniestros revela «patrones muy claros», explicó Mendieta. Durante la semana, los accidentes se concentran en los horarios de ingreso y salida laboral, mientras que los fines de semana la conflictividad se desplaza a la nocturnidad.
El viernes se alza como el día con mayor cantidad de accidentes, una combinación de la jornada laboral y la actividad nocturna. Esta información llevó a los investigadores a proponer que los controles de tránsito se concentren en determinados días, horarios y sectores, especialmente de noche, donde hay mayor probabilidad de consumo de alcohol. Con una estrategia focalizada, se podrían obtener beneficios significativos al desalentar a los conductores a manejar alcoholizados y, así, cuidar la seguridad vial de toda la comunidad.
