Jorge Simón, tributarista rosarino, pide reforma tributaria gradual y con consenso de provincias

El reconocido tributarista rosarino Jorge Simón aseguró que una reforma impositiva en Argentina es indispensable, pero advirtió que su éxito y perdurabilidad dependen de un amplio consenso con las provincias. El especialista subrayó la necesidad de este acuerdo para evitar un impacto negativo en los ingresos de los distritos y asegurar su viabilidad a largo plazo.

Jorge Simón, reconocido especialista en tributación y finanzas públicas de Argentina, y docente de la UNR, ofreció su perspectiva sobre la inminente reforma tributaria que el Gobierno Nacional proyecta implementar tras la modernización laboral. Simón, quien se desempeñó como funcionario en el Ministerio de Economía durante las dos gestiones de Walter Agosto y es magíster en Finanzas Públicas por la Universidad Nacional de la Plata, destacó la complejidad de los cambios fiscales en el marco del federalismo argentino. Su tesis de maestría, convertida en el libro «Sustitución del impuesto sobre los Ingresos Brutos: trade-off entre eficiencia económica y autonomía provincial», subraya su expertise en la materia.

Desafíos

El especialista abordó uno de los debates centrales: la eliminación del impuesto al Crédito y Débito Bancario, conocido popularmente como «impuesto al cheque». Aunque reconoció su carácter «totalmente distorsivo» por afectar todas las operaciones bancarias, advirtió sobre las serias implicancias de su supresión. «Toda su recaudación va a financiar al sistema previsional, o sea, jubilaciones y pensiones. Es muy difícil llevarlo a la práctica porque ¿de dónde van a sacar recursos para reemplazar esa recaudación?», explicó Simón, ilustrando un dilema que se replica en la mayoría de los tributos nacionales.

La coparticipación

Simón detalló cómo la recaudación de diversos impuestos se distribuye entre Nación y Provincias, y la importancia del sistema previsional como destinatario. En el caso del Impuesto a las Ganancias, de cada 100 pesos que ingresan, $57.36 se coparticipan al conjunto de las Provincias. Aunque la distribución no es uniforme, Santa Fe y Córdoba, por ejemplo, reciben un porcentaje similar, aproximadamente el 8.64%, lo que se traduce en unos 5 pesos por cada 100 recaudados. Esto significa que una baja de 100 pesos en Ganancias representaría 5 pesos menos para cada una de estas Provincias.

Respecto al IVA, la situación es ligeramente distinta. El 11% de lo recaudado se destina directamente a financiar jubilaciones y pensiones. Así, de cada 100 pesos de IVA, 11 van al sistema previsional y los 89 restantes se distribuyen entre Nación y Provincias. En este esquema, Santa Fe y Córdoba reciben $4.40 de coparticipación de IVA por cada 100 pesos.

El experto enfatizó la comprensible preocupación de los Gobernadores ante cualquier modificación tributaria, y la necesidad de entender el sistema previsional. «El sistema previsional, por distintos motivos, hace años que es deficitario y hay que ponerlo arriba de la mesa como un tercer socio entre el reparto de Nación y Provincias«, sostuvo. Un sistema de reparto, como el de Argentina, se basa en un pacto intergeneracional. Además, una parte significativa del impuesto a los combustibles y del Monotributo también se destina a cubrir las necesidades previsionales.

Consenso fiscal

Ante la secuencia de reformas propuesta por el gobierno (Presupuesto, modernización laboral, tributaria, previsional), Simón fue categórico: «Para hacer reformas va a ser necesario un nuevo consenso fiscal o pacto fiscal donde el esfuerzo sea compartido entre Nación y Provincias«.

Observó un freno en el tiempo, de «un par de meses», que el Gobierno Nacional ha tomado para dialogar con los Gobernadores y otros actores políticos en búsqueda de consenso. Recordó que la historia de pactos fiscales en Argentina desde los 90 muestra que «algunas cosas se cumplen y otras no se cumplen porque no se pueden cumplir». Ejemplificó con el pacto de 1992 y 1993, que buscaba sustituir Ingresos Brutos sin éxito, y el consenso fiscal de 2017, que proponía derogar el impuesto a los Sellos, pero que ninguna Provincia pudo aplicar. La postergación de la reforma de diciembre a febrero o marzo busca precisamente «lograr cierto consenso donde después lo que se firme, lo que se prometa, se pueda cumplir».

Gradualismo

El financiamiento de los servicios esenciales como educación, seguridad, salud y el sistema previsional es un punto crítico. Simón diferenció la política de shock que el Gobierno Nacional ha aplicado para frenar la inflación, dejando de emitir, de lo que es posible en el ámbito tributario. «Esa misma política de shock con el sistema tributario no se puede hacer. Si alguien quiere derogar impuestos o rebajarlos, hay que hacerlo de manera gradual», afirmó.

Alertó sobre los riesgos de eliminar o rebajar la alícuota de un impuesto de un día para otro, citando ejemplos históricos en Argentina donde impuestos como el de Actividades Lucrativas (que regresó como Ingresos Brutos) o a los Activos (que volvió como Bienes Personales) fueron derogados y luego resurgieron «con más fuerza». Propugnó «sistemas graduales, que se puedan cumplir» y pidió no «echarle todas las culpas a las Provincias«, ya que estas deben afrontar el pago de sueldos de maestros, seguridad y obra pública, y «de algún lado debe salir la plata».

La diferencia entre CABA y las provincias

Simón destacó la facilidad con la que se opina «desde la Ciudad de Buenos Aires» sin dimensionar las realidades provinciales. Un habitante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) paga impuestos locales y nacionales, mientras que en Santa Fe, Rosario, La Pampa, Córdoba o Río Cuarto, los ciudadanos pagan a su municipalidad, a la Provincia y al Gobierno Nacional. Esta estructura permite a CABA una mejor recaudación de ABL (una combinación de TGI e Inmobiliario que se paga en el interior).

«Cuando, a veces, desde CABA, se habla pesadamente de las Provincias, tenemos que tener en cuenta varias cuestiones», señaló Simón, remarcando que CABA no enfrenta muchos de los desafíos de Provincias extensas como Santa Fe o aquellas con problemáticas de frontera.

El también docente Simón compartió su experiencia como funcionario durante los gobiernos de Jorge Obeid y Omar Perotti, lo que le permite entender las complejidades de la gestión pública. Reiteró que «el dinero tiene que estar, hay que pagarle a los maestros, a los policías, obra pública, salud. Siempre hay que trabajar en hacer más eficiente el gasto».

Advirtió que «no es tan sencillo opinar desde fuera porque las funciones de los estados nacionales y provinciales no se pueden cortar de un día para otro quitando recursos». En su gestión con Jorge Obeid, participó en la eliminación gradual de la anticuada Ley 5110 a lo largo de tres años. Gracias a una etapa de crecimiento económico, la suba de recaudación absorbió el impacto de su eliminación, demostrando que «era un impuesto distorsivo pero se lo eliminó gradualmente», concluyó.


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