Nuevo Hospital Animal de Rosario: más atención, más complejidad y un modelo sanitario que crece
El esquema que se consolida con el nuevo Hospital Animal replica el funcionamiento de la red municipal de salud humana. Credit: Gentileza Municipalidad de Rosario.

Rosario está a punto de dar un salto en su política de salud animal. El Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) se transforma en el Hospital Animal Rosario, una estructura que amplía horarios, suma tecnología, incorpora nuevas especialidades y ordena la atención de perros y gatos bajo un modelo sanitario similar al que la ciudad aplica desde hace décadas en la salud humana.

Las cifras explican el cambio. Según datos oficiales, el sistema público veterinario municipal superará las 16 mil atenciones durante 2025, más del doble de lo que se registraba hace diez años. En paralelo, las castraciones alcanzaron las 26 mil anuales, entre la sede central, los puestos fijos y los operativos barriales. La demanda crece y el Estado local ajusta su infraestructura para responder.

“La idea es completar la atención. No se trata solo de resolver una urgencia, sino de acompañar el cuidado del animal a lo largo del tiempo”, explica Stella Binelli, subsecretaria de Políticas Sanitarias de la Municipalidad de Rosario y una de las responsables del rediseño del sistema.

Un modelo sanitario similar al de la salud humana

El esquema que se consolida con el nuevo Hospital Animal replica el funcionamiento de la red municipal de salud humana. En Rosario hay 50 centros de salud barriales que reciben consultas y realizan seguimientos, y ocho hospitales donde se concentran los diagnósticos y las prácticas de mayor complejidad. Con los animales, el recorrido será equivalente.

Hoy, el Imusa cuenta con puestos fijos descentralizados que reciben consultas, realizan controles, aplican vacunas y sostienen la atención primaria. A eso se suma el programa itinerante de castraciones, que recorre distintos barrios y amplía el acceso en zonas donde la demanda es mayor.

Cuando el caso lo requiere, la derivación se hará al nuevo Hospital Animal, donde se concentrarán los estudios por imágenes, las cirugías complejas, la internación y las guardias extendidas. “Es el mismo criterio que usamos en salud humana: resolver lo que se puede cerca de la casa y derivar cuando hace falta mayor complejidad”, resume Binelli.

Más obras, más guardia y mejor infraestructura

La transformación del Imusa en Hospital Animal se apoya en una obra por etapas. La primera, que está en marcha y se espera termine en marzo, incluye la remodelación del área ambulatoria, la admisión, los sanitarios y la adecuación de un patio lateral como sala de espera, con espacios techados y climatizados para tutores y tutoras.

En marzo comenzará la segunda etapa, que incorpora quirófanos, ampliación del área de internación, nuevos caniles, sector de enfermería y un área específica de diagnóstico por imágenes, con radiología y ecografía. El presupuesto oficial de esta fase supera los 463 millones de pesos y permitirá elevar de manera sustancial la capacidad operativa del establecimiento.

Uno de los cambios centrales será la extensión horaria. El Hospital Animal ofrecerá consulta espontánea de 7 a 22, cuando actualmente funciona hasta las 16. También contará con guardia activa los fines de semana y feriados, además de guardias pasivas nocturnas, con personal de permanencia y atención telefónica.

“Una de las demandas más claras era mejorar la guardia. Sabemos que las instituciones las hacen quienes trabajan allí, pero el lugar también importa: mejores salas de espera, mejor admisión y consultorios adecuados hacen a la calidad de la atención”, señala Binelli.

Estadísticas que explican la expansión

El crecimiento del sistema se refleja en los números. Hasta septiembre, el Imusa registró 7.039 castraciones en su sede central, 8.144 en puestos descentralizados y 5.877 en operativos barriales, cifras que consolidan una política sostenida de control poblacional.

A esto se suma el aumento de consultas clínicas, tratamientos crónicos y seguimientos sanitarios. Para el municipio, el dato no solo habla de mayor demanda, sino también de un cambio cultural: más personas recurren al sistema público, cumplen controles y sostienen el cuidado sanitario de sus animales.

“Esto muestra una conciencia mayor de la gente, pero también la necesidad de estar a la altura de esa demanda”, plantea Binelli e insiste en la ciudadanía también debe girar a la perspectiva de salud como dinámica de cuidados más allá de la enfermedad. Y eso incluye a los animales de compañía o quienes la llaman familia multiespecie tengan controles periódicos, desparasitación, inmunización por fuera de los síntomas o accidentes que puedan surgir.

Salud animal más allá de la urgencia

Otro eje del nuevo enfoque es ampliar la mirada sobre la salud animal y responder a las demandas de los y las vecinas que ya ven cómo los servicios de veterinaria privados ofrecen guardias nocturnas, cuidados intensivos y hasta obras sociales, en una complejización paulatina de lo que hoy constituye vivir con un perro o gato. 

Por eso, y además de las mejoras en la atención clínica y quirúrgica, el municipio avanza en la incorporación de profesionales especializados en etología, una disciplina orientada al comportamiento animal. La experiencia comenzó en 2025 con la incorporación de un entrenador en el Centro de Adopción Municipal (CAM), donde ese año se concretaron alrededor de 70 adopciones. El objetivo ahora es que estos profesionales en veterinaria acompañen casos complejos, faciliten la convivencia y amplíen las posibilidades de adopción, incluso en animales que llegan con problemas de conducta. Ese trabajo sobre perros que tienen problemas permitirá aumentar la cantidad de adopciones, estiman desde el municipio mirando de cerca lo que pasa en el CAM.

“El CAM está pensado para abrirse a la comunidad. La adopción no termina cuando el animal se va: el seguimiento continúa en los puestos distritales del Imusa”, explica Binelli y aporta otro de los grandes hitos del área de salud animal en 2025: la implementación de un sistema de visitas de animales de compañía a personas que están internadas en hospitales dependientes del municipio.

Al igual que el hospital, esa iniciativa surgió de una ordenanza que habilita las visitas de mascotas a personas internadas, entendiendo el vínculo con el animal como parte del cuidado integral. En palabras de Binelli: “Entendemos que, en personas internadas, el vínculo con su animal también es parte del cuidado de la salud. Ese contacto mejora el estado subjetivo y tiene impacto en la inmunidad, por eso habilitamos visitas programadas de perros, incluso del CAM, siempre bajo criterios sanitarios”.


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