Desde el 15 de enero, entró en vigencia la eliminación total de los aranceles a la importación de teléfonos celulares en Argentina, una medida impulsada por el Gobierno nacional que apunta a una sensible baja de precios al consumidor. Sin embargo, la decisión genera fuerte incertidumbre en la industria nacional, especialmente en Tierra del Fuego, ante los posibles efectos sobre la competitividad y los puestos de trabajo del sector.
Eliminación de aranceles a la importación de celulares
El Gobierno nacional oficializó la eliminación de los aranceles a la importación de teléfonos celulares, una medida que comenzará a regir este jueves 15 de enero. La decisión tiene como objetivo principal la reducción de los precios al consumidor final y la ampliación de la oferta tecnológica disponible en el mercado local.
Esta disposición se enmarca en el Decreto 333/2025, publicado en mayo del año pasado, y forma parte del plan de apertura comercial impulsado por la actual gestión. Previamente, los celulares importados tributaban un arancel del 8%, alícuota que había sido del 16% en períodos anteriores. Con la nueva normativa, el gravamen se establece en 0%.
Potenciales efectos sobre los precios al consumidor
Según estimaciones del sector, la supresión de los aranceles podría generar una baja de precios que oscilaría entre un 10% y un 30%. Este rango dependerá del modelo, la marca y la celeridad con la que las empresas importadoras actualicen sus listas de precios.
Sin embargo, especialistas del mercado advierten que el impacto no será inmediato. Esta dilación se debe a la existencia de stocks en circulación que fueron adquiridos bajo costos anteriores y a los tiempos inherentes a la logística de importación. Adicionalmente, la evolución de la inflación y del tipo de cambio podrían influir de manera significativa en la magnitud final de la reducción de precios.
La preocupación de la industria nacional en Tierra del Fuego
Mientras el Ejecutivo promueve una mayor apertura del mercado con el fin de facilitar el acceso a tecnología de punta, la medida ha generado fuertes críticas por parte de la industria nacional. Particularmente, el sector fueguino, donde se concentra gran parte de la producción de celulares ensamblados localmente, manifestó su inquietud.
Cámaras empresarias y sindicatos de la región señalaron que la quita de aranceles pone en riesgo la competitividad de la producción local y amenaza con una caída en el nivel de empleo. Argumentan que, en ausencia de una política de protección o de reconversión industrial, el país podría incrementar su dependencia de la importación de productos terminados.
Los objetivos de la política oficial
Desde el Gobierno, la eliminación del arancel se presenta como parte de una estrategia más amplia de apertura económica y desregulación del comercio exterior. Voceros oficiales indicaron que los principales objetivos de esta medida son fomentar la competencia entre las distintas marcas y distribuidores para mejorar los precios y la calidad de los productos, ampliar la oferta de dispositivos disponibles al incorporar tecnología de última generación y reducir la brecha de acceso a celulares en comparación con otros mercados internacionales.
En un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo, el Gobierno busca, con la quita total de aranceles a la importación de celulares, alivianar la carga sobre los consumidores. No obstante, la medida reabre la discusión sobre el futuro de la industria local y los posibles efectos estructurales de una política de apertura sin compensaciones productivas.
