Luego de que se conociera un caso positivo de un perro con leishmaniasis, se instrumentó un operativo de bloqueo para evitar su propagación. La tarea comenzó con un trabajo previo de relevamiento, realizado por el Nodo Epidemiológico y los agentes sanitarios, con el objetivo de identificar los puntos estratégicos para la colocación de trampas destinadas al monitoreo de la leishmaniasis en barrios de Chajarí.
Daiana Preisler es una de las agentes sanitarias que coordinó la tarea en los barrios y comentó que durante el bloqueo “se visitaron alrededor de 65 casas y se tomó dimensión y registro de la cantidad de perros que hay”. Dicha información fue enviada a Paraná, “luego de su análisis enviaron un mapa donde marcaban diferentes zonas que había que colocar las trampas”. De esta etapa explicó que “con el nodo se acudió a esos lugares buscando las viviendas donde las condiciones estén óptimas para colocar las trampas, se les pidió permiso a los vecinos y se coordinó el horario del retiro”. Al ser consultada por la predisposición de los vecinos aclaró que fue muy buena, “lo más difícil fue ponernos de acuerdo con los horarios, pero con el trabajo estaban todos de acuerdo”.
DE QUÉ SE TRATA
La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa causada por un parásito que se transmite a las personas a través de la picadura de un insecto llamado flebótomo, conocido comúnmente como “mosquita”.
El control del vector y la detección temprana son fundamentales para prevenir la enfermedad.
El flebótomo vector, llamado “mosquita”, pica al perro que es el portador y le transmite la leishmaniasis. Vale señalar que no es algo que se transmita de persona a persona, necesita la picadura de esta mosquita.
Las trampas permiten detectar y monitorear la presencia del insecto transmisor, conocer su distribución en la ciudad y anticipar acciones de prevención, protegiendo la salud de toda la comunidad. El objetivo de colocar estas trampas es realizar un muestreo estandarizado de insectos, para realizar una vigilancia de vectores en el ambiente urbano y desarrollar recomendaciones y estrategias de manejo y prevención.

PRIMER FOCO
A partir del primer foco autóctono de Leishmaniasis Visceral en Argentina, ocurrido en el año 2006, en la ciudad de Posadas, Misiones; se han realizaron investigaciones en diferentes provincias. En el año 2010 se comienza con el monitoreo de este insecto en las localidades del norte de nuestra provincia (La Paz, Federal, Feliciano, Chajarí y Concordia), detectándose colonización incipiente del vector en la ciudad de Chajarí, pasando así de ser área vulnerable a receptiva.
Se realizó el examen clínico y extracción de sangre a caninos dando resultados positivos a la técnica de Inmunocromatografía con el antígeno RK39.
Desde el 2010 se siguió monitoreando la localidad todos los años hasta la actualidad, detectándose el vector en los trampeos de los años 2011, 2012, 2013, 2014 y 2022.
MUESTRAS
De los pasos a seguir, la agente sanitaria Daiana Preisler explicó a Mirador Entre Ríos que, de ser autorizado, también se procederá a extraerles muestras de sangre a los caninos del domicilio para realizar diagnóstico de leishmaniasis. “La finalidad de este estudio es conocer la presencia y densidad del vector, así como también de caninos infectados y colaborar con el control de la enfermedad para que no se produzcan casos humanos”, y añadió que “la información obtenida permitirá realizar las intervenciones necesarias para controlar la enfermedad”.
