Proyectan US.529 M por rebaja de retenciones agroindustriales

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, aún pendiente de ratificación parlamentaria, encierra un significativo potencial para el sector agroindustrial, proyectando un cambio en la matriz productiva y exportadora de argentina. Uno de los puntos más salientes es el compromiso de eliminar los derechos de exportación para la mayoría de los productos agroindustriales enviados a la UE, una medida que comenzaría a regir a partir del tercer año de vigencia del convenio.

La única cadena exceptuada de esta eliminación total es el complejo sojero, que mantendrá un esquema de retenciones con un tope decreciente. En este caso, se prevé una alícuota del 18% a partir del quinto año de vigencia, con una reducción gradual que la llevaría a un 14% al décimo año. Este esquema parcial para la soja ha sido un punto de debate constante en el sector, pero aun así, estudios preliminares ya delinean un impacto positivo.

Más hectáreas y producción para 2035

Diversos análisis técnicos, algunos de los cuales se manejan en ámbitos como la Bolsa de Comercio de Santa Fe, proyectan escenarios que modelizan el impacto de este acuerdo. Uno de ellos, por ejemplo, extiende la reducción de retenciones a todas las exportaciones, más allá de su destino específico, y lo compara con una situación base donde los derechos se mantienen en los niveles actuales.

Los resultados de este tipo de proyecciones son contundentes: se observa un efecto positivo y sostenido sobre la producción agropecuaria. De implementarse el esquema propuesto, la superficie sembrada con los seis principales cultivos –soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo– alcanzaría 41,46 millones de hectáreas en la campaña 2034/35. Esta cifra supera en más de un millón de hectáreas el escenario donde no hay cambios tributarios. Este incremento en la superficie, vital para la zona núcleo y otras regiones productivas, naturalmente se traduce en un mayor volumen de producción.

Hacia el año 2035, la producción total de estos cultivos podría escalar a 184,2 millones de toneladas, lo que representa unas 10 millones más que en el escenario base. Este crecimiento se concentra principalmente en el maíz y la soja, seguidos por el trigo y el girasol, consolidando aún más la importancia del sector agropecuario como generador de excedentes exportables y divisas para el país.

Exportaciones y un flujo de dólares vital

El impacto del acuerdo también se reflejaría en el comercio exterior, un eje clave para la economía nacional. Bajo el escenario planteado por el convenio, las exportaciones totales de los principales complejos agrícolas alcanzarían 125,8 millones de toneladas en la campaña 2034/35, superando en 7,5 millones al escenario base. En términos de valor, las ventas externas agroindustriales podrían ascender a casi 40.000 millones de dólares en ese mismo año.

A lo largo de la próxima década, la implementación de este acuerdo permitiría un ingreso adicional de divisas superior a los 10.500 millones de dólares para el país. Es más, incluso con la excepción parcial que mantiene el complejo sojero, la menor carga tributaria favorecería un mayor procesamiento interno. El crushing de soja, por ejemplo, crecería en más de 4 millones de toneladas acumuladas, lo que a su vez fortalecería la industria local y el empleo asociado.

En definitiva, el acuerdo UE-Mercosur se presenta como una oportunidad concreta para el agro argentino, buscando revertir años de estancamiento productivo. Sin embargo, en el análisis de los especialistas y referentes del sector, incluyendo cámaras y entidades de la región, el verdadero salto estructural y transformador para el campo llegaría con una eliminación total de los derechos de exportación, complementada con mejoras significativas en la logística e infraestructura. Más producción, mayores exportaciones y un flujo constante de divisas siguen siendo las claves para un crecimiento sostenido y competitivo.


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