El último informe de la Red Nacional de Monitoreo alertó sobre un preocupante aumento de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en la zona endémica del NOA, coincidiendo con los primeros estadios de los maíces tardíos. Este escenario, que también se monitorea atentamente en zonas productivas como las de Santa Fe, revela que el 67% de las trampas en el Noroeste capturaron hasta 20 adultos del insecto, mientras que solo un 25% no registró su presencia.
Preocupación en el campo: la chicharrita acelera su expansión en la campaña 24/25
El informe número 35 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que recopila datos de capturas entre el 17 y el 31 de enero de 2026, anticipa un previsible aumento generalizado de las poblaciones de la chicharrita para el ingreso al mes de febrero. Esta situación, consistente con la época del año y la extensión de los maíces tardíos en la campaña 24/25, genera alertas en gran parte de las zonas productivas. La única excepción a esta tendencia es la región Centro Sur, donde se mantiene una mayoritaria ausencia del vector.
Un dato que inicialmente podría parecer alentador es que, si bien la mayoría de los maíces ya han superado al menos la mitad del período de susceptibilidad a Spiroplasma (CSS), los análisis de infectividad realizados en las regiones NEA y Centro Norte hasta ahora han sido negativos. No obstante, la preocupación persiste, especialmente en las zonas endémicas, donde gran parte de los cultivos aún se encuentran en estadios vegetativos. En el Centro Norte, la coexistencia de maíces tempranos y tardíos incrementa el riesgo de una colonización temprana y un mayor impacto de las enfermedades transmitidas por el insecto, que pueden comprometer seriamente el rinde esperado.
La Red y Senasa refuerzan el monitoreo
Ante este escenario, los expertos de la Red Nacional de Monitoreo, en sintonía con las alertas fitosanitarias que promueve el Senasa, subrayan que es indispensable intensificar el monitoreo. Recomiendan el uso de trampas y la observación directa sobre el cultivo, además de la remisión de muestras de insectos a la red entomológica. «La detección oportuna en estas fases iniciales resulta determinante para reducir el riesgo sanitario y preservar la eficacia de las estrategias de manejo implementadas», recalcan desde la entidad, buscando evitar pérdidas de rinde que impacten la rentabilidad de la siembra.
Panorama regional: NOA y NEA en alerta máxima
En la zona endémica del NOA, coincidiendo con los primeros estadios fenológicos de los maíces tardíos, la presencia de Dalbulus maidis continuó en ascenso. Aunque el 25% de las trampas no registraron el vector, el 67% tuvo capturas de 1 a 20 adultos. La abundancia fue aún mayor en puntos neurálgicos como Alto Verde (Tucumán) y Los Altos (Catamarca), áreas de relevancia para el maíz primaveral. Cabe destacar que el 86% de las trampas en esta región se ubicaron sobre cultivos de maíz.
De manera similar, en el NEA, la otra región endémica, donde el 83% de las trampas se instalaron sobre cultivos de maíz, el vector solo estuvo ausente en el 15% de las localidades. En contraste, el 65% de las trampas registró de 1 a 20 adultos, y se observó un aumento en el resto, con particular énfasis en localidades santafesinas como Calchaquí y en Colonia Alpina (Santiago del Estero).
Situación en el Litoral y el Centro-Norte santafesino
En la región del Litoral, donde la totalidad de las trampas se emplazaron en lotes con maíz, la ausencia del vector se dio en el 23% de las localidades, mientras que el 45% registró capturas de 1 a 20 adultos por trampa. Las categorías más altas de población de chicharrita crecieron en localidades de Corrientes (especialmente Curuzú) y Entre Ríos (Concepción del Uruguay). Sin embargo, hay un factor mitigador: el 75% de los maíces de esta región ya se encuentran en estadios reproductivos y solo un 6% en vegetativos tardíos, lo que significa que la mayoría de la siembra está a salvo de eventuales infecciones por el vector y de un impacto directo sobre el rinde.
Por otro lado, en el Centro-Norte de la provincia de Santa Fe, con un 99% de las trampas sobre maíz, se observó el incremento más significativo en la población de chicharrita. El vector estuvo ausente solo en el 26% de las localidades monitoreadas, mientras que el 50% presentó capturas bajas (de 1 a 20 adultos por trampa). Hubo detecciones altas en puntos críticos como San Justo y San Guillermo, ambas importantes localidades santafesinas. En esta región, coexisten casi en mitades los cultivos que ya están fuera de peligro de Spiroplasma con aquellos que se encuentran en estadios vegetativos, lo que obliga a redoblar los esfuerzos de monitoreo.
Finalmente, en el Centro-Sur, la situación se mantuvo estable, con el 86% de las trampas ubicadas sobre cultivos de maíz y el 88% de las localidades sin registrar detecciones significativas, mientras que el resto presentó valores mínimos del insecto.
