En la etapa inicial, Newell’s mostró una versión más ordenada y con mayor circulación, apoyado en un mediocampo con presencia juvenil y la movilidad de Walter Núñez, el futbolista más incisivo del rojinegro. Sin embargo, la falta de peso en el área volvió a pasar factura: la chance más clara llegó tras una habilitación de Núñez para Luciano Herrera, que no logró resolver con comodidad.
La visita, por su parte, avisó con Adolfo Gaich y merodeó el gol con centros y jugadas a balón parado, aunque se fue al descanso sin romper el cero.
El quiebre: Estudiantes pegó y Newell’s se desarmó
A los 6 minutos del segundo tiempo, Tiago Palacios capitalizó una acción en el borde del área y sacó un zurdazo cruzado para el 1-0. El gol cambió el clima del partido: Estudiantes ganó confianza, administró la pelota y encontró espacios con facilidad. Newell’s, en cambio, perdió referencias y retrocedió en la cancha.
Con el local partido, el equipo platense tuvo situaciones para ampliar antes de tiempo (incluso con remates al travesaño), hasta que a los 36 minutos Fabricio Pérez cerró la historia con una definición precisa tras una jugada individual.
Preocupación extra: molestias y silbidos
Además del resultado, Newell’s sumó señales de alerta: David Sotelo debió salir en el primer tiempo por una molestia y Gabriel Arias dejó la cancha en el complemento con dolores, en medio de la impaciencia de parte del público.
Con este triunfo, Estudiantes llegó a lo más alto de la Zona A, mientras que Newell’s continúa en el fondo y agranda su crisis a pocos días del clásico rosarino.
