La primera función de la Ópera “Che Manuel” cuenta con el apoyo del Instituto Belgraniano y del Rotary Club de Rosario. La propuesta es una ópera inédita del compositor Enzo Giraudo con libreto original de Osvaldo Buzzo y el mismo Enzo, Carolina Diez y Matías Tamburri son los encargados de la curaduría. El escenario contará con la participación de la Orquesta Sinfónica del Centenario, La Eulogia Coral y el Coro del Jockey Club de Rosario, junto a reconocidos solistas de la lírica local, entre ellos, el rol de Manuel Belgrano a cargo de Martín Otaduy.
Osvaldo Buzzo y Matías Tamburri dialogaron con este medio.
Detrás de escena (responde Matías Tamburri)
-La obra se presenta como la primera adaptación de la composición de Enzo Giraudo, ¿cómo fue el proceso de curaduría en la etapa creativa?
-Matías Tamburri: A principios de septiembre nos llega la posibilidad de hacer este proyecto con la composición original de Enzo Giraudo y parte del libreto hecho en colaboración de Enzo con Osvaldo Tito Buzzo. Al momento de encarar el proyecto decidimos hacer algunas reformulaciones de la puesta, porque en un principio había sido escrito durante los años de pandemia y tenía la posibilidad de que se defina como una puesta en escena para ópera o para cantata. Nos pareció obvio que el material de audio presentado para la composición encuadraba en la ópera con todo su formato y convenciones del estilo. Se reformuló el planteo estético como para que se arme una narrativa más acorde al hecho dramático de la ópera.
-El espectáculo ofrece la confluencia de música sinfónica lírica y el arte de la actuación dramática, combinada con una gran puesta en escena visual, ¿cómo se logra articular las tres esferas del arte y encontrar la coordinación justa?
-Esta combinación tiene que ver con el propósito original de como fue concebida la reescritura de la ópera, porque sabíamos desde el primer momento con Carolina Diez, que la estábamos armando con un lenguaje multifuncional en conjunto y que solo podía funcionar con la interacción de todos esos lenguajes. Se pensó cuál era el desarrollo visual para contener el marco escénico, y en incluir actores que normalmente no trabajan en óperas. Empezamos a usar recursos del teatro independiente, del cual venimos, para mixturar el formato clásico de ópera con nuevos lenguajes. Tuvimos en cuenta que cuando hablamos de música y de cuerpos en escena estamos hablando de los inicios casi antropológicos de la necesidad de expresión del hombre. Yo soy de la idea de que estos lenguajes convivieron siempre en común unión y de que la subdivisión de géneros, luego en tipos de artes, es parte de un proceso cultural posterior.
-El armado del elenco, ¿cómo se gestó?
-Fue una conjunción de distintas áreas, porque parte de los convocados originalmente llegaron a nosotros por la convocatoria del maestro Fernando Ciraolo, que había trabajado con los solistas en otros espectáculos. Muchos de ellos vienen del Estudio de Ópera del Teatro El Círculo. Algunos de los cantantes líricos ya estaban confirmados, otros se sumaron en función de haber compartido experiencias profesionales previas, y después sumamos actores que sabíamos que eran los indicados para hacer determinados papeles y darle un despliegue escénico más marcado. También se sumaron los coros de La Eulogia Coral, de Diego Petrelli, y parte del Coro del Jockey Club, y la Orquesta Sinfónica del Centenario bajo la dirección del maestro Ciraolo.

Belgrano, la figura (contestan Osvaldo Buzzo y Matías Tamburri)
– ¿Por qué es hoy importante resaltar la figura de Belgrano?
– Osvaldo Buzzo:Hoy, resaltar la figura del General Manuel Belgrano es mostrar a un hombre que supo poner su vida al servicio de ideales y valores y que, con gran generosidad, logró ser consecuente al hacer coincidir sus palabras con sus acciones.
Belgrano, hijo de un comerciante adinerado, regresó de España recibido de abogado e imbuido de los ideales de la Revolución Francesa. Asumió como secretario del Consulado y participó activamente tanto en la defensa ante las Invasiones Inglesas como en la Revolución de Mayo. Sin embargo, abandonó esa vida pequeño burguesa para ponerse al servicio de la patria y se convirtió en militar, al frente de un ejército profundamente empobrecido.
Hoy, sin lugar a dudas, frente al deterioro cultural y de valores que atraviesa nuestra querida patria, mostrar a este prócer en su verdadera dimensión humana es una muestra de gratitud y un ejemplo para las generaciones futuras. Necesitamos muchos “Belgranos” para seguir resistiendo culturalmente en defensa de la educación pública, los derechos de las mujeres y la grandeza de nuestra nación.
Manuel Belgrano entregó su vida al servicio de la patria sin intereses mezquinos o individuales. Pudiendo haber llevado una vida resuelta y sin sobresaltos, eligió sumarse a la lucha militar, en un contexto donde reinaban la incertidumbre, la muerte y el dolor.
Algunas reflexiones de Belgrano revelan su integridad y fueron las que nos convocaron a realizar esta obra. Decía el General Belgrano:
“No peleo por mis intereses; a esta altura estoy desprovisto de egoísmos. Nada deseo para mí, y menos el poder, sino servir a mis paisanos. No ambiciono los bienes materiales ni los goces; no quiero nada, como quedará demostrado a medida que transcurra el tiempo. Solo puedo pensar en el bien de mis semejantes. Los oficiales no tienen ni espada. La hora llegó; de nosotros depende encontrar el camino”.
– Matías Tamburri: Che Manuel, plantea una visión de Belgrano en sus últimos días. Nos sirve de excusa para contar un poco cómo fueron sus gestas heroicas, pero por sobre todo hace hincapié en la figura de un Manuel Belgrano humano. De sus carencias, temores, vicisitudes de sus últimos días, como afrontar lo que tuvo que vivir, morir pobre, y siempre siendo consecuente con la palabra, sin dejar de lado sus ideales, honor, honradez, su tamaña decisión de gestar todo lo posible. Belgrano es una de las pocas figuras de la historia que no se le puede recriminar absolutamente nada. Ese espíritu de Belgrano nos empujó a llevar adelante el proyecto. El ser humano convencido de sus ideales, pasiones, metas, incluso con sus contradicciones y pérdidas, con todo lo que le tocó afrontar por las decisiones que hubo tomado en su vida hace que mantenga vigencia. Hacemos hincapié también en el hecho de que nunca puso en el testamento a su hija, y eso es una especie de remordimiento que lo acompañó hasta sus últimos días. A partir de esa necesidad de redimirse con ella, surge la fiebre, el recorrido, un sueño que él necesita hacer para poder perdonarse antes de morir.
-¿Cuáles fueron las grandes desilusiones de Belgrano?
-Osvaldo Buzzo: El General Manuel Belgrano, uno de los próceres más luminosos de nuestra historia, murió en absoluta soledad. Sentía que había entregado su vida a la construcción de una patria liberada de España, pero dejaba tras de sí una profunda anarquía: tres gobernadores disputaban el poder en Buenos Aires y el territorio aún no tenía límites claramente definidos, mientras el pueblo también se encontraba dividido en facciones.
Murió en extrema pobreza, asistido solamente por su médico y su hermana. Olvidado y angustiado, ordenó los detalles de su final. Solo un pequeño periódico, El Despertador Teofilantrópico, mencionó su muerte en un breve recuadro. Su hermana debió fabricar la lápida con la mesada de su casa, y fue sepultado en el atrio del convento de Santo Domingo, donde su hermano Domingo era el cura.
Su muerte pasó prácticamente desapercibida para el gobierno y el pueblo de Buenos Aires. El Estado argentino, con indiferencia, lo dejó partir sin pagarle los sueldos que él mismo había donado para la creación de escuelas.
– Matías Tamburri: Che Manuel narra al respecto el no perdonarse el no haber puesto a su hija María Manuela en el testamento. Quizás el no haber dado importancia a crear su propia familia, haber dejado todo por la patria y sentir que una buena parte de esa lucha se llevó lo que podría haber sido su vida personal, afectiva.
En su gesta histórica, su desilusión quizás era el ver un país dividido y no saber si lo que había hecho no había sido en vano. Un país que se aproximaba a los comienzos de una guerra civil, sin consumar la Argentina que soñaba, que era un país libre, independiente con derechos civiles y respetados para todos. Un modelo de país que nunca se logró construir.
-¿Qué impronta le otorga que la narrativa parta desde sus últimos días?
-Osvaldo Buzzo:Elegimos situar la historia en las últimas horas de vida de este prócer porque sus relatos nos conmovieron profundamente y agigantaron aún más su figura. Alejado del bronce, mostrarlo en su dimensión humana nos permitió acercarnos más a él y despertar una mayor veneración.
Compartir el recuerdo de sus últimas horas junto a su hermana Juana y a su médico personal nos permitió construir un apasionante viaje a sus sueños y memorias. En su delirio final aparecen sus luchas, sus fantasmas, sus pasiones y afectos, así como también sus desilusiones y culpas, especialmente por su hija, a quien sigue buscando en su soledad.
En su testamento no había mencionado a su hija tucumana, Manuela Mónica del Corazón de Jesús, fruto de su relación con María Dolores Helguero, a quien no había reconocido. Sin embargo, encargó a su hermano Domingo, cura del convento de Santo Domingo, que se ocupara de la manutención, educación y formación moral de la niña. Ese mandato fue cumplido y Manuela Mónica vivió posteriormente en Buenos Aires.

Palabras de Belgrano (por Osvaldo Buzzo)
Horas antes de morir, Belgrano escribió en su diario íntimo:
“No soy mejor ni peor que los demás; encontré en mi camino una época decisiva en la lucha del hombre por su libertad y no pude ni quise eludir mis deberes. Fui uno más en la lucha por la emancipación de la patria, que todavía no ha concluido. Dejo una revolución inconclusa porque en diez años no hemos podido formar un Estado. Dejo una patria fragmentada, con dos fracciones irreconciliables y en vías de disolución. También dejo una hija”.
Belgrano sostenía:
“Nadie me separará de los principios que adopté cuando me decidí a buscar la libertad de la patria amada. Como este solo es mi objeto —no las glorias, no los honores, no los empleos ni los intereses— estoy cierto de que he sido y seré constante en seguirlos”.
Función
Día: Sábado 28 de marzo
Hora: 20 horas
Lugar: Teatro El Círculo (Laprida esquina Mendoza)
Contacto
Correo: chemanuelopera@gmail.com
Facebook: Che Manuel Ópera
Instagram: chemanuelopera
Celu: 3412756270
